Agentes de la Policía Canaria interceptaron en el aeropuerto de Gran Canaria a una persona que presuntamente realizaba transporte público de viajeros sin contar con la autorización correspondiente, por lo que se enfrenta a una multa de 4.000 euros.
Según informó el cuerpo policial, el conductor utilizaba el aparcamiento público del aeropuerto para estacionar el vehículo y dificultar así su detección por parte de los agentes.
Sanción superior a 4.000 euros
Tras la intervención policial, los clientes que viajaban en el vehículo fueron informados de la situación y derivados para continuar su trayecto en taxis legales y autorizados.
El presunto autor de los hechos se enfrenta ahora a una sanción económica que parte de los 4.001 euros, según la normativa vigente en materia de transporte de viajeros.