Varices en las piernas, cómo tratarlas sin cirugía

La intervención, mínimamente invasiva se realiza con microespuma inyectable y ofrece resultados prácticamente inmediatos

Fernando Baquero

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Una mujer muestra las varices en su pierna / EUROPA PRESS
Una mujer muestra las varices en su pierna / EUROPA PRESS

Las varices son una dilatación de las venas situadas debajo de la piel provocada por una insuficiencia venosa crónica. Las venas son las responsables de devolver la sangre al corazón, algo que es extremadamente complicado a causa de la bipedestación del ser humano (permanecer de pie y caminar erguido) que aumenta mucho la presión venosa en las extremidades inferiores.

Las venas de las piernas tienen unas válvulas que hacen que la sangre circule en la dirección correcta (de los pies al corazón). En los pacientes con insuficiencia venosa se ve alterado el funcionamiento de estas válvulas, de forma que parte de la sangre retorna hacia los pies causando un aumento de la tensión venosa. Dicha hipertensión venosa hace que las venas se dilaten y se vuelvan tortuosas.

Causas y síntomas

Se trata de una dilatación anormal que resulta de un mal funcionamiento de las válvulas venosas que puede causar molestias significativas y complicaciones graves si no se aborda adecuadamente. Sin embargo, un nuevo avance en el tratamiento de varices promete revolucionar la forma en que se maneja esta afección vascular.

Los síntomas más característicos son la sensación de pesadez o dolor a últimas horas del día, el picor, los calambres y el edema o aumento de volumen de la pierna. Su aparición se debe a una serie de factores, como la predisposición genética, la edad, el sedentarismo o pasar muchas horas de pie, la obesidad e, incluso, pertenecer al género femenino a causa de componentes hormonales, que se acentúan durante el embarazo.

Posibles complicaciones

Las varices, aunque generalmente benignas, pueden generar complicaciones que afectan la calidad de vida y la salud. Estas incluyen decoloración de la piel y manchas oscuras, así como la posibilidad de úlceras venosas difíciles de curar. También pueden romperse y causar hemorragias (varicorragias), lo que requiere atención médica urgente.

“Además, la lentitud del retorno venoso puede propiciar la formación de coágulos, lo que lleva a la trombosis, inflamación y dolor de la variz, y en casos raros, una trombosis venosa profunda. Por lo tanto, aunque las varices son vistas principalmente como un problema estético, su adecuado tratamiento es fundamental para prevenir complicaciones y mejorar la salud general y el bienestar del paciente”, señala Raúl Portas, especialista en Angiología y Cirugía Vascular de Quirónsalud Vida Candelaria.

Tratamientos

Existe una amplia serie de medidas para tratar las várices. En algunos casos, simplemente el uso de medias de compresión y la modificación de los hábitos de vida serán suficientes, pero en muchas ocasiones se requerirá un tratamiento quirúrgico.

“La cirugía convencional ha demostrado ser efectiva en el control de los síntomas y la prevención de complicaciones relacionadas con las várices. Sin embargo, recientemente se está imponiendo la cirugía mínimamente invasiva gracias a cómodos procedimientos como la ablación por radiofrecuencia, que permiten una recuperación más rápida, no requieren hospitalización y reducen el riesgo de complicaciones asociadas con la cirugía”, aclara Juan Carlos Moy, especialista en Angiología y Cirugía Vascular de Quirónsalud Vida.

La escleroterapia: el sistema Varixio

Por último, la escleroterapia se utiliza principalmente por razones estéticas. Consiste en la inyección de un agente esclerosante (líquido o espuma) en la vena afectada para inducir la fibrosis y ocultarla bajo la piel. Por lo general, después de una sesión de escleroterapia, el paciente puede retomar sus actividades habituales de inmediato.

La escleroterapia de varices mediante el empleo de microespuma, es la técnica que ofrece más versatilidad actualmente para el tratamiento de varices. “Varixio supone un gran avance en el tratamiento de las varices al tratarse de un sistema automatizado y estandarizado que elimina la variabilidad de los sistemas manuales y mejora la calidad de la espuma resultante”, explica Raúl Portas.

“Entre sus ventajas se encuentra un mayor contacto directo entre la microespuma y el tejido de la pared de la vena, lo que permite disminuir la concentración de sustancia aplicada. Así se mejora la seguridad del paciente a la vez que se obtienen unos resultados estéticos óptimos y más duraderos”, aclara Juan Carlos Moy.

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