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El alcalde de Santa Cruz de Tenerife, José Manuel Bermúdez, durante una entrevista con Atlántico Hoy./ AH

Bermúdez, sobre la reforma del Heliodoro: "Se ha perdido una oportunidad de oro de cara al Mundial 2030"

Bermúdez lamenta que Santa Cruz no pudiera optar al Mundial 2030 por la falta de un estadio adecuado y vincula el futuro del Tenerife Arena a los terrenos liberados por la refinería

En plena celebración del Mundial 2026, que se está jugando en EEUU, es imposible no pensar en el próximo, dentro de cuatro años, que se celebrará en España, estando una de sus sedes en la isla de Gran Canaria

Al respecto, José Manuel Bermúdez, alcalde del Ayuntamiento de Santa Cruz, se ha pronunciado y ha lamentado que el municipio capitalino no haya podido optar a ser sede de ningún partido por no tener un estadio en condiciones para la celebración de eventos de este calibre.

"Perdimos una oportunidad"

Nosotros no optamos por ser sede del Mundial. Gran Canaria sí optó y, de hecho, le ha servido como una excusa perfecta para tener un proyecto de futuro de más de 100 millones de euros para rehabilitar su estadio”, destacó Bermúdez durante su intervención en el foro Santa Cruz: presente y futuro a través de sus proyectos estratégicos , lamentando el retraso en la reforma del estadio Heliodoro Rodríguez López.  

El alcalde no escatimó en lanzar un reproche al "Gobierno socialista" que ostentó la presidencia del Cabildo de Tenerife en la pasada legislatura porque, según indicó, “tenía que haberlo propuesto y optar a una inversión de esas características que, a lo mejor, ya hubiera estado en marcha”. “Perdimos una oportunidad de oro de estar en el Mundial 2030”, subrayó, 

"Lo antes posibel"

En alusión al Plan Director para la reforma del Heliodoro presentado por el Cabildo tinerfeño, Bermúdez ha concluído que, una vez se ha tomado la decisión, lo propio es "ir a por un proyecto ambicioso” y que se culmine “lo antes posible”.

En el contexto de que Santa Cruz no pudo aprovechar mejor el impulso que habría supuesto optar a grandes eventos deportivos o culturales con un recinto de referencia, el Tenerife Arena emerge como una aspiración de largo recorrido.

Tenerife Arena en Santa Cruz

El futuro de los terrenos que todavía ocupa la refinería de Cepsa en la capital sigue ligado a una de las grandes transformaciones urbanas que la capital lleva años esperando.

El alcalde ha situado ese espacio como una de las grandes oportunidades de crecimiento de la ciudad, siempre que se complete el traslado de la actividad industrial a Granadilla y ha abierto la puerta a que parte de ese suelo pueda acoger el Tenerife Arena, uno de los proyectos estratégicos que el Consistorio y la corporación insular han colocado en el horizonte de la capital. 

Un suelo decisivo 

Bermúdez ha defendido que Santa Cruz necesita suelo estratégico para poder crecer y que uno de los espacios con mayor potencial es precisamente el que quedaría liberado por la salida de la refinería. “La refinería no se va de la isla, se traslada a Granadilla”, ha subrayado el alcalde, indicando que el espacio que queda libre forma parte de una pieza clave dentro del modelo de ciudad que el gobierno municipal quiere impulsar en las próximas décadas.

La posibilidad de que allí se ubique el Tenerife Arena no es remota, pero tampoco está decidida. Esta infraestructura representa uno de los grandes proyectos llamados a cambiar la fisonomía de la capital y a situarla en un nivel competitivo similar al de otras ciudades que han apostado por grandes infraestructuras de referencia, según palabras del alcalde.

La refinería, una barrera histórica

Durante años, la refinería ha funcionado como un límite físico y simbólico entre la ciudad y su frente marítimo. De ahí que el debate sobre su traslado no solo tenga una dimensión industrial, sino también urbanística.

Bermúdez vincula esa transformación a la necesidad de construir una Santa Cruz más abierta, más conectada y con mayor capacidad para generar nuevos usos urbanos. En ese contexto, el Tenerife Arena aparece como una oportunidad para reordenar un espacio estratégico y convertirlo en un motor de actividad para la capital.

Pese al interés que genera, el escenario sigue condicionado por el traslado efectivo de la refinería a Granadilla. Mientras ese proceso no se complete, cualquier uso futuro de los terrenos seguirá dependiendo de una cadena de decisiones técnicas, urbanísticas y políticas todavía por cerrar.