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Las Palmas de Gran Canaria abre el primer pulso por el liderazgo entre CC y Primero Canarias. / QUIQUE CURBELO-EFE

Las Palmas de Gran Canaria abre el primer pulso por el liderazgo entre CC y Primero Canarias

La negociación para encabezar la candidatura al ayuntamiento genera las primeras tensiones entre ambas formaciones, ralentiza los contactos para cerrar alianzas en otras instituciones y evidencia la complejidad de un proyecto llamado a concurrir unido

Toda alianza política tiene un momento en el que deja de hablar de ideas para empezar a hablar de poder. Coalición Canaria (CC) y Primero Canarias han llegado a ese punto. Tras meses de contactos discretos para dar forma a una candidatura conjunta de obediencia canaria de cara a las elecciones municipales, autonómicas y generales de 2027, Las Palmas de Gran Canaria se ha convertido en el primer gran escenario donde ambas organizaciones miden su capacidad para compartir liderazgos sin poner en riesgo un proyecto político que consideran estratégico.

El episodio trasciende con mucho la elección del cabeza de lista en la capital grancanaria. Lo que está en juego es el método con el que Coalición Canaria y Primero Canarias pretenden culminar la reunificación de una parte del nacionalismo canario después de la ruptura de Nueva Canarias y del nacimiento de la formación liderada por Teodoro Sosa y Óscar Hernández. Nadie dentro de la negociación cuestiona el objetivo final. La alianza sigue considerándose imprescindible por ambas partes. Lo que sí ha quedado en evidencia es que recorrer ese camino será más complejo de lo previsto.

Primero Arucas; luego Las Palmas

El acuerdo alcanzado hace apenas unos días en Arucas, el primero sellado oficialmente entre ambas organizaciones, alimentó la expectativa de que los pactos comenzarían a sucederse en cascada en otros municipios para terminar extendiéndose a cabildos, Parlamento de Canarias e incluso a una futura candidatura conjunta al Congreso de los Diputados. Sin embargo, el proceso ha encontrado en la capital grancanaria su primer gran punto de fricción.

Como adelantó esta semana Atlántico Hoy, las primeras reuniones para negociar la candidatura municipal dejaron sobre la mesa dos propuestas claramente diferenciadas. Primero Canarias planteó que la futura lista estuviera encabezada por Marcial Morales, con Heriberto Dávila como una de las principales referencias del proyecto municipal. Coalición Canaria respondió situando sobre la mesa los nombres de Beatriz Calzada y María Fernández, dos perfiles que representan sensibilidades distintas dentro del partido nacionalista.

La presidenta de la Autoridad Portuaria de Las Palmas, Beatriz Calzada, y apuesta de CC para la alcaldía de la capital. / AH

Hasta ese momento, las conversaciones discurrían dentro de los márgenes habituales de cualquier negociación política. El problema surgió cuando esas conversaciones abandonaron la discreción.

Desconfianza

Según fuentes conocedoras de la mesa negociadora, la decisión de Primero Canarias de presentar públicamente la candidatura de Marcial Morales y recalcar que también sería el aspirante en caso de alcanzarse un acuerdo con Coalición Canaria fue interpretada en sectores nacionalistas como un movimiento unilateral que alteraba el clima de confianza existente hasta ese momento.

Esas mismas fuentes sostienen que esa circunstancia ha ralentizado las conversaciones no solo sobre el Ayuntamiento de Las Palmas de Gran Canaria, sino también sobre otros acuerdos que ambas organizaciones mantienen abiertos para distintas instituciones.

La desconfianza, sin embargo, no nace únicamente de ese anuncio público.

Morales y Calzada

Durante las conversaciones previas, Primero Canarias defendió con insistencia la figura de Marcial Morales como cabeza de cartel de la candidatura conjunta, mientras Coalición Canaria nunca compartió esa posición. Fuentes próximas a la negociación reconocen igualmente que CC tampoco había cerrado filas en torno a un único nombre. Beatriz Calzada aparecía como una opción con un marcado perfil institucional.

La negociación, por tanto, permanecía abierta cuando el debate saltó al espacio público.

A ello se sumó otro factor que terminó complicando todavía más el escenario. Las filtraciones sobre las conversaciones generaron malestar en las organizaciones locales de ambos partidos, donde distintos dirigentes consideraban que las candidaturas debían debatirse primero en los órganos internos antes de convertirse en objeto de negociación externa.

Anuncio público

Ese contexto ayuda a explicar la sucesión de acontecimientos de los últimos días. La presentación pública de Marcial Morales reforzaba la posición de Primero Canarias ante su propia organización, pero al mismo tiempo aumentaba la incomodidad de Coalición Canaria, que interpretó el movimiento como una presión añadida en mitad de una negociación todavía abierta.

Beatriz Calzada, María Fernández, Marcial Morales y Heriberto Dávila, los primeros nombres para la lista conjunta de CC y Primero Canarias en Las Palmas. / AH

Con todo, el conflicto no debería interpretarse como una ruptura del proyecto político compartido. Al contrario.

Precisamente porque ambas formaciones consideran estratégica la alianza, la negociación adquiere una enorme relevancia. Lo que ocurre en Las Palmas de Gran Canaria no afecta únicamente a una candidatura municipal. La capital se ha convertido en el laboratorio donde CC y Primero Canarias están comprobando hasta qué punto son capaces de gestionar sus diferencias sin poner en riesgo un objetivo político muy superior: reconstruir un espacio nacionalista de obediencia canaria capaz de volver a competir con fuerza en el conjunto del Archipiélago.

Trama y desenlace

Toda coalición atraviesa un momento decisivo cuando debe transformar un acuerdo político en un reparto de responsabilidades. Hasta ahora, Coalición Canaria y Primero Canarias habían coincidido en el diagnóstico: reagrupar el nacionalismo tras la fractura de Nueva Canarias. Las primeras dificultades aparecen cuando ese proyecto debe traducirse en nombres, liderazgos y cuotas de representación.

No se discute el destino. Se discute cómo llegar hasta él. Y esa diferencia resulta determinante para entender el momento político que atraviesa la futura alianza.

Porque, pese a las tensiones acumuladas durante los últimos días, ninguna de las partes cuestiona hoy la conveniencia de concurrir juntas a las elecciones de 2027. Las discrepancias afectan al reparto del liderazgo y a la forma de construir la candidatura, pero no al objetivo estratégico compartido.

Las Palmas de Gran Canaria ha abierto el primer pulso. Difícilmente será el último.