El escritor David Uclés ha difundido un vídeo a través de sus perfiles sociales en el que reflexiona sobre el estado de la memoria democrática en España. En la grabación, el autor se graba a sí mismo frente al monumento a Franco, ubicado en la intersección de la céntrica avenida de Anaga y la rambla de Santa Cruz de Tenerife, y muestra su abierta incomprensión ante el hecho de que este conjunto escultórico continúe presente en el espacio público canario.
Para contextualizar su denuncia, el escritor establece una comparativa directa con otros escenarios de la historia reciente del país. Uclés lamenta que lugares donde ocurrieron hechos trágicos carezcan de una señalización digna. En este sentido, hace referencia a la carretera de Málaga a Almería, conocida por el trágico episodio de la 'Desbandá', asegurando que allí solo se puede encontrar una pequeña placa oxidada para recordar lo sucedido.
Contraste peninsular
Siguiendo con su argumentación, el autor expone también la situación de la antigua plaza de toros de Badajoz. El escritor detalla que en ese enclave el único lugar destinado a la memoria se encuentra relegado al sótano del actual Palacio de Congresos, una circunstancia que, a su juicio, evidencia un profundo desequilibrio frente al reconocimiento monumental que observa en la capital tinerfeña.
El conjunto escultórico que centra las críticas, conocido popularmente como el monumento a Franco o monumento a la Victoria, es obra del reconocido escultor Juan de Ávalos. La estructura fue inaugurada el 17 de marzo de 1966 para conmemorar la partida del dictador desde Canarias para iniciar el levantamiento militar de 1936. Su financiación se llevó a cabo mediante una suscripción popular promovida por el entonces gobernador civil de la provincia.
En su vídeo, Uclés califica la obra como un monumento mastodóntico y analiza parte de su simbología original. El autor explica a sus seguidores que la figura del ángel representa en realidad al avión Dragon Rapide, la aeronave utilizada en el alzamiento, mientras que la efigie de Francisco Franco porta una espada en forma de cruz que simbolizaría la ofensiva iniciada contra masones, herejes y judíos.
Situación del monumento
Más allá de la denuncia en redes sociales, el monumento se encuentra actualmente en el centro de un intenso debate político y judicial. Las asociaciones vinculadas a la memoria histórica exigen desde hace años su demolición inmediata por considerarlo una exaltación del fascismo y un incumplimiento flagrante de la legislación vigente en materia de memoria democrática.
La estatua llegó a estar incluida en el Catálogo de Vestigios Franquistas del Gobierno de Canarias, el cual recomendaba su retirada. Sin embargo, este documento ha sufrido diversos reveses legales y revocaciones administrativas por cuestiones de forma tras las reclamaciones del Ayuntamiento de Santa Cruz de Tenerife.
Paralelamente, existe un debate abierto sobre la posibilidad de declarar la obra como Bien de Interés Cultural (BIC) con el objetivo de protegerla por su valor artístico y resignificarla, una medida que mantiene dividida a la sociedad y a las instituciones, dejando la estatua en pie a la espera de una resolución definitiva.