Imagen de un puesto en un mercado / CANVA
Imagen de un puesto en un mercado / CANVA

Un mercado de Canarias con más de 80 años entra en la lista de imprescindibles de The Guardian

Descubre la historia, la arquitectura y los secretos de La Recova de Santa Cruz de Tenerife, un mercado emblemático que sigue siendo punto de encuentro y símbolo de identidad urbana

Hay espacios que no necesitan presentación porque forman parte del pulso cotidiano de una ciudad. Lugares a los que se llega casi por inercia, siguiendo una costumbre heredada o una intuición colectiva. En Santa Cruz de Tenerife, uno de esos puntos es un edificio que concentra rutina, memoria y vida diaria sin hacer ruido, integrado en la ciudad como si siempre hubiera estado ahí.

Aunque hoy muchos lo asocian a un plan imprescindible para quien visita la capital, su origen fue mucho más ambicioso. Nació como una pieza clave dentro de un proyecto urbano pensado para ordenar el comercio, modernizar la ciudad y redefinir su imagen en un momento crucial de su historia.

Origen urbano

El Mercado de Nuestra Señora de África, conocido popularmente como La Recova, se inauguró oficialmente el 4 de enero de 1944, en plena etapa de transformación de Santa Cruz de Tenerife. Su apertura no fue un acto menor: autoridades civiles y militares, bendición religiosa y una clara intención simbólica acompañaron el estreno de un edificio llamado a marcar época.

Detrás del impulso del proyecto estaba Ricardo Serrador Santés, entonces capitán general de Canarias y figura clave del llamado Mando Económico. La orden era clara: la ciudad necesitaba un mercado moderno, funcional y representativo, acorde al crecimiento urbano que se estaba gestando en los años cuarenta.

Arquitectura clave

Para dar forma a esa idea se recurrió a José Enrique Marrero Regalado, uno de los nombres imprescindibles de la arquitectura del siglo XX en Tenerife. El resultado fue un edificio de estilo neocolonial, con influencias tradicionales y un diseño que iba mucho más allá de lo puramente comercial.

La torre, los patios interiores, los arcos y los detalles mudéjares construyen una imagen reconocible que se queda en la retina. No es un mercado encerrado en sí mismo, sino un conjunto abierto, pensado para dialogar con la ciudad y para ser recorrido con calma.

Un puente simbólico

El proyecto del mercado no se concibió de manera aislada. Casi en paralelo se levantó el Puente General Serrador, obra del arquitecto José Blasco Robles, con el objetivo de salvar el barranco de Santos y conectar La Recova con la calle Castillo y el centro comercial de la ciudad.

Este puente tiene también su propio lenguaje simbólico. En sus accesos destacan dos leones de bronce que, aunque muchos cruzan sin detenerse, llevan décadas custodiando el paso. Son parte silenciosa del paisaje urbano y del relato histórico del mercado.

Imagen de la entrada al mercado de La Recova / LA RECOVA
Imagen de la entrada al mercado de La Recova / LA RECOVA

Mercado-plaza

Uno de los grandes aciertos de Marrero Regalado fue concebir el mercado como algo más que un espacio de compra. El edificio se organiza en torno a tres patios amplios: uno central, con aire de plaza española clásica, y dos laterales, orientados a naciente y poniente. La planta baja, donde se concentra la actividad comercial, late como un organismo vivo.

Este diseño explica por qué La Recova funciona también como punto de encuentro social. Aquí se viene a comprar fruta, pescado o queso, pero también a conversar, a tomar un café o simplemente a ver pasar la mañana. Es un espacio que invita a quedarse, no solo a consumir.

Nombre y símbolos

El nombre oficial del mercado responde a una dedicación concreta: Nuestra Señora de África, patrona de Ceuta. En el interior del edificio se conserva una pequeña talla de la virgen, situada junto a una de las entradas. Justo enfrente, casi como un diálogo simbólico, aparece otra imagen muy significativa: la Virgen de Candelaria, patrona de Canarias.

Este detalle no es casual. El mismo arquitecto del mercado es también el autor de la Basílica de Candelaria, lo que crea una conexión inesperada entre dos de los espacios más emblemáticos de la isla y cierra un círculo arquitectónico y devocional cargado de significado.

Reconocimiento exterior

Durante décadas, La Recova fue un espacio profundamente local, ajeno al foco turístico. Sin embargo, en agosto de 2019, el mercado dio un salto inesperado al plano internacional cuando el diario británico The Guardian lo incluyó en una selección de mercados recomendados por lectores dentro de sus travel tips.

El artículo destacaba tanto el edificio como la variedad del producto —marisco, frutas, verduras, flores— y mencionaba un dato clave: el mercado estuvo amenazado en el pasado y fue salvado por los propios comerciantes, un ejemplo de resistencia local frente a la pérdida de identidad urbana.

Identidad viva

Ocho décadas después de su inauguración, La Recova sigue cumpliendo la función para la que fue creada: concentrar barrio y vida diaria. Santa Cruz ha cambiado, se ha expandido y ha transformado su fisonomía, pero el mercado permanece como un eje estable, atravesado por rutinas que se repiten generación tras generación.

En una época en la que muchos espacios urbanos pierden carácter en favor de la homogeneización, el Mercado de Nuestra Señora de África sigue siendo reconocible, auténtico y profundamente vinculado a la ciudad. No es solo un lugar para comprar, sino una pieza viva del paisaje emocional de Santa Cruz, y eso, hoy en día, no es poca cosa.