Este jueves se cumplen 20 años de la desaparición de Sara Morales, la joven que salió de su casa del barrio de Escaleritas, en Las Palmas de Gran Canaria, el 30 de julio de 2006 para ver a un amigo en el centro comercial La Ballena y de la que nunca más se supo. La Policía Nacional sigue buscándola.
Sara tenía 14 años. Su desaparición conmovió a la sociedad grancanaria y los carteles con su imagen permanecieron años pegados en las calles de la capital y del resto de la isla. Dos décadas después, sigue siendo un misterio, pese a la búsqueda y la investigación desarrolladas para tratar de encontrarla.
La causa continúa activa por parte del grupo de Homicidios de la Policía Nacional "por protocolo y por compromiso con su familia", han confirmado a EFE fuentes de la Jefatura Superior de Policía de Canarias.
Un trayecto que nunca completó
Según la reconstrucción publicada en su día por los medios que siguieron el caso, Sara salió del domicilio familiar, en la calle Ingeniero Ramírez Doreste, en torno a las 16.15 horas. Había quedado a las 17.00 en La Ballena, a algo más de un kilómetro y medio de casa, unos 20 minutos andando. Llevaba una camiseta amarilla de tirantes, una falda vaquera, unas bailarinas plateadas y sus gafas.
Fue el amigo con el que había quedado quien, alrededor de las 17.25, avisó a los padres de que no había aparecido. Desde ese momento, su teléfono móvil solo daba señal de buzón de voz.
Un caso marcado por la ausencia de pistas
Lo que distingue el caso de Sara Morales de otras desapariciones mediáticas es la práctica inexistencia de indicios. Nadie la vio en el trayecto: ni conductores de guaguas, ni comerciantes de la zona, ni viandantes. La familia recibió decenas de llamadas con supuestos avistamientos, pero ninguna aportó nada sólido, y el 7 de septiembre de 2006 una cadena nacional llegó a anunciar erróneamente que la joven había aparecido en Algeciras.
La hipótesis de una marcha voluntaria se descartó pronto: Sara salió de casa sin documentación y con el dinero justo para el cine, y nada en su vida apuntaba en esa dirección. Las líneas de investigación se abrieron y se cerraron durante años, incluida la de una furgoneta blanca que llevó a investigar a varias personas, todas ellas descartadas.
El único investigado murió en prisión en 2009
La causa solo ha tenido un investigado: un hombre condenado por delitos sexuales cometidos en Gran Canaria, detenido en el marco de las pesquisas y que siempre negó cualquier relación con la desaparición de la menor. Se quitó la vida en la prisión de Salto del Negro en enero de 2009. Nunca fue acusado formalmente por el caso de Sara Morales y su implicación no llegó a acreditarse.
En marzo de 2010, la Policía Nacional rastreó durante días un pozo en la zona de Jinámar tras localizar con una cámara subacuática una bolsa con supuestos restos óseos. Los trabajos se cerraron sin resultado: los huesos recuperados no eran humanos y la bolsa nunca se encontró. El operativo, seguido en directo por toda la isla, terminó en un episodio de indignación para la familia.
El caso, dentro del plan estratégico de Interior
El expediente de Sara Morales está catalogado como desaparición de larga duración dentro del II Plan Estratégico en materia de Personas Desaparecidas (2026-2029) del Ministerio del Interior, presentado en noviembre de 2025. El plan, dotado con 5,1 millones de euros, articula cinco líneas de actuación, 13 objetivos y más de un centenar de medidas, y fija como prioridad la atención a las familias afectadas por desapariciones de larga duración y el impulso a la investigación de estos casos.
El documento, elaborado con aportaciones del Centro Nacional de Personas Desaparecidas (CNDES) y de los cuerpos policiales, incorpora además un protocolo unificado de actuación, una nueva clasificación de las desapariciones y el registro nacional 'Derecho a desaparecer'.
El paralelismo con Yeremi Vargas
Entre los expedientes que el plan busca impulsar figura también el de Yeremi Vargas, el niño de siete años que desapareció el 10 de marzo de 2007 mientras jugaba en un solar próximo a su casa, en el barrio de Los Llanos de Vecindario, en Santa Lucía de Tirajana.
Ese caso, reabierto judicialmente en 2021 tras un primer archivo en 2017, sigue en instrucción 19 años después en el juzgado de San Bartolomé de Tirajana, con prórrogas sucesivas del plazo de investigación y sin que se haya podido acreditar la responsabilidad de ningún sospechoso.
Una familia que no ha dejado de preguntar
La madre de Sara, Nieves Hernández, se ha convertido en estos 20 años en la voz más constante del caso. En el primer aniversario, más de 2.000 personas se manifestaron en la capital grancanaria. Su mensaje ha sido siempre el mismo: alguien sabe algo, y su hija tiene derecho a ser encontrada.
Cualquier persona con información sobre el caso puede facilitarla en el 091 o a través de SOS Desaparecidos.
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