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Un avión de Plus Ultra, que tiene suspendidos los trayectos a Venezuela, despega desde el aeropuerto de Tenerife Norte./ Archivo

La crisis política retrasa el viaje de una mujer enferma de Canarias a Venezuela: "El tiempo es oro"

La mujer, venezolana, planeaba viajar con su hija a su país este 2026 para reencontrarse con sus familiares, pero la crisis que vive Venezuela dificulta sus planes

Como muchas otras familias venezolanas, la de Carla llegó a Tenerife a principios de los 90, en su caso, preocupados por el deterioro de la seguridad en las calles. Su padre, canario, llevaba 18 años trabajando en el país en los sectores del transporte y la agricultura y allí conoció a su madre. Son muy contadas las veces las que esta familia ha podido visitar a sus allegados en el país sudamercano desde entonces. 

Viajar suponía, además, un gasto difícil de asumir: "Hay que ir como mínimo con 2.000 o 3.000 euros para gastos, para estar tranquilos durante la estancia". Con esfuerzo, este 2026 madre e híja planeaban cruzar el charco, pero se han topado con la crisis que vive Venezuela, que ha acabado con la captura de Nicolás Maduro por parte de Donald Trump. Esperar es algo a lo que cualquier migrante está acostumbrado, la urgencia, esta vez, es un diagnóstico de alzheimer a su madre que provoca que la espera sea más angustiosa.

"Nos propusimos el 2026 como un viaje de reencuentro, recuerdos y vivencias", cuenta. "En nuestro caso el tiempo es oro y no podemos esperar mucho más".

Falta de infraestructuras

Hay una larga lista de incovenientes que han pesado durante años en su decisión de no volver y que ganan peso con la nueva situación: “La carencia en los hospitales ante cualquier incidente, la movilidad dentro del país, los cortes de luz y agua cada día, las limitaciones en los alimentos”. Resume la situación con una comparación clara: “Cualquier cosa normal aquí allí supondría suerte o dinero y muchas limitaciones”.

“Ahora que ha empezado el cambio en Venezuela, vivimos expectantes al futuro”, señala, aunque admite que el proceso será largo. 

Miedo de no regresar

El principal miedo, explica, ya no es solo la situación dentro del país, sino la posibilidad de no poder regresar a Canarias. "El principal miedo ahora a la hora de decidir viajar es el no poder volver a España, a nuestro hogar, nuestro trabajo debido a la inestabilidad aérea, cambios políticos, restricciones migratorias…".

A ello se suma un obstáculo administrativo clave: renovar el pasaporte venezolano en el consulado suponía "un importe de 423 euros" y una espera de "6 a 8 meses".

Trayectos cancelados y vuelos más caros

El propio trayecto se ha vuelto cada vez más complejo. Las principales aerolíneas españolas con actividad entre Madrid y Caracas están a la espera de un informe favorable de la Agencia Española de Seguridad Aérea (AESA) para volver a operar en Venezuela. Las aerolíneas españolas Iberia, Air Europa y Plus Ultra mantienen suspendidos sus vuelos. 

"Ya casi no hay vuelos directos, hay que pasar por Colombia, Panamá incluso y los precios han ido al alza", explica. A lo que se añade que viajar con personas mayores agrava la dificultad: "Supone un pequeño caos… en cuanto horas y cansancio se refiere".

Mientras tanto, su familia en Venezuela vive el momento con una mezcla de emociones. "Hay días que piensan que lo poco se convierta en nada", relata, describiendo una sensación compartida de "alegría, miedo e incertidumbre". La diáspora familiar, repartida entre Estados Unidos, Chile o Argentina, sigue el proceso de manera contenida. "Muchos núcleos familiares rotos, muchas videollamadas, muchas lágrimas debido a la situación", concluye.