Carlos Tarife compareció este miércoles ante la Comisión de Control del Ayuntamiento de Santa Cruz para explicar los incidentes relacionados con el abastecimiento de agua registrados durante el verano en diferentes zonas de Santa Cruz de Tenerife, entre estas, El Suculum, Cruz del Señor, García Escámez y Alcalde Mandillo Tejera.
El el caso del problema que afecta a los residentes en pisos altos de Cruz del Señor, el edil reconoció que hay problemas de presión, pero negó que Emmasa haya actuado para bajarla. Sin embargo, no explicó por qué los vecinos tuveron agua hasta antes del verano y durante el verano no. En cualquier caso, molesto por algunas insinuaciones de la oposición, defendió la gestión de Emmasa y puso el foco en las obligaciones que, según el reglamento, tienen las comunidades de propietarios.
Avería en García Escámez
Tarife comenzó su intervención reconociendo dos episodios concretos. El primero, una “gran avería” en la red de distribución el pasado 19 de agosto en el depósito de Vuelta Grande, en la confluencia de las calles Juan de Mattos y Azofra. La avería dejó sin suministro a unos 8.000 vecinos de barrios como Tío Pino, García Escámez, Chamberí, todo el polígono del Mayorazgo y Los Moriscos. “Tengo que felicitar a los trabajadores de Emmasa porque en un tiempo récord recuperaron el suministro”, dijo el concejal, quien añadió que al día siguiente el servicio estaba “totalmente restablecido”.
El segundo episodio fueron unas obras de mejora en el depósito de Los Palmitos, que afectaron al barrio de Suculum. Tarife explicó que estuvo allí con el presidente de la asociación de vecinos y que, aunque hubo “algunos pequeños desperfectos”, las intervenciones formaban parte de una actuación más amplia para instalar 400 metros de nueva red de polietileno de 63 milímetros, destinada al suministro de la carretera de Taganana. Las obras arrancaron el 3 de agosto y finalizaron el día 21, “con un resultado que hemos nombrado absolutamente la norma legal”, según sus palabras.
Falta de presión en edificios de Cruz del Señor
Donde la comparecencia se tensó fue al abordar los problemas de presión en algunos edificios del entorno de Cruz del Señor. El edil insistió en que, desde el punto de vista de la red municipal, se está “cumpliendo con la normativa en materia de presión de agua”. El problema, según su versión, estaría en el interior de las fincas y de “cómo se mantienen las distintas comunidades propietarias”.
En ese edificio concreto, según explicó, “ha habido una serie de problemas” que las comunidades no han podido afrontar y que han derivado en que algunas viviendas, especialmente en plantas altas, se queden sin caudal suficiente para usos cotidianos como poner una lavadora o ducharse con normalidad.
“Tenían agua hace cuatro meses”
La portavoz socialista, Patricia Hernández, no se mostró convencida. “La única verdad es que, pese a lo que usted afirma, antes tenían agua esas comunidades, esos pisos, y ahora no tienen agua”, dijo, en referencia a la pérdida de presión. Hernández recordó que algunos vecinos han llegado a abastecerse con garrafas y que, aunque Tarife hable de presión “suficiente”, lo cierto es que “no pueden hacer la vida normal”.
La edil cuestionó además la relación temporal entre las averías en la red y la bajada de presión percibida por los vecinos: “Coincidiendo en el tiempo, se produce la ruptura y la bajada de presión”. Y lanzó una pregunta directa: “¿Qué ha pasado en ese tiempo?”.
Por su parte, el portavoz del Grupo Municipal VOX, Alejandro Gómez, pidió claridad técnica y cuestionó si se había modificado la presión y, de ser así, quién dio la orden. Gómez admitió no tener “conocimientos técnicos para saber si las averías tienen correlación con la baja de presión”, pero consideró “lógica la pregunta” si varios vecinos de distintas plantas perciben el problema “en un mismo lapso de tiempo”.
“La presión no se ha bajado”
“No voy a entrar en polémicas. ¿Pueden demostrar que la presión se bajó? ¡La presión no se bajó!”, ha subrayado Tarife, advirtiendo que “eso a mí nadie me lo ha puesto por escrito”. El responsable de Servicios Públicos dijo fiarse de los funcionarios municipales y de los técnicos de Emmasa, y recordó que el reglamento del servicio de abastecimiento establece obligaciones concretas para las comunidades.
En particular, citó dos puntos, apuntando que cada vivienda debe contar con un depósito de 120 litros por habitante y que, si la edificación supera los 15 metros de altura, “deberá obligatoriamente instalarse una motobomba o hidrocompresor que sirva la totalidad de la vivienda”. Según el edil, en el edificio afectado hay “conexiones irregulares” desde los bajos de un bar que también estarían incidiendo en el problema.
Una posible línea de ayudas
A pesar del cruce de reproches, Tarife dejó una puerta abierta a la negociación. Reconoció que hay “edificaciones que, por los años, tienen instalaciones interiores privativas” que no están en buen estado y propuso estudiar “una línea de ayudas” para que las comunidades puedan asumir el coste de bombas o hidrocompresores.
“Saquemos una línea de ayudas”, comentó, invitando a la oposición a presentar una propuesta formal.
Emmasa, bajo la lupa de las inversiones
La comparecencia también sirvió para repasar el estado de las inversiones en Emmasa. Hernández recordó los “50 millones que Sacyr tenía que invertir” y los “165 millones de euros” previstos en el plan de inversiones financiado por la propia empresa municipal, y cuestionó si la falta de ejecución de esas partidas tiene relación con los problemas de presión.
Al respecto, Tarife matizó que él no formaba parte del Ayuntamiento en diciembre de 2005, cuando se firmó el contrato con Sacyr y, de haber estado, “hubiera hecho otra cosa totalmente distinta”. Y advirtió que no quiere que se instale la sensación de que “Emmasa y las personas que forman Emmasa no funcionan”, porque, a su juicio, “no es cierto”.
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