El restaurante China Anaga presentará el próximo mes de septiembre una reclamación en el Ayuntamiento de Santa Cruz de Tenerife por los perjuicios que, según denuncia, están ocasionando las obras de la avenida de Anaga a su actividad.
Así lo ha confirmado a Atlántico Hoy su responsable, Javier Lú, quien sostiene que el negocio lleva meses soportando una situación que ha reducido sus ingresos y alterado su funcionamiento habitual.
Consecuencias menos visibles
La reclamación llega después de que el establecimiento, abierto en 1967 por Juan Lu Chai, haya hecho pública en varias ocasiones -y a través de este mismo medio de comunicación- su preocupación por el efecto de los trabajos sobre un negocio familiar del que dependen, de forma directa o indirecta, varias familias.
“¿Por qué tiene que llegar un pequeño empresario hasta estos extremos?”, se pregunta Lú, teniendo en cuenta las consecuencias menos visibles que está ocasionando esta obra pública y que oscilan entre noches haciendo cuentas, la incertidumbre de hasta cuándo podrá resistir y cómo afrontar las obligaciones -hipoteca, nóminas, proveedores, impuestos y cotizaciones- que no se paralizan al mismo ritmo que la actividad comercial.
Reclamación en septiembre
Javier Lú explica que el próximo mes trasladará la reclamación al Ayuntamiento, después de casi un año de obras en la avenida de Anaga que, afirma, han afectado de forma grave y prolongada a las condiciones normales de actividad del restaurante.
El responsable del China Anaga no cuestiona la necesidad de ejecutar estas obras públicas ni el interés general que puedan perseguir. Lo que plantea es que ese interés colectivo no debe traducirse en que los perjuicios concentrados sobre negocios concretos queden exclusivamente en manos de quienes los sufren.
Obligación y responsabilidad
“La Administración no está obligada únicamente a ejecutar. También está obligada a administrar”, señala. Para Lú, el problema no se reduce a la existencia de un procedimiento administrativo para reclamar una indemnización, sino a la falta de medidas previas para prevenir, reducir o atender los daños que las obras puedan ocasionar a establecimientos identificables.
Desde la directiva del restaurante recuerdan que la legislación contempla la responsabilidad patrimonial de las administraciones cuando concurren determinados requisitos, entre ellos que el daño sea efectivo, económicamente evaluable e individualizado, y que el afectado no tenga el deber jurídico de soportarlo. No obstante, Lú no da por reconocida esa responsabilidad, que deberá analizarse en el procedimiento que inicie el próximo mes.
A la espera de una respuesta eficaz
China Anaga reclama que el Ayuntamiento no espere a que las empresas afectadas documenten sus pérdidas y se enfrenten a una carrera de obstáculos administrativos para obtener una respuesta. El establecimiento demanda una interlocución más activa, fórmulas de acuerdo cuando sean legalmente posibles y medidas que reduzcan el perjuicio durante la ejecución de los trabajos.
El argumento de fondo es sencillo y, según comenta el responsable del restaurante, al pequeño empresario se le exige puntualidad para cumplir con sus compromisos económicos, por lo que también espera una respuesta eficaz cuando una actuación pública altera durante meses las condiciones ordinarias de su actividad.
Casi seis décadas de historia
El restaurante China Anaga forma parte del paisaje comercial y gastronómico de Santa Cruz desde hace 60 años. Javier Lú asegura que su objetivo nunca fue ocupar titulares ni protagonizar un conflicto institucional, sino continuar la actividad que inició su padre y que consiste en abrir la puerta, atender a los clientes y mantener vivo un negocio familiar.
Sin embargo, entiende que la reclamación que presentará en septiembre se ha convertido en un paso necesario ante la falta de soluciones suficientes.
Determinación
Lú insiste en que no concibe esta decisión como una confrontación con el Ayuntamiento, sino como el ejercicio de un derecho. “Nadie abre un negocio pensando que algún día tendrá que defender sus derechos ante un tribunal”, sostiene.
Mientras prepara la documentación para formalizar la reclamación, el China Anaga mantiene abierta su persiana, “exactamente con el mismo ánimo con el que mi padre, Juan Lu Chai, abrió la puerta de este restaurante en 1967”.
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