Abril dejó en Canarias bastante más lluvia de la esperada. Tanto, que el mes terminó situándose entre los más húmedos registrados en el Archipiélago desde hace más de seis décadas, según los datos difundidos por la Agencia Estatal de Meteorología.
Las precipitaciones acumuladas durante el mes alcanzaron una media de 23,9 litros por metro cuadrado en el conjunto de las islas, una cifra que representa el 156% de lo habitual para abril tomando como referencia el periodo climático 1991-2020. Traducido: llovió más de la mitad de lo que normalmente se espera para estas fechas.
Un abril especialmente húmedo
La Aemet clasifica el comportamiento del mes como “muy húmedo” y lo coloca como el decimoquinto abril con más lluvias desde 1961 en el conjunto del Archipiélago. El contraste fue especialmente evidente en la provincia de Las Palmas, donde las precipitaciones se dispararon hasta alcanzar el 205% de lo previsto inicialmente para el mes.
En la provincia de Santa Cruz de Tenerife el incremento también fue importante, aunque algo más moderado, con un 137% de las lluvias habituales.
Tenerife acumuló más agua
Aunque el excedente porcentual fue mayor en la mitad oriental del Archipiélago, la provincia tinerfeña terminó recogiendo más agua en términos absolutos.
Según los datos meteorológicos, en la provincia de Santa Cruz de Tenerife se registraron de media 33,2 litros por metro cuadrado, frente a los 16,5 litros acumulados en la provincia de Las Palmas. Es decir, en las islas occidentales cayó prácticamente el doble de agua.
Además, abril de 2026 se ha colocado como el duodécimo abril más húmedo desde 1961 en la provincia oriental y como el decimoséptimo en la occidental.

Un mes marcado por contrastes térmicos
En cuanto a las temperaturas, abril tuvo un comportamiento peculiar. Aunque la Aemet lo cataloga oficialmente como un mes cálido en Canarias, gran parte de las jornadas estuvieron marcadas por temperaturas incluso por debajo de lo normal en muchas zonas.
La explicación está en un episodio muy concreto: la ola de calor que afectó al Archipiélago entre el 16 y el 20 de abril. Ese corto pero intenso repunte térmico fue suficiente para elevar la media mensual y compensar las anomalías negativas registradas durante buena parte del mes.
Lluvias más frecuentes
El comportamiento de este abril vuelve a poner sobre la mesa el cambio de tendencia meteorológica que Canarias ha experimentado en los últimos meses, después de varios años marcados por la escasez de lluvias y los problemas asociados a la sequía.
Aunque un único mes húmedo no cambia por completo la situación hídrica del Archipiélago, sí supone un alivio puntual para zonas agrícolas, montes y sistemas de almacenamiento de agua que venían acumulando déficit.
Además, el aumento de precipitaciones durante la primavera ha dejado imágenes poco habituales en algunas medianías y zonas altas de las islas, donde el paisaje ha recuperado parte del verdor perdido en temporadas anteriores. Abril, al menos esta vez, sí hizo honor al refrán.