CEAR: Canarias debe decidir si quiere ser espacio de frontera o de vecindad

Juan Carlos Lorenzo, coordinador de CEAR, asevera que las migraciones son un factor de desarrollo que hay que interiorizar

Álvaro Oliver González / Agencias

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Un barco de salmamento marítimo intercepta un cayuco de migrantes./ Archivo
Un barco de salmamento marítimo intercepta un cayuco de migrantes./ Archivo

El coordinador de la Comisión Española de Ayuda al Refugiado (CEAR) en las islas, Juan Carlos Lorenzo, ha afirmado hoy que Canarias debe decidir si quiere ser espacio de frontera o de vecindad y establecer una política consecuente, y ha criticado la empatía selectiva de la UE a la hora de acoger refugiados.

El representante de la Comisión Española de Ayuda al Refugiado se ha pronunciado sobre esta cuestión en una comparecencia este jueves ante la comisión de estudio del Parlamento de Canarias sobre inmigración, en la que ha afirmado que la ruta canaria es "estable, intensa" y registra un nivel de dramatismo "intolerable e insoportable".

Deshumanización de migrantes

Ello se deriva de una política migratoria europea "errónea, fallida, con una visión reactiva y tardía" que ha configurado a Canarias como escenario de contención migratoria y de freno de personas en un "cuanto más lejos mejor", ha indicado Lorenzo, quien ha criticado "la deshumanización" de las personas que emigran.

Este último aspecto genera un alto riesgo de producir relatos racistas, xenófobos y excluyentes que expanden un discurso de odio en cuyo centro está, ha argumentado, la desprotección social que se ha vivido en el archipiélago.

La inmigración es un factor de desarrollo

Es un hecho constatado que la migración es un factor de desarrollo importante y entonces hay que preguntarse por qué persiste su imagen negativa, ha comentado Lorenzo, quien ha considerado que teniendo en cuenta la realidad de la emigración latinoamericana y europea a Canarias "parece que hemos aprendido bastante poco, y esto es un lastre que tenemos que quitarnos de encima".

A su juicio, hay un cierto déficit de coordinación entre las administraciones públicas y el tercer sector, donde "nos falta camino por recorrer porque hay un amplio campo de mejora" para una estructura de acogida "humanitaria, digna, flexible y estable" a la par que se favorezca una política de traslado de personas para que "no se cronifiquen en los campamentos del Plan Canarias".

Proteger a los menores

También hay que encontrar la manera de garantizar el interés superior del menor porque para Canarias "es insostenible gestionar la realidad que vive en estos momentos" en este aspecto, al tiempo que hay que ser eficientes y efectivos en asegurar el derecho al asilo.

Al respecto ha precisado que, según datos de CEAR, en 2021 se registraron en Canarias 5.495 solicitudes de asilo, en su mayor parte de personas de Venezuela, Mali, Costa de Marfil, Guinea Conakry y Marruecos.

Tutela judicial inefectiva

"¿Y entonces te preguntas cómo si han llegado más de 23.000 personas por la costa sólo un 8,6 por ciento de los solicitantes de asilo son africanos" que han llegado por mar, y la respuesta es "que no tuvieron posibilidad de acceder a una tutela judicial efectiva, a tener abogado e intérprete en su lengua de origen, ha apostillado.

El representante de CEAR, que cree necesario que haya mecanismos para una migración segura, ordenada y regular, ha pedido también construir nuevas narrativas y campañas que desautoricen los discursos de odio y xenofobia. Para ello ha puesto como ejemplo que cuando se decidió acondicionar el Colegio León en Las Palmas de Gran Canaria para acoger inmigrantes "te tiraban piedras" y cuando empezaron a trabajar, bajo el auspicio de la Fundación Cruz Blanca, limpiando laderas y haciendo otros quehaceres ya no se volvió a hablar del asunto.

Soluciones en origen

"Si no comprendes las cosas no puedes empatizar", ha resumido Juan Carlos Lorenzo, quien ha considerado un error reducir la política migratoria a cuántas personas llegan, algo que además no tiene que ver con la mayor o menor laxitud de una frontera sino con la desesperación, el empobrecimiento e incluso la ruina económica que ha traído la pandemia sanitaria a países como Marruecos y Senegal.

"Una política migratoria honesta, responsable y sólida no debe basarse en si llegan muchas o pocas personas sino en qué les aporto para que tengan bienestar en su país de origen y no tengan que jugarse la vida en el mar, y que puedan salir con una vía legal y segura", ha precisado Lorenzo.

Difiil conseguir visado

Sin embargo, es casi imposible conseguir un visado para España y no se puede pedir asilo o refugio en las embajadas, al tiempo que está desapareciendo el catálogo de puestos de trabajo de difícil cobertura que facilitaba el contratar a trabajadores no comunitarios para labores agrícolas, por ejemplo.

Para Juan Carlos Lorenzo, la política migratoria europea no es de derechos sociales e inclusión, sino de interior, y el pacto europeo en materia de inmigración y asilo es "lesivo" porque pretende convertir a las islas y zonas fronterizas "en territorios de contención" al tiempo que establece "el patrocinio del retorno de personas para quien no quiera acogerlas, algo mezquino y brutal".

Empatía selectiva

Ejemplo de ello es "la empatía selectiva" de que hace gala la UE al activar el protocolo de acogida de refugiados ucranianos que no aplicó antes con los conflictos de Siria y Afganistán "porque no había voluntad política para hacerlo".

Asimismo CEAR considera importante evitar que se masifiquen las personas porque así no se pueden hacer trabajos de integración, y ha puesto como ejemplo que en un recurso con 60 menores no acompañados es muy difícil la labor educativa.

Interiorizar la migración

En el caso de la llegada de mujeres embarazadas o con menores a su cargo hay que "individualizar" los recursos para ofrecer una atención "humanitaria, integral, digna, cómoda, manejable y mucho más amable en todos los sentidos".

Según su punto de vista, Gobierno canario y administraciones públicas isleñas deben "interiorizar" la migración porque hasta que no haya un convencimiento de que es un colectivo vulnerable y susceptible de ser beneficiario de protección social "no daremos la importancia que merece" a este fenómeno.