Canarias fue en 2023 la segunda comunidad autónoma que más residuos municipales recogió por habitante en España. Según los últimos datos publicados por el Instituto Nacional de Estadística, el Archipiélago alcanzó los 572,9 kilos por persona al año, una cifra solo superada por Baleares y muy por encima de la media estatal, situada en 464,3 kilos.
El propio Gobierno de Canarias reconoce en sus informes de coyuntura que los residuos son “uno de los mayores problemas” de la gestión ambiental en las Islas, en especial por razones físicas y territoriales, es decir, hay un espacio reducido y limitado. Por lo que incluso aunque aumente la capacidad de valorización, cobra especial sentido la idea de que “el mejor residuo es el que no se produce”.
La presión sobre los complejos ambientales, la recogida separada, el tratamiento de residuos peligrosos y el cierre de vertederos ilegales forman parte de un problema que las administraciones intentan abordar con nuevas medidas de economía circular y refuerzo del reciclaje.
Más de un millón de toneladas
El Informe de Coyuntura del Gobierno de Canarias sobre residuos generados y reciclaje refleja esta tendencia en el periodo 2014-2020. Según el documento, las Islas recogieron 1.259.718 toneladas de residuos urbanos en 2014, 1.245.102 en 2015, 1.264.095 en 2016, 1.331.187 en 2017 y 1.295.469 en 2018.
El documento muestra una evolución positiva en cuanto a la separación de residuos. El vidrio pasó de 31.247 toneladas en 2014 a 41.367 toneladas en 2018. El papel y cartón aumentó de 30.659 a 40.956 toneladas en el mismo periodo. En el caso del plástico, la recogida separada pasó de 3.620 toneladas en 2014 a 12.279 toneladas en 2018, aunque con oscilaciones entre años.
También mejoraron las cifras de reciclaje. Entre 2014 y 2018, el plástico reciclado subió de 24.819 a 39.802 toneladas; el papel y cartón, de 16.197 a 29.510 toneladas; y el metal, de 7.492 a 14.403 toneladas.
Basura mezclada
Pese a esta mejora, la mayor parte de esos residuos se recogió mezclada, lo que reduce las posibilidades de recuperación y reciclaje y aumenta la cantidad que debe ser tratada o depositada en vertedero.
En 2018, por ejemplo, el informe contabilizó 1.145.477 toneladas de residuos mezclados, frente a 149.992 toneladas de residuos separados.
Saturación de los vertederos
Uno de los puntos donde mejor se ve esta presión es el Ecoparque Salto del Negro, en Gran Canaria. A principios de año, UGT denunció que la plata de reciclaje de este complejo estaba colapsada y algunos días no había capacidad suficiente para separar todos los residuos que llegaban, por lo que materiales como plástico, vidrio, cartón o papel podían acabar directamente en vertedero.
La situación afecta a los 13 municipios que descargan allí sus residuos, entre ellos Las Palmas de Gran Canaria, Arucas, Gáldar, Teror, Santa Brígida o San Mateo. Aunque el Cabildo de Gran Canaria ha negado que exista un colapso estructural y lo atribuye a un problema puntual.
Vertederos ilegales y residuos peligrosos
Otro de los frentes abiertos es el cierre de vertederos ilegales. Canarias arrastra desde hace años un expediente europeo por 47 puntos de vertido de residuos inertes. Este año, la Agencia Canaria de Protección del Medio Natural ha sellado 31 de esos 47 vertederos.
A esto se suma, la gestión de los residuos peligrosos e industriales que preocupa al sector empresarial. La Confederación Regional de Empresarios del Metal y Nuevas Tecnologías de Canarias ha advertido de que las empresas canarias tienen dificultades para gestionar este tipo de residuos por la falta de instalaciones autorizadas suficientes en las Islas, lo que puede derivar en un bloqueo para muchas actividades económicas, como es la construcción.
Reforzar el reciclaje
El Gobierno de Canarias y Ecoembes anunciaron este año la incorporación de más de 1.800 nuevos contenedores para reforzar la recogida de envases ligeros, papel y cartón en distintos municipios e islas.
A estas actuaciones se suma el Plan de Acción de Economía Circular 2024-2026, que incluye medidas para reducir la generación de residuos, fomentar la reutilización y mejorar el aprovechamiento de materiales. Entre sus objetivos figura avanzar en la valorización de residuos y en el uso de compost producido en las Islas.
La nueva normativa estatal también obliga a los municipios a adaptar sus tasas de basura para cubrir el coste real del servicio de recogida, transporte y tratamiento. En varias ciudades canarias, como Las Palmas de Gran Canaria, esta obligación ya ha abierto el debate sobre el coste de la gestión de residuos y sobre la relación entre lo que se paga y lo que realmente se recicla.
El retorno de envases
Entre las medidas previstas a nivel estatal figura la implantación del sistema de depósito, devolución y retorno de envases para botellas de plástico y latas, prevista para noviembre de 2026. El sistema permitirá que el consumidor pague un pequeño depósito al comprar el envase y lo recupere al devolverlo.
El objetivo es aumentar la recuperación de envases y reducir la presencia de botellas y latas en la fracción mezclada, en espacios públicos o en el medio natural. En territorios insulares como Canarias, donde el transporte y el tratamiento de residuos son más complejos, su aplicación será seguida de cerca por administraciones locales, empresas y gestores ambientales.
Un reto para las islas
La gestión de residuos en Canarias está marcada por factores propios del Archipiélago: territorio limitado, fragmentación insular, presión turística, costes de transporte y dependencia de complejos ambientales en cada isla.
Los datos muestran una mejora en la recogida separada y en algunas cifras de reciclaje, pero también evidencian que la mayor parte de los residuos urbanos sigue llegando mezclada.
La reducción en origen, el refuerzo de la separación, la mejora de las instalaciones y la gestión de residuos industriales y peligrosos aparecen como los principales retos para los próximos años.
