“En pleno siglo XXI, en Santa Cruz de Tenerife todavía hay personas que viven sin agua ni luz”, ha sido la frase pronunciada, durante el Pleno municipal de Santa Cruz de Tenerife por Pedro Pérez, vecino del caserío de El Cresal, en pleno Parque Rural de Anaga
Pérez acudió al Ayuntamiento en representaciónombre de sus vecinos de este pequeño núcleo agrícola del interior de Anaga, para recordar una reivindicación que lleva años repitiéndose sin respuesta y que gira en torno al acceso a los servicios básicos.
Cubos para traer el agua
Con voz serena pero firme, el representante vecinal explicó que los habitantes de El Cresal siguen tirando de cubos de agua, de placas solares y generadores, todo sufragado de sus propios bolsillos.
“Lo único que pedimos es poder vivir con dignidad en nuestras casas y mantener las actividades de siempre, la agricultura y la ganadería”, expresó.
Viviendas de más de 30 años
Recordó Pérez que las viviendas de este caserío son anteriores a la declaración de Anaga como Reserva de la Biosfera. Explicó que su casa fue construída por sus padres en 1994 “tras años de esfuerzo y no es un caso aislado”.
“Ya existían otras muchas antes, porque la gente vivía allí desde mucho antes de que se creara el Parque Rural de Anaga. Es más, quienes mantenemos el paisaje tradicional somos precisamente los vecinos”, puntualizó.
Más de una década esperando
Pérez repasó cómo la situación de El Cresal, aunque viene de atrás, ha sido reconocida públicamente durante años. Destacó que en 2019, ya algunos medios de comunicación hablaban de este lugar como “el único caserío de Anaga sin agua potable”.
En 2021, el pleno municipal aprobó una moción para instar al Cabildo de Tenerife a reconocer El Cresal y Paiba como asentamientos rurales, para así poder dotarlos de agua. “Entonces vine a este mismo salón a defender nuestra propuesta. Hoy regreso más de cinco años después para decir que no se ha hecho absolutamente nada”, lamentó.
Cuevas con cabras tienen agua
El vecino apuntó además que el agua sí circula por el territorio, pasando por el Macizo de Anaga y llegando incluso al albergue reabierto en 2022, que dispone de su propio depósito. “El agua pasa literalmente cerca de nosotros, pero no llega. En El Cresal incluso hay dos tomas preparadas para conectar a la red”, relató.
Pérez subrayó la “incomprensible desigualdad” con otros puntos del parque donde sí se han autorizado acometidas, incluso a cuevas o corrales. “¿Cómo es posible que se haya llevado agua a una cueva con cabras y no a un núcleo con unas 25 personas y accesos rodados?”, se preguntó ante la corporación.
Suelo de uso tradicional
También recordó que la reciente modificación del Plan General ya reconoce las zonas de El Cresal y Paiba como suelos de uso tradicional, lo que legitima las actividades agrícolas y ganaderas que allí se desarrollan desde generaciones. Por ello reclamó que se cumplan los acuerdos plenarios y que se autorice el acceso a la red de agua potable.
“Señor alcalde, señoras y señores concejales, nosotros ya hemos esperado mucho. No nos obliguen ahora a rendirnos”, concluyó ante los aplausos del público presente.
Acuerdo
Al respecto, el Pleno municipal debatió la moción presentada por el Grupo Municipal Socialista para la adopción de medidas urgentes que garanticen el acceso al agua potable y a otros servicios básicos a estos vecinos del municipio capitalino, teniendo en cuenta que estas viviendas se encuentran en un suelo considerado de uso tradicional
Por unanimidad se acordó allanar el camino para que El Cresal disponga de agua potable, al considerar que ya existen condiciones urbanísticas y técnicas para hacerlo y que solo falta completar los trámites administrativos necesarios.
