La defensa exprés del silo del puerto de Santa Cruz ha puesto sobre la mesa una comparación incómoda y que visibiliza que, cuando hay voluntad, las administraciones reaccionan, según ha indicado a Atlántico Hoy, Ángel López, presidente de la Plataforma en Defensa del Balneario.
López considera un acierto que, por fin, se haya logrado dar al silo del puerto santacrucero la importancia que tiene como un bien de interés y, al mismo tiempo, lamenta que un inmueble de esta envergadura no haya sido valorado hasta ahora por casi ninguna administración pública. A la vez, y en referencia al balneario, añade que “a mi me gustaría que el Gobierno de Canarias mostrara el mismo criterio con el balneario y tuviera la misma celeridad para rehabilitarlo”
"No se ha hecho nada"
El presidente de la plataforma resume la situación con una mezcla de resignación y disgusto contenido, matizando que el edificio lleva cerrado desde 1992 y, pese a estar catalogado como protegido, “no se ha hecho absolutamente nada”. Ni siquiera después de que su rehabilitación fuera aprobada por unanimidad en el Parlamento de Canarias, el Ayuntamiento de Santa Cruz y el Cabildo de Tenerife hace unos seis años.
Las iniciativas planteadas y aprobadas en las diferentes administraciones no solo reconocían el valor patrimonial del inmueble, también planteaban recuperarlo respetando sus usos originales y adaptándolo a las necesidades del entorno. Sin embargo, todo ha quedado por hacer. “Lo único que hicieron fue un estudio para comprobar que la rehabilitación era viable, y lo era al cien por cien, según los propios técnicos del Gobierno”, explica.
6 años de promesas
Añade López que en estos seis años apenas hubo una intervención puntual para asegurar parte de la estructura, asegurando que, hoy en día, el edificio sigue apuntalado y deteriorándose.
La imagen actual, explica, dista mucho de la que recuerdan los vecinos, observándose puertas forzadas, accesos abiertos y un interior inaccesible incluso para visitas autorizadas por motivos de seguridad. “Nos preocupa que el edificio se caiga”, advierte. Y no es una exageración ya que se trata de un inmueble protegido cuya conservación, insiste, es responsabilidad directa del ejecutivo autonómico.
Piden más voluntad política
En paralelo, las propuestas han ido y venido sin concretarse, según expresa, destacando que el Gobierno canario, propietario del inmueble, ha intentado derivar su uso a distintas consejerías. De hecho, recuerda, el Ayuntamiento llegó a plantear el traslado de la Casa del Mar, pero la Autoridad Portuaria y Sanidad rechazaron esa posibilidad por la incompatibilidad del entorno para un centro de salud.
Frente a ese bloqueo, la plataforma defiende un proyecto claro y que pasa por convertir el espacio en un centro multifuncional que mantenga las piscinas y dé respuesta a demandas reales del barrio, como un centro de mayores o una guardería pública. “Espacio hay y edificio hay”, insiste López, que apunta directamente a la falta de voluntad política como el principal obstáculo, matizando que, en el caso del balneario no hay debate posible y la propuesta ha sido respaldada ampliamente.
Entre tanto, el tiempo pasa, se repiten los anuncios y el edificio sigue degradándose, concluye el presidente de a plataforma. Para las personas que recuerdan el balneario como escenario de su niñez o para quienes han crecido en la zona, la rehabilitación de este espacio no es solo una cuestión urbanística, sino también de memoria colectiva. “Si no protegemos esto, ¿qué vamos a proteger?”, se pregunta López. La respuesta, de momento, sigue sin llegar.