“Aunque nos rodea un clima de ilusión también permanecemos con la propia incertidumbre a la expectativa de lo que pueda pasar”, ha comentado a Atlántico Hoy el presidente de la Asociación Unión Canario Venezolana (UCVE), Agustín Rodríguez.
Explica que miles de venezolanos que se encuentran en las Islas ahora ven un mejor futuro para su país y “son muchos los que ya sueñan con volver”. Añade, en relación a las diferentes reacciones que, “aunque todo se critica, lo cierto es que se están dando pasos certeros hacia la libertad de Venezuela”.
Entre el sufrimiento y el optimismo
La comunidad canario-venezolana, formada por más de 28.000 personas, vive con una mezcla de dolor acumulado y esperanza el nuevo escenario político abierto en Venezuela tras la salida de Nicolás Maduro del poder. “Sufrimos, pero actuamos con positivismo, porque tenemos que dar pasos grandes hacia adelante”, explica.
Aunque reconoce que muchos se “desaniman rápidamente” y piensan que “esto ya se acabó”, insiste en la necesidad de “dar ánimo a la gente” y no bajar la guardia. Considera que el momento actual es la “segunda mejor opción” que han tenido, después de la candidatura unitaria de María Corina Machado, y subraya que ahora se enfrentan a “un régimen donde Maduro no está”, algo impensable hasta hace poco.
Relativa calma
La situación de los canario-venezolanos en Venezuela es de “relativa calma” ante un paisaje incierto. Aunque una parte de la ciudadanía en el país caribeño se concentra para exigir la libertad de Maduro, “también es cierto que otra gran parte festeja su caída y empieza a respirar aires de libertad”.
De momento, la ciudadanía venezolana sigue expectante y donde más presencia se vislumbra es en los centros comerciales y supermercados, intentando abastecerse en prevención a que puedan escasear algunos productos.
Aeropuertos abiertos y planes de retorno
Otro de los signos que siguen con atención es la reapertura progresiva de los aeropuertos venezolanos. