En un momento donde a nivel nacional surgen movimientos para reunificar a los partidos de izquierdas —como el proyecto presentado por Gabriel Rufián, diputado de Esquerra Republicana—, Podemos Canarias busca la forma junto a otras formaciones progresistas de aunar fuerzas de cara a las elecciones.
Noemí Santana, líder de Podemos en las Islas, concede una entrevista a Atlántico Hoy en la que reflexiona sobre el acto de Rufián este miércoles junto a Emilio Delgado (Más Madrid). Además, destaca que la izquierda del Archipiélago debe estar unida para evitar "la tragedia" de 2023, cuando varias formaciones —como la suya— quedaron fuera de muchas instituciones.
[Pregunta] ¿En Podemos ven viable unirse al proyecto de Gabriel Rufián para unificar a los partidos de izquierdas?
[Respuesta] Ahora mismo nos falta muchísima información. En un principio este acto, por lo que han dicho los propios interlocutores, solo se trata de conversaciones entre amigos. De hecho, no solo hay un acto este miércoles con Emilio Delgado, sino que también habrá otro con Óscar Matute. Estamos pendientes de ver cómo se desarrolla y saber cuál es el objetivo. Nosotros tenemos Consejo Ciudadano Estatal este viernes para decidir de manera asamblearia.
¿Cuáles son para Podemos las líneas rojas para no entrar en el proyecto de Rufián y qué pilares debe defender para que ustedes se sumen al proyecto?
Aquí no hay líneas verdes ni rojas. La cuestión es para qué juntarnos. Si es para dar un apoyo sin ningún ambage a un gobierno como el actual, entiendo que ahí nosotras no nos sentiríamos cómodas. No se puede dar un cheque en blanco al Partido Socialista como han hecho algunos espacios desde la izquierda hasta el momento.
¿Por qué lo dice?
No se están emprendiendo verdaderas políticas transformadoras, como sí se hizo en la legislatura anterior con la presencia de Podemos dentro del Gobierno. Si es para mimetizarnos con el PSOE y aplaudirle cualquier tipo de medidas, sea de izquierdas o no, ahí nos va a costar entendernos. En caso de ser un proyecto de transformación social se pueden tender más puentes.

Si eso ocurriera, y hacemos un poco de política ficción, ¿cabría la posibilidad de que el proyecto de Rufián sirva como aliado en una posible coalición electoral en Canarias? Que vaya Podemos y esa nueva formación en una misma papeleta, por ejemplo.
En Canarias ya estamos trabajando con las fuerzas preexistentes. Hombre, si existiera ese espacio evidentemente podría ayudar como forma de empuje. Pero como eso ahora mismo, como comentaste, es ciencia ficción, lo que estamos haciendo es contactar y dialogar con las fuerzas que ya están conformadas con una trayectoria detrás. El objetivo es ver si se da la posibilidad de tener un espacio ampliado para la concurrencia electoral.
¿En qué están consistiendo esos diálogos?
El trabajo lo estamos haciendo en base a dar respuesta a las distintas problemáticas que tiene la realidad canaria ya sea la turistificación, la precariedad laboral, la dificultad en el acceso a la vivienda o el desmantelamiento de los servicios públicos más esenciales como la sanidad y la educación.
¿Alguno más?
Lo más doloroso es lo que se está haciendo en el ámbito de los derechos sociales, en el cual tuvimos la oportunidad de estar al frente y hemos visto el impacto que ha tenido la entrada de las derechas. Estamos trabajando en dar respuesta a cuáles son los retos que tiene Canarias por delante, ya que a pesar de tener también nuestras diferencias, tenemos muchos valores y principios similares.
¿Por qué es necesaria esa unión?
Hemos aprendido también del año 2023, cuando los votos al espacio de la izquierda prácticamente no variaron respecto a 2019. Pero si nos presentamos de una manera disgregada, por cómo se conforma el sistema electoral, y especialmente en Canarias, nos podemos quedar sin representación institucional. Había que hacer un esfuerzo porque desde las instituciones es donde se puede hacer políticas con incidencia en la vida de la ciudadanía.

