Carmelo Cabrera, testigo del gesto de Bernabéu en Israel que enfadó al franquismo

El mítico presidente del Real Madrid, en una visita a Tel Aviv, le regaló una insignia de oro y brillantes del club al general Moshe Dayan y provocó una crisis diplomática

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Carmelo Cabrera, en la imagen, saluda al general Moshe Dayan. / AH
Carmelo Cabrera, en la imagen, saluda al general Moshe Dayan. / AH

Real Madrid y Maccabi de Tel Aviv, de tanto ganar sus ligas nacionales, convirtieron sus duelos en la Copa de Europa de baloncesto en un clásico de la competición desde finales de los años 60. La rivalidad entre ambos equipos alcanzó, tal vez, su punto de máximo apogeo el 17 de febrero de 1983. Ese día, jornada en la que ambos clubes apuraban sus opciones de colarse en la finalísima de Grenoble (Francia), algún iluminado que seguía el duelo desde la grada del Pabellón de la Ciudad Deportiva madridista decidió caldear más el ambiente —tan tenso que se podía cortar el aire con una navaja— al lanzar un par de monedas. 

Las dos dieron de lleno a Earl Williams, un ala-pívot de 2,01 metros apodado El Ogro, que militaba en el conjunto israelí y que tras el segundo impacto —le dio en la sien— saltó la valla de la tribuna y se lanzó en busca de un insensato agresor que, aterrado ante lo que se le venía encima, corría a todo trapo hacia la Castellana. El incidente no acabó en tragedia porque Aulcie Perry —pívot también del Maccabi y de 2,10 metros de altura— siguió a su compañero, logró atraparlo en medio del graderío y devolverlo con un par de empujones a la cancha.

17 Copas de Europa

El monedazo a Williams es el episodio más célebre de todos los que han marcado la relación entre el Real Madrid y el Maccabi, una correspondencia que sin embargo cuenta con unos cuantos momentos históricos más. En 1968, por ejemplo, pocos meses después de la Guerra de los Seis Días —conflicto en el que Israel derrotó a Egipto, Siria, Jordania e Irak—, el equipo blanco fue de los primeros que visitó Tel Aviv para jugar un partido oficial. “Llegabas al estadio para jugar el partido y los veías llegar con uniformes y con la metralleta”, recordaba hace unos años Lolo Sainz —exjugador y exentrenador del cuadro español— en DAZN.

La rivalidad y los cruces de caminos en una competición que han ganado en 17 ocasiones —11 Copas de Europa para el Madrid; seis títulos para el Maccabi— también han dibujado dos finales con duelos directos: en 1980, en Berlín, se resolvió con triunfo blanco (89-85); 34 años después, en Milán, el club israelí se pudo tomar la revancha (98-86).

Pedro Ferrándiz saluda al general Moshe Dayan en presencia de Bernabéu.
Pedro Ferrándiz saluda al general Moshe Dayan en presencia de Bernabéu. / AH

Héroe de la Guerra de los Seis Días

Pero entre todos los pulsos entre Real Madrid y Maccabi, uno cobra ahora más interés por la repercusión política que tuvo entonces y la situación que se vive en Israel tras el ataque de Hamás del pasado fin de semana y la respuesta del Estado sionista a la acción terrorista en Gaza. El 8 de febrero de 1973, en una visita de la sección de baloncesto del club blanco a Israel, el presidente Santiago Bernabéu decidió regalarle al insignia de oro y brillantes al general Moshe Dayan —héroe de la Guerra de los Seis Días y Ministro de Defensa israelí— antes del partido.

Aquel gesto, sin importancia para Bernabéu —“¡Bah! Es un tío con dos cojones, por eso lo he hecho”, contestó el mandatario blanco cuando Agustín Domínguez, secretario general de la entidad madridista, le advirtió de los problemas que podían generar esa acción—, provocó un profundo malestar en la dictadura franquista y puso en un brete diplomático con varios países árabes a España.

Pongamos en contexto la relación entre España e Israel para entender esa crisis. En 1955, Israel se opuso a la entrada de la España franquista en la ONU. En 1962, el propio Franco respondió al IV Congreso del Movimiento Europeo —al que tildó de manera peyorativa como el Contubernio de Múnich— señalando como la gran enemiga de España a una conspiración judeo-masónica. Y no fue hasta 1986 —Franco llevaba ya 11 años muerto— cuando España reconoció al Estado de Israel —por poner en situación: España recuperó relaciones comerciales con la URSS (1977) antes que establecer las diplomáticas con Israel—.

Presente

Un canario fue protagonista directo de aquel gesto de Bernabéu que desembocó en esa crisis: Carmelo Cabrera, base grancanario del Real Madrid entonces y que luego fue leyenda en el CB Canarias. “El general Moshe Dayan”, cuenta al otro lado del teléfono, “era habitual en los partidos del Maccabi. En aquel, como estaba presente Bernabéu, se hizo un acto protocolario de buenas relaciones en el parqué entre las dos entidades y a Bernabéu le salió regalarle la insignia de oro y brillantes que llevaba en la solapa de la chaqueta. El gesto fue improvisado, Bernabéu era así”.

Cabrera recuerda que “cuando llegamos a España ya nos enteramos del revuelo que se había formado. Algunos países musulmanes habían protestado. El régimen mantenía un buen vínculo con el mundo árabe, no olvidemos que a Franco lo escoltaba la Guardia Mora con sus Harley-Davidson, que eso lo vi yo con todas las motos aparcadas en la Castellana, y con Israel no había ni si quiera relaciones diplomáticas”. “Pero Bernabéu”, añade, “que ya estaba de vuelta de todo ni se reunió con el ministro. Mandó a Raimundo Saporta, que encima era de origen sefardí y su mano derecha, a resolver el problema”.

Embajador de España en el mundo

Para Cabrera, “el problema es que el régimen franquista estaba aislado y cualquier incidente diplomático se tomaba a la tremenda. Lo más lejos que había ido Franco como jefe del Estado fue a Hendaya a reunirse con Hitler. Y sin embargo el Real Madrid era el mejor embajador de España en el mundo. Cuando no había relaciones con la URSS, nosotros íbamos ya a jugar a Moscú y al resto de países comunistas. El Madrid estaba por encima de todo eso y Bernabéu lo sabía”.

Carmelo Cabrera posa con un busto de David Ben Gurión en una visita reciente a Tel Aviv con los veteranos del Real Madrid
Carmelo Cabrera posa con un busto de David Ben Gurión en una visita reciente a Tel Aviv con las Leyendas del Real Madrid de baloncesto. / AH

El recuerdo de este capítulo sirve a Carmelo Cabrera, que ha visitado en múltiples ocasiones Israel, para poner en valor la independencia del Real Madrid. “Bernabéu”, rememora, “nunca le dio la insignia de oro y brillantes a Franco, algo que sí hizo el Barça. Y Bernabéu en ese momento, al llegar de Israel, prefirió irse a Santa Pola antes que reunirse con el ministro de Asuntos Exteriores. El Real Madrid nunca fue un club franquista, como muchos lo quieren calificar ahora. El Madrid es tan grande que nunca necesitó una etiqueta política para convertirse en lo que es: el mejor club del mundo”.