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Neuronavegación: cuando el cerebro incorpora su propio GPS

Este sistema ha transformado la neurocirugía en una disciplina donde la precisión y la tecnología marcan el camino hacia intervenciones más seguras y eficaces

La neuronavegación permite intervenciones quirúrgicas más precisas y seguras / QUIRÓNSALUD
La neuronavegación permite intervenciones quirúrgicas más precisas y seguras / QUIRÓNSALUD

Fernando Baquero

La imagen puede parecer futurista, pero ya es una realidad cotidiana en muchos quirófanos: un cirujano que opera guiado por un sistema que le indica, en tiempo real, dónde se encuentra dentro del cerebro o la columna vertebral. Es la neuronavegación, una tecnología que funciona como un auténtico GPS quirúrgico y que ha revolucionado la forma de abordar patologías complejas.

Este sistema se basa en imágenes previas del paciente, conseguidas a través de resonancias magnéticas o tomografías, que se integran en un software capaz de reproducir un mapa tridimensional del interior del cuerpo. Durante la intervención, el especialista puede seguir cada movimiento con exactitud milimétrica, reduciendo la incertidumbre y aumentando la seguridad.

Un mapa dentro del cuerpo

“La neuronavegación nos permite saber exactamente dónde estamos en todo momento”, explica el doctor Luis Pérez Orribo, jefe de servicio de Neurocirugía de los Hospitales Quirónsalud Tenerife y Quirónsalud Costa Adeje. “Es como operar con un mapa dinámico que se actualiza continuamente y que nos guía en cada decisión”, detalla.

En cirugía craneal, esta tecnología se emplea en procedimientos como la extirpación de tumores cerebrales, el tratamiento de malformaciones vasculares o la realización de biopsias. En todos estos casos, la precisión es clave para evitar dañar áreas críticas del cerebro.

Precisión que reduce riesgos

Pero la neuronavegación no se limita al cráneo. En la cirugía de columna, su papel es igualmente determinante. Gracias a sistemas de imagen intraoperatoria, como escáneres que funcionan durante la intervención, los cirujanos pueden obtener información actualizada en tiempo real.

Esto resulta especialmente útil en la colocación de tornillos pediculares o implantes, donde un pequeño error puede tener consecuencias importantes. “La tecnología nos ayuda a minimizar el riesgo de malposición y a proteger estructuras sensibles”, señala Pérez Orribo.

Menos agresión, mejor recuperación

Uno de los grandes avances que aporta la neuronavegación es la reducción de la agresividad quirúrgica. Al saber exactamente dónde intervenir, se evita dañar tejido sano, lo que se traduce en cirugías menos invasivas.

Esto tiene un impacto directo en el paciente: menos dolor postoperatorio, menor riesgo de complicaciones y una recuperación más rápida. “No solo operamos mejor, sino que el paciente lo nota en su evolución”, asegura el especialista.

El futuro ya está en el quirófano

La incorporación de estas tecnologías marca un antes y un después en la neurocirugía moderna. La combinación de imagen avanzada, software de navegación y experiencia clínica permite abordar casos cada vez más complejos con mayores garantías.

“La neuronavegación no sustituye al cirujano, pero sí potencia sus capacidades”, recalca el doctor Pérez Orribo. “Es una herramienta que nos hace más precisos, más seguros y, en definitiva, mejores profesionales al servicio del paciente”, concluye.