¿Qué formaciones están participando en los diálogos?
Está Podemos, Nueva Canarias, Izquierda Unida, Sí se Puede y luego hay muchas fuerzas más pequeñas de algunos municipios de las Islas. Se ha invitado a Drago también, pero ellos de momento están intentando, por lo que conocemos a través de la prensa, conformar un espacio más soberanista.
Ellos hablan de obediencia canaria, aunque a mí la palabra “obediencia” no me gusta como feminista que soy. Me choca mucho. Pero vamos, que ellos están ahora mismo más enfocados en eso, pero no han descartado, por lo que nos han dicho a nosotros, que en un futuro a lo mejor también pudieran hablar.
Ni ustedes los han descartado a ellos tampoco.
No. Por nuestra parte tenemos la puerta completamente abierta por si se quieren sentar a hablar.
Retomando el origen del tema, comentaba usted antes que el proyecto para unir a la izquierda en Canarias busca aprender de los errores de 2023, cuando se presentaron por separado y muchos se quedaron sin representación en el Parlamento de Canarias.
Eso es, sí. Para nosotras, hablo como Podemos, aunque supongo que el resto de fuerzas tendrá un sentimiento similar, fue toda una tragedia. Después de todo el trabajo desarrollado desde el gobierno autonómico, el Parlamento o los cabildos, fue duro porque sabemos lo que eso representa: quedarnos sin voz y no poder ser a la vez altavoz de tantos movimientos sociales que han creído en Podemos como fuerza o instrumento para llevar sus reivindicaciones a las instituciones.
Está claro que la política ha cambiado mucho en solo unos años.
Creo que se ha notado mucho nuestra ausencia, sobre todo en el Parlamento autonómico. Y más con la irrupción de Vox. La Cámara está a día de hoy absolutamente escorada a la derecha.

La veo dispuesta a hacer autocrítica. ¿Qué análisis hace de lo que pasó hace tres años? ¿Qué ocurrió para qué, después de haber estado en varias instituciones, se quedaran fuera?
Haciendo introspectiva desde el espacio de Podemos, no era un buen momento para nosotras. Si lo recuerdas bien, por aquel entonces ya no se apostaba por la marca Unidas Podemos y se decidió apostar por Sumar. También estaban vetando a nuestras máximas dirigentes estatales con una ofensiva desde varios flancos: mediático, político y judicial con la Ley del solo sí es sí. Fue un momento muy duro.
¿Les pasó factura?
Eso al final también hace mella. Es decir, yo creo que ninguna organización política ha sido atacada tan duramente en la historia como Podemos y aún así hemos sabido resistir. Aquel momento fue nuestro punto de inflexión. El momento más bajo que ha venido la organización fue el año 23, ahí están todos los datos, y luego decidimos concurrir con el espacio de Sumar.
¿Qué ocurrió con los de Yolanda Díaz?
Nos sometieron a un maltrato en el que no nos dejaban firmar una iniciativa, hablar en el Congreso, y ni siquiera recibir a gente de colectivos en el propio Congreso de los Diputados. Yo lo sé porque lo viví directamente. Desde que nos fuimos al grupo mixto y decidimos apostar por fortalecer nuestra organización y volver un poco a la esencia más primitiva de Podemos, parece que de nuevo vamos ocupando nuestro lugar.
En 2023, sin lugar a dudas otro factor que tuvo mucho peso fue la atomización de la izquierda. Es decir, que fuéramos con candidaturas separadas y la penalización por parte del sistema electoral canario. Luego también habrá parte del desgaste que tiene estar dentro de un gobierno.
Imagino que su conclusión es que la izquierda canaria debe estar unida.
Sí, yo apuesto por ello y en Canarias estamos haciendo lo nuestro. También a nivel estatal, lo que pasa es que como hemos vivido experiencias muy duras, queremos que las cosas se hagan bien, desde la lealtad, en base al trabajo conjunto y con un fin. Si el fin va a ser mimetizarse con las políticas del régimen del 78, que también están representadas en el PSOE, hemos aprendido que a nosotras nos pasa una factura muy alta.