La reciente crisis del crucero afectado por un brote de hantavirus ha vuelto a poner sobre la mesa una realidad que llevaba tiempo pasando desapercibida: Canarias no tiene actualmente ningún buque hospital operativo en sus aguas pese a ser uno de los puntos estratégicos del tráfico marítimo entre Europa, África y América.
La denuncia llega desde UGT Servicios Públicos Canarias, que alerta de que los dos únicos barcos hospital con los que cuenta el Estado español están fuera del Archipiélago a pesar de estar matriculados en puertos canarios.
Se trata del Esperanza del Mar y el Juan de la Cosa, dependientes del Instituto Social de la Marina. Aunque uno figura adscrito a Las Palmas de Gran Canaria y el otro a Santa Cruz de Tenerife, ambos desarrollan actualmente su actividad lejos de las islas.
El caso del crucero reabre el debate
La polémica ha cobrado fuerza tras la gestión del crucero neerlandés MV Hondius, afectado por casos de hantavirus durante una travesía por el Atlántico Sur. La posibilidad de que Canarias tuviera que intervenir sanitariamente volvió a evidenciar la ausencia de recursos hospitalarios marítimos especializados en la zona.
Según plantea el sindicato, disponer de uno de estos barcos cerca del Archipiélago habría permitido actuar de forma mucho más rápida y segura: evaluar directamente la situación sanitaria a bordo, aislar posibles casos y ofrecer apoyo técnico a las autoridades españolas, europeas y a la Organización Mundial de la Salud. En cambio, la gestión dependió de recursos en tierra y de la coordinación internacional, en medio de días marcados por la incertidumbre y las dudas sobre cómo debía actuar España ante la emergencia.
Dos barcos lejos de Canarias
La situación resulta especialmente llamativa porque ambos buques mantienen formalmente su vínculo con el Archipiélago. El Juan de la Cosa opera habitualmente desde Santander, mientras que el Esperanza del Mar, aunque mantiene su base administrativa en Canarias, desarrolla su actividad principalmente desde Vigo.
Para UGT, esta “deslocalización” deja a las islas en una posición vulnerable en un contexto donde el tráfico marítimo internacional no deja de crecer.
Una posición estratégica
El sindicato insiste en que no se trata solo de una reacción puntual al caso del hantavirus. Canarias ocupa una posición geográfica especialmente sensible: es frontera sur de Europa y punto habitual de paso de rutas marítimas procedentes de África Occidental y Sudamérica.
A eso se suma la presión migratoria, el tránsito de cruceros internacionales y el movimiento constante de mercancías y tripulaciones. Todo ese escenario, defienden, debería ir acompañado de una cobertura sanitaria marítima permanente capaz de responder a posibles emergencias epidemiológicas o humanitarias.

Qué son exactamente los buques hospital
Los barcos hospital del Instituto Social de la Marina están preparados para prestar asistencia médica en alta mar y actuar ante situaciones complejas lejos de la costa. No solo cuentan con personal sanitario y equipamiento médico, sino que además pueden funcionar como espacios de aislamiento y evaluación en incidentes relacionados con enfermedades infecciosas.
Precisamente por eso, desde el sindicato consideran que su ausencia en Canarias supone una carencia importante en términos de prevención y respuesta rápida.
La reclamación: recuperar al menos uno
UGT pide ahora al Gobierno de España y al Instituto Social de la Marina que reviertan la situación y destinen de forma permanente al menos uno de estos recursos a aguas canarias. La reivindicación no es nueva, pero la alerta sanitaria del crucero ha servido para reactivar el debate sobre la preparación real del Archipiélago ante posibles crisis sanitarias marítimas.
En una comunidad autónoma rodeada por mar y con una de las mayores exposiciones al tráfico internacional de toda España, la pregunta empieza a repetirse cada vez más: qué capacidad tendría Canarias para responder si la próxima emergencia fuese todavía más grave.