Foto de archivo de un coche patrulla de la Guardia Civil, sin relación con los hechos. EFE Mariscal
Foto de archivo de un coche patrulla de la Guardia Civil, sin relación con los hechos. EFE Mariscal

Condenan a cuatro años y medio de cárcel a un guardia civil de Canarias por usar bases de datos para espiar a sus exparejas

La Audiencia de Santa Cruz de Tenerife considera probado que accedió durante años a información confidencial de personas de su entorno utilizando bases de datos policiales

Atlantico Hoy

La Audiencia Provincial de Santa Cruz de Tenerife ha condenado a cuatro años y medio de prisión a un guardia civil por un delito de revelación de secretos tras acceder de forma indebida a información confidencial de varias personas de su entorno, entre ellas antiguas parejas sentimentales y familiares de estas, utilizando sistemas policiales a los que tenía acceso por razón de su cargo.

La sentencia, que aún no es firme y puede ser recurrida ante el Tribunal Superior de Justicia de Canarias (TSJC), obliga además al acusado a indemnizar a varias de las víctimas con cantidades que oscilan entre los 1.000 y los 2.000 euros.

Consultas a exparejas y familiares

Según considera probado la Audiencia, el agente utilizó durante años diferentes bases de datos policiales para consultar información privada relacionada con personas de su entorno personal.

Entre los datos a los que accedió figuraban antecedentes penales, domicilios, señalamientos policiales, documentación personal y otra información protegida.

Las consultas afectaron especialmente a dos antiguas parejas, a familiares de estas y a personas vinculadas a su círculo cercano.

Vigilancia tras la ruptura

La investigación concluyó que el guardia civil consultó información sobre sus exparejas, las nuevas relaciones sentimentales de estas y personas de su entorno laboral y familiar.

Una de las mujeres afectadas manifestó durante el juicio su sorpresa y malestar al descubrir que el acusado continuaba consultando información sobre ella años después de finalizar la relación.

Según se expuso durante la vista, algunas de las relaciones sentimentales terminaron con denuncias por malos tratos.

La investigación interna

El acusado estuvo destinado en los puestos de Tacoronte y Radazul y la investigación se centró en las consultas realizadas durante varios años.

Las sospechas surgieron después de que los sistemas internos detectaran un elevado número de accesos reiterados a determinadas personas.

Los especialistas informáticos de la Guardia Civil explicaron durante el juicio que las alarmas saltaron por la frecuencia y repetición de las consultas realizadas sobre personas relacionadas con el agente.

También investigaron vehículos

Durante la auditoría interna también se detectó que el guardia civil había consultado información relativa a una veintena de vehículos.

Inicialmente, los investigadores llegaron a sospechar de una posible actividad relacionada con la compraventa de coches o incluso con asuntos vinculados al narcotráfico, aunque ninguna de estas hipótesis pudo acreditarse.

La defensa

La defensa sostuvo durante el procedimiento que algunas de las consultas se realizaron fuera del horario laboral del acusado y cuando ya había terminado su jornada.

Sin embargo, durante el juicio varios mandos explicaron que es habitual que los agentes permanezcan en las dependencias para finalizar diligencias, por lo que esa circunstancia no impedía el acceso a los sistemas.

Indemnizaciones

Además de la pena de prisión, el tribunal ha acordado que el condenado indemnice a ocho personas afectadas por el acceso indebido a sus datos personales.

Las compensaciones económicas oscilan entre los 1.000 y los 2.000 euros, aunque una de las perjudicadas renunció expresamente a recibir indemnización.

La resolución judicial aún puede ser recurrida ante el TSJC.

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