Abigail Gómez denuncia la situación “inhumana” que vive su suegra, una mujer de 74 años ingresada desde el pasado 27 de diciembre en el HUC con una fractura de fémur pendiente aún de operación.
Según cuenta a Atlántico Hoy, la paciente lleva más de una semana esperando cirugía, con fuertes dolores y largos periodos en los que apenas ingiere alimento porque cada mañana se la mantiene en ayunas “por si pueden colarla en quirófano”, con lo que solo está recibiendo la cena.
Sedación contra el dolor
Nos explica la nuera que, tanto el esposo como el hijo de la enferma, "están continuamente en el hospital esperando a ver si la operan o no". Mientras tanto, comenta, su suegra sigue sufriendo y, cuando el dolor es insoportable la sedan, “le dan el chute” de medicación y “se le va un poco la cabeza”, algo que se agrava con el paso de los días.
“Cuando la tienen que mover para asearla, el dolor es insufrible”, lamenta, al tiempo que alerta de las consecuencias físicas: “¿Cómo va a salir de ahí una mujer de 74 años después de tantos días así? Va a salir peor”, destaca.
Quejas y falta de personal
La familia asegura que ni siquiera ha sido vista por un médico traumatólogo del propio hospital. El único profesional que ha seguido de cerca el caso es un traumatólogo conocido de la familia, que les ha explicado que en algún momento estuvo disponible para operar pero no pudo hacerlo “porque no tenía equipo: no había enfermeros, no había auxiliares, no había gente que le acompañara en la cirugía”.
Gómez vincula esta situación a un problema estructural de listas de espera y de medios humanos: “Las condiciones de ese hospital son infrahumanas. No es una gestión digna. Hay gente en los pasillos todos los días y luego nueve días esperando una cirugía”, denuncia.
Dificultades para reclamar
La mujer afirma que intentó presentar una reclamación a través de la sede electrónica del HUC, pero el sistema no se lo permitió, algo que, dice, ya le ocurrió cuando quiso denunciar un caso anterior relacionado con la operación de su hijo.
“Tengo la sensación de que la página está directamente bloqueada para que no puedas poner la reclamación de manera telemática”, sostiene y matiza que sí ha podido realizar otras gestiones online con su misma clave en distintas administraciones.
Carta a la alcaldía
Ante la frustración, tanto ella como su esposo (hijo de la afectada) decidieron enviar una carta a toda la corporación del Ayuntamiento de Santa Cruz de Tenerife “en un acto de desesperación”, pese a que el hospital tiene carácter insular y que el Consistorio no tiene competencias directas. “Me pareció la institución más representativa. No es solo por mi suegra, es que no lo veo normal. Como mi suegra, cuántos casos más habrá; lo que pasa es que la gente no exige sus derechos”, apunta.
“Creí que al ser el Ayuntamiento de la capital de la isla sería más representativo y tendría algo de peso en la Sanidad, pero bueno, no lo sé. Cuando estás desesperado y ves que nadie hace caso y te tratan peor que a un…, intentas buscar a alguien que se tome en serio la situación”, explica, añadiendo que no ha recibido ningún tipo de respuesta.
“Ni a un perro lo dejas sufrir así”
Nuestra entrevistada subraya que su denuncia no busca únicamente una solución individual, sino visibilizar una realidad que considera intolerable. “Ni siquiera a los animales se les deja sufrir de esa manera. Somos personas y tenemos derecho, por lo menos, a ser atendidos de manera digna”, afirma.
Recuerda que su suegra, que acaba de superar un cáncer de recto tras pasar por quimioterapia y radioterapia, llevaba una vida activa: “Iba al gimnasio, estaba sana, y en un año se le ha destrozado la vida”. Por eso insiste en que el retraso quirúrgico y la inmovilidad prolongada “harán que no vuelva a caminar bien”, algo que considera “injusto y evitable”.
La familia espera que la denuncia pública sirva, como mínimo, para “que a alguien le dé vergüenza” y se tomen medidas que eviten que otros pacientes pasen por una situación similar.