Santa Cruz de Tenerife sigue explorando la posibilidad de habilitar playas para perros en distintos puntos del litoral municipal.
El estudio de viabilidad encargado por el Ayuntamiento abre la puerta a varias opciones, entre las que el concejal de Servicios Públicos y Bienestar Animal, Carlos Tarife, menciona algunas donde la medida sería posible aunque con distintos grados de complejidad. Entre las posibles playas con zonas caninas para el baño destacan Roque de las Bodegas, Las Gaviotas, Acapulco, parque Marítimo y Añaza.
Elevada presencia de perros registrados
El informe técnico plantea que la demanda de espacios caninos en el municipio es real y significativa, dada la elevada presencia de perros registrados y la experiencia acumulada en otras ciudades y en otras islas.
A partir de ese diagnóstico, el documento analiza no solo la compatibilidad de cada playa con el uso canino, sino también las condiciones necesarias para hacerlo viable, teniendo en cuenta la delimitación de zonas, señalización, control de acceso, limpieza reforzada, papeleras, dispensadores de bolsas, duchas y, en algunos casos, limitaciones horarias o estacionales.
Ajustes e implantación parcial
Entre las alternativas mejor situadas figura el muelle de Añaza, que el estudio considera viable para una zona de esparcimiento y baño canino, aunque con ajustes concretos en el acceso al mar y en la ordenación del espacio.
También se sitúan en una posición favorable Las Gaviotas y Acapulco, aunque en ambos casos se recomienda una implantación parcial, con superficies acotadas y accesos independientes para evitar conflictos con otros usuarios. En este punto hay que recordad que la playa de Las Gaviotas permanece cerrada por desprendimientos y sometida a unas actuaciones que impedirán su acceso durante casi un año.
Horarios específicos
El parque Marítimo y Añaza aparecen como opciones condicionadas. En el primer caso, la viabilidad está pendiente de que concluya el vertido de Cabo Llanos; en el segundo, el uso canino exigiría horarios específicos para compatibilizar el baño de las mascotas con el resto de actividades de la zona.
El estudio insiste en que la clave no es solo habilitar un espacio, sino hacerlo con garantías sanitarias, ambientales y de convivencia.
