“En la Rambla han plantado pocos árboles y de poco porte; predominan las palmeras y arbustos y el paseo se ha quedado prácticamente despoblado”. Así resume Carmen De la Rosa, presidenta del colectivo Los árboles hablan, su valoración de las recientes obras en el tramo comprendido entre Almeida y el monumento a Franco, en Santa Cruz de Tenerife.
En declaraciones a Atlántico Hoy la representante vecinal avisa de que, con el tipo de arbolado elegido, “pueden pasar un montón de años” hasta que la zona recupere sombra y masa verde.
Temen más talas
De la Rosa explica que, aunque las obras continúan, en los alcorques apenas se han colocado laureles, una especie de gran porte que dotaba históricamente de carácter y sombra a la Rambla, y que la mayor parte de lo nuevo son palmeras y arbustos ornamentales.
Por otro lado, lamenta la apariencia que presentan algunos de los árboles que aún pueden verse en esta zona y recuerda que el colectivo documentó la situación antes de las obras y que muchos de los laureles que no fueron talados siguen aún en pie, pero “en un estado lamentable”.
“Durante la obra no sabemos qué ha pasado, si es que no los han regado, no los han cuidado o qué, pero están fatal, y tememos que sigan talando más laureles en ese tramo”, advierte.
Árboles abandonados
La vecina subraya que, antes del inicio de los trabajos, pidieron al Ayuntamiento que no talara los ejemplares sanos. Según sus datos, solo tres árboles estaban muertos y el resto podía rebrotar si se actuaba correctamente “con su abono, aporte de tierra, tratamiento de plagas y adecuación de copas con muchas ramas secas”.
“No han hecho absolutamente nada de eso; esos árboles están abandonados desde que empezó la obra y ahora hay algunos mucho peor que antes”, lamenta.
Crítica al mantenimiento actual
El malestar del colectivo se agrava por el retraso en la entrada en vigor del nuevo contrato de Parques y Jardines, que tendría que haber estado operativo en el último trimestre de 2026, pero por problemas en la documentación no se adjudicará, en principio, hasta febrero o marzo del próximo año. Ese pliego incluía una partida económica específica para un sistema estable de vigilancia y cuidado del arbolado urbano.
“Nos parece fatal que una empresa que ya ha demostrado que no está cuidando los árboles de Santa Cruz siga con ese contrato y que esa situación se siga prolongando”, afirma.
Palmera muerta y abandonada
Asegura la representante vecinal que, sin necesidad de estudios detallados, “a simple vista” se observan árboles en estado “lamentable” tanto en varios puntos de la Rambla como en otros lugares del municipio, y alerta de que se están perdiendo árboles de gran porte, un patrimonio que considera “irrecuperable”.
Como ejemplo del mantenimiento deficiente, De la Rosa cita la plaza de Orche, recientemente inaugurada. Allí, detalla, hay una palmera “totalmente muerta, seca”, que lleva “dos meses” sin ser retirada ni sustituida, en la esquina superior con la calle 25 de Julio. “Está a la vista de todo el mundo, pasando en coche o caminando”, subraya.
Aviso de ir a los tribunales
Otra motivación vecinal guarda relación con las jacarandas de la calle Puerto Escondido. La presidenta ha destacado que ya han formalizado en el Ayuntamiento su oposición a la tala de este arbolado, mediante el registro de un escrito en el que advierten de que recurrirán a la vía contencioso-administrativa si el Consistorio insiste en derribar los ejemplares.
Ese documento, presentado en el mes de febrero, continúa sin respuesta oficial, según señala Carmen de la Rosa.
Antes de dar este paso, el colectivo había solicitado los informes municipales, que atribuían el mal estado de los árboles a que se encontraban enfermos, y encargó después un contrainforme técnico a una perita agrícola que concluye que los ejemplares están sanos.
