El sindicato Unión de Técnicas Sociosanitarias del Servicio de Atención a Domicilio (SAD) de Canarias advierte de que la imagen que se proyecta de hogares del municipio de Santa Cruz en visitas institucionales no refleja la realidad que encuentran cada día las trabajadoras que acuden a atender a las personas vulnerables en situación grave de soledad y dependencia.
Miriam Henríquez, portavoz del sindicato, en declaraciones a Atlántico Hoy, sostiene que, frente a las fotografías de visitas de representantes políticos a hogares cuidados y ordenados, hay usuarios que viven en situaciones de abandono severo, soledad y falta de atención que rara vez salen a la luz o son protagonistas de este tipo de visitas.
"Casas muy deterioradas"
Según explica el sindicato, la realidad es muy diferente a la que se muestra. "Diariamente rellenamos partes de incidencia denunciando la precariedad de algunos usuarios y no nos hacen caso", explica Henríquez, señalando que atienden a personas mayores, pero también a usuarios con discapacidad y a familias en contextos muy vulnerables. "Hemos asistido a personas que se arrasraban por el suelo para llegar hasta la puerta y abrirnos", lamenta.
Entre los casos que describen figuran domicilios con condiciones muy precarias, personas que viven solas sin apoyo suficiente e incluso situaciones extremas de insalubridad. “Nos encontramos con abandono, con casas muy deterioradas, con personas orinadas, con caca, con plagas de bichos”, resume la representante sindical, señalando que estos casos no son la mayoría, "pero existen muchos, muchos, en el municipio" e insiste en que esa es la realidad que debería ponerse en el centro del debate.
Un servicio al límite
La preocupación del colectivo no se limita a la imagen pública del servicio. También cuestiona el nuevo modelo de gestión y el aumento de altas anunciado sin que, a su juicio, se haya resuelto antes la situación de quienes ya están siendo atendidos. Hernández se pregunta cómo se puede incorporar a más personas usuarias si persisten incidencias sin respuesta y muchas familias siguen sin recibir la atención que necesitan.
El sindicato afirma que incluso hay altas que se están tramitando por teléfono, sin visitas previas al domicilio, lo que ocasiona una sobrecarga que está afectando tanto a la organización del servicio como a la calidad de la atención que reciben las personas dependientes.
Crítica al modelo privado
Uno de los ejes centrales de la denuncia sindical es la gestión privada del servicio. Las técnicas sociosanitarias consideran que el sistema no ha funcionado y que la incorporación de varias empresas no resolverá los problemas de fondo.
A su juicio, si no se ha logrado controlar adecuadamente a una sola adjudicataria, resulta difícil pensar que el control será más eficaz con cuatro o cinco empresas distintas.
Municipalizar el servicio
Teniendo en cuenta lo expresado, el sindicato va más allá y defiende la municipalización del SAD como salida posible. Entienden que un modelo gestionado directamente por el Ayuntamiento permitiría una relación más clara con la administración, un mayor control público y menos espacio para la precarización, tanto de las trabajadoras como de las personas usuarias.
“Las empresas quieren ganar dinero a costa de precarizar el servicio”, opina Henríquez, señalando que la preocupación no se centra solo en sus condiciones de empleo, sino también en la dignidad de quienes dependen del servicio.
La portavoz recuerda que el SAD es una prestación esencial para personas mayores y con discapacidad, muchas de ellas en situaciones de soledad y dependencia extrema. Por eso insisten en que la atención domiciliaria no puede medirse por la apariencia de unas visitas institucionales, sino por la respuesta real que se ofrece en los hogares más frágiles.