El nivel de contagios de sarampión a nivel nacional, siendo Canarias una de las comunidades que más casos registró durante 2025, ha hecho que la Organización Mundial de la Salud (OMS) considere de nuevo la enfermedad como endémica. ¿A qué se debe este aumento de casos tras años siendo un país libre de sarampión?
El principal motivo de este repunte en el Archipiélago se debe a la bajada del porcentaje de vacunación, sobre todo en la segunda dosis, lo que ha provocado la pérdida de la llamada inmunidad de grupo, según explica Luis Ortigosa, pediatra y miembro del Comité Asesor de Vacunas de la Asociación Española de Pediatría y del Grupo Técnico de Vacunas de Canarias.
Menos niños vacunados
España fue declarada país libre de sarampión en 2016, lo que no significa que no existan casos, sino que el virus no se transmite de forma continuada. “Mientras al menos el 95% de la población esté bien vacunada, los casos que llegan de fuera no generan brotes”, señala Ortigosa. El problema aparece cuando esa cobertura baja.
En Canarias, la primera dosis de la vacuna, que se pone a niños y niñas a los 12 meses, se mantiene en niveles altos, entre el 95 y el 97%. Sin embargo, la segunda dosis, que completa la protección, ha descendido hasta cifras cercanas o incluso por debajo del 90%, lo que deja a parte de la población sin inmunidad necesaria para frenar el virus.
Brote en Canarias
Un ejemplo claro es el último brote detectado en las Islas — que sigue activo tras cuatro meses —, en el que se han dado casos en bebés menores de un año, que aún no pueden vacunarse, y también en niños no vacunados o con la pauta incompleta.
También se detectó un caso en un profesional sanitario con las dos dosis, que cursó de forma leve, lo que refuerza —según Ortigosa— la evidencia de que “las vacunas no solo previenen la enfermedad, sino que reducen claramente su gravedad”.

El problema de los antivacunas
El experto apunta que esta bajada de la vacunación puede ser un efecto del aumento de la desconfianza hacia las vacunas después de la pandemia del COVID-19 y el repunte de los movimientos antivacunas.
“Tras la COVID se ha producido un repunte de la desinformación y de los discursos negacionistas, lo que ha llevado a algunas familias a retrasar o evitar la vacunación”, sobre todo de la segunda dosis, explica Ortigosa.
La enfermedad llega en avión
Asimismo, aunque se pueda caer en el pensamiento de que Canarias son unas islas aisladas, como indica el pediatra, la realidad es que presenta una vulnerabilidad específica por la alta conectividad aérea, con personas entrando y saliendo del Archipiélago.
“Los brotes que hemos tenido en los últimos 15 años son casi siempre importados y llegan en avión, desde países europeos o desde la Península”, explica Ortigosa, recordando que el brote se inició a raíz de un niño que vino de Málaga enfermo.
No obstante, esta movilidad siempre se ha producido y muchos casos registrados en años anteriores eran de visitantes italianos o ingleses, pero nunca llegaba a haber un contagio porque la población estaba bien inmunizada. De ahí que el experto reitere la importancia de la vacunación.
Revisar las cartillas de vacunación
Ante esta situación, Ortigosa insiste en la necesidad de las campañas de vacunación, así como de revisar las cartillas de los más pequeños para que se complete la pauta con la segunda dosis.
Y, en este sentido, no solo pone el foco en la infancia, el especialista también recuerda la importancia de que revisen sus cartillas los adultos, en especial las personas nacidas después de 1978 para comprobar que cuentan con las dos dosis. “En caso de duda, pueden acudir a su ambulatorio para vacunarse”, expone Ortigosa.
"Las vacunas salvan vidas"
En un panorama mundial en el que el sarampión estaba a punto de erradicarse al igual que la viruela, el pediatra lamenta el auge de bulos antiguos, el movimiento antivacuna y la desinformación que prolifera en las redes sociales.
“El sarampión no es una enfermedad leve ni algo que sea mejor pasar de forma natural”, recuerda Ortigosa. Puede provocar complicaciones graves, como neumonía o infecciones neurológicas, y en algunos casos puede ser mortal.
“Las vacunas son seguras y salvan vidas. Vacunarse no es un gasto, es una inversión en salud”, concluye, animando a “ponerse las pilas” para recuperar el estatus de país libre de sarampión.