El cambio climático ya no es un escenario futuro, sino un reto al que las ciudades deben empezar a responder desde la planificación. Esta es la principal reflexión de María Nieves Febles Benítez, decana del Colegio Oficial de Arquitectos de Tenerife, quien considera que Santa Cruz necesita una estrategia global que permita coordinar las actuaciones urbanísticas, la movilidad, los espacios verdes y la adaptación de los edificios frente al aumento de las temperaturas.
En una entrevista concedida a Atlántico Hoy, la arquitecta canaria reconoce que la capital tinerfeña ha dado pasos para mejorar el espacio urbano en los últimos años pero sostiene que estas iniciativas solo serán realmente eficaces si responden a una planificación conjunta y a largo plazo.
Una hoja de ruta clara
Para la decana tinerfeña, la adaptación climática no puede limitarse a actuaciones puntuales. Plantar árboles, peatonalizar calles o crear refugios climáticos son medidas positivas, pero considera que deben formar parte de una estrategia común con objetivos definidos.
"No como acciones aisladas, sino metidas en un marco estratégico global", afirma durante la entrevista. En esta planificación se deben integrar aspectos como la movilidad, el transporte público, los espacios verdes, los aparcamientos o la distribución del espacio público.
La arquitecta coincide en que la ciudad necesita una "hoja de ruta" que marque objetivos y establezca cómo deben relacionarse todas esas actuaciones para lograr una adaptación real al cambio climático.
A su juicio, Santa Cruz ha comenzado a mostrar una mayor sensibilidad hacia estos asuntos, especialmente en la gestión del arbolado urbano, pero considera que se sigue sujetando en actuaciones aisladas y el siguiente paso es coordinar todas esas actuaciones bajo un mismo marco estratégico. "A nivel urbanístico, yo creo que todavía queda mucho por hacer", añade.
Una normativa adaptada a microclimas
Una propuesta diferencial que se aproxima a las singuralirades del archipiélago es la defensa por parte de la arquitecta tinerfeña de una regulación urbanística adaptada a la realidad climática del archipiélago. Febles considera que el actual Código Técnico de la Edificación ha supuesto un avance importante, pero entiende que todavía no responde plenamente a sus singularidades.
"Canarias tiene unas particularidades muy específicas que habría que estudiar", señala. A su juicio, no es lo mismo construir en una vertiente norte que en una zona del sur de una isla, ni responden igual los edificios en función de la humedad, el viento o la exposición solar.
Por ello, la arquitecta plantea desarrollar estudios específicos sobre los microclimas canarios que permitan adaptar las soluciones constructivas a cada territorio y optimizar la inversión, especialmente en promociones de vivienda pública. A su juicio, incorporar estos condicionantes climáticos al diseño de los edificios permitiría mejorar su comportamiento térmico y responder con mayor eficacia a episodios como las olas de calor.
Más árboles y menos coches
Frente al aumento de las temperaturas, María Nieves Febles sitúa las políticas verdes como una de las principales herramientas para adaptar las ciudades al cambio climático. La decana defiende la plantación de árboles de copa para incrementar las zonas de sombra, reducir la temperatura en las calles y mejorar el confort de los espacios públicos.
La arquitecta considera que esta estrategia pasa también por restar protagonismo al vehículo privado. "Tenemos que darle menos presencia a los coches en las ciudades, tenemos que peatonalizar calles", afirma. En su opinión, esa transformación permitiría "ganar espacio para árboles, también ganar espacio para la convivencia entre los vecinos", además de favorecer la creación de refugios climáticos naturales.
Para lograrlo, apuesta por reforzar el transporte público y replantear la movilidad urbana para reducir el uso del coche, especialmente en los desplazamientos al centro. Aunque admite que se trata de "un cambio de paradigma", insiste en que las administraciones deben comenzar a adoptar este tipo de medidas a medio plazo.
Rehabilitación de viviendas
Por otro lado, Febles también pone el foco sobre el parque residencial construido antes de la entrada en vigor del Código Técnico, cuando las exigencias de aislamiento eran mucho menores.
En su opinión, la rehabilitación debe convertirse en una prioridad porque "lo primero es invertir en la envolvente del edificio". Mejorar fachadas, cubiertas y aislamiento reduce el consumo energético durante toda la vida útil del inmueble y mejora el confort interior sin depender exclusivamente de sistemas de climatización.
Según añade la decana, solo una vez optimizado el comportamiento térmico del edificio, tiene sentido incorporar otras soluciones como placas solares o equipos de aire acondicionado.
Planificar la ciudad del futuro
La decana concluye que la adaptación al cambio climático no puede limitarse a responder cuando llegan las olas de calor. A su juicio, las administraciones deben comenzar a planificar una transformación progresiva de las ciudades que permita afrontar un escenario de temperaturas cada vez más elevadas.
"Las previsiones que se efectuaron se están haciendo realidad y esto ha venido para quedarse", afirma, antes de insistir en que la respuesta pasa por una mayor concienciación colectiva sobre el cambio climático.
Para María Nieves Febles, esa adaptación requiere una implicación que va más allá de las administraciones. "Hay que tomar una conciencia clara, una conciencia social, no solamente de unos pocos, sino de todos para que esto mejore la calidad de vida de todos", sostiene.
Con esa premisa, la decana defiende que la capital tinerfeña debería afrontar los próximos años con una hoja de ruta capaz de integrar urbanismo, vivienda, movilidad y espacios públicos bajo una misma estrategia, con el objetivo de construir una ciudad más preparada frente a los efectos del cambio climático.
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