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Trabajadora atiende a una persona usuaria de la ayuda a domicilio|AYUDAN2

“Pongo mi coche, mi dinero y mi seguridad”: trabajadoras del SAD de Santa Cruz critican las condiciones para cubrir los servicios en Anaga

Las trabajadoras piden una compensación real para afrontar las averías de sus vehículos por desplazarse a núcleos de Anaga, a veces por caminos difíciles que también recorren a pie sin calzado adecuado para evitar resbalones y caídas

Las trabajadoras del Servicio de Ayuda a Domicilio (SAD) de Santa Cruz de Tenerife denuncian la situación a la que se enfrentan diariamente cuando la prestación del servicio que realizan se lleva a cabo en diferentes núcleos de la zona de Anaga.

En declaraciones a Atlántico Hoy, Miriam Henriquez, representante del comité de empresa, explica que estas trabajadoras, para poder llegar a numerosos domicilios, se ven obligadas a realizar desplazamientos por vías con problemas para circular en condiciones óptimas, utilizando sus propios vehículos particulares para poder desarrollar su trabajo.

Compensación insuficiente

Denuncian las afectadas que esta situación expone sus vehículos a daños y a un importante desgaste diario, lo que se traduce en averías y roturas que deben asumir con su salario.

Sin embargo, la compensación económica que reciben por estos desplazamientos -y que se resume en 0,20 euros para combustible-, es, a su juicio, claramente insuficiente para afrontar el coste real que supone poner un vehículo particular al servicio de la actividad laboral.

"El gasto no se limita al combustible"

Actualmente, el kilometraje se abona conforme a lo establecido en el convenio colectivo, con una compensación de 0,20 euros por kilómetro. Pero el gasto no se limita al combustible. 

“El uso continuado del vehículo para trabajar supone también desgaste de neumáticos, frenos, suspensión, mantenimiento y un mayor riesgo de averías, especialmente cuando los desplazamientos se realizan por carreteras y caminos con especiales dificultades”, subraya Henriquez.

Cuestionan la organización

Además, desde la representación sindical del SAD, comentan que a la problemática del coste de ir a trabajar con vehículo propio, se suma la organización de los servicios y las grandes distancias existentes entre algunos domicilios. 

Las trabajadoras denuncian que, en determinadas ocasiones, la planificación de los servicios obliga a realizar importantes desplazamientos que dificultan enormemente el cumplimiento de los horarios y de la jornada laboral.

Afur y Tahodio

“La situación resulta especialmente complicada en zonas como Afur y Tahodio, donde se han llegado a asignar servicios a trabajadoras que no disponen de vehículo propio”, añade Henríquez, explicando que estas trabajadoras dependen del transporte público y se encuentran con importantes dificultades debido a las frecuencias y horarios de las guaguas.

"Compatibilizar los desplazamientos, las conexiones y los horarios del transporte público con una jornada laboral fragmentada y con servicios fijados a horas concretas puede convertirse en una tarea extremadamente complicada", matiza.

“Imposible cubrir los servicios con puntualidad”

La portavoz se queja y pide a la empresa que “no exija puntualidad absoluta a las trabajadoras” si a la hora de organizar los servicios no se tienen en cuenta “las distancias reales, los tiempos necesarios para los desplazamientos y las limitaciones existentes en el transporte público”.

Desde el comité de empresa consideran imprescindible que la planificación de los servicios tenga en cuenta la realidad geográfica de Anaga y no se limite a establecer “horarios sobre el papel" sin valorar el tiempo real necesario para desplazarse entre un domicilio y otro.

Calzado apropiado

Por otro lado, a las dificultades derivadas de los desplazamientos en vehículo se suma otro problema que afecta directamente a la seguridad de las auxiliares y está relacionado con el calzado. Explica Henríquez que, en determinadas zonas de Anaga, las trabajadoras tienen que transitar a pie por caminos y accesos de especial dificultad para poder llegar hasta los domicilios de las personas usuarias, “sin disponer de un calzado adecuado”.

El calzado utilizado habitualmente por las trabajadoras es de tipo zuecos, unos zapatos que pueden resultar cómodos para la jornada laboral, pero que no ofrece “las condiciones necesarias para caminar con seguridad por terrenos irregulares, pendientes o zonas que pueden encontrarse mojadas y resbaladizas”, una situación que podría agravarse durante los meses de invierno debido a la lluvia, a la humedad y al barro en el suelo, lo que puede aumentar el riesgo de resbalones, caídas y accidentes. 

"El Ayuntamiento ya no nos recibe"

Estas quejas no han podido ser planteadas a los responsables de la administración local porque, según destaca la representante de las trabajadoras del SAD, “ya no nos reciben”, resume sin rodeos, argumentando que, desde hace meses, “la comunicación solo se mantiene entre la empresa y el Ayuntamiento”.

Las trabajadoras esperan que estas reivindicaciones aparezcan con una solución que recoja lo expuesto, “no solo los 0,20 céntimos por la gasolina por kilómetro, sino también el desgaste del vehículo” en el convenio laboral, un documento que se encuentra “caducado desde el año pasado”. “Nos dijeron que se iban a sentar a negociar en verano, pero no ha habido señales de nada", añade Henríquez. 

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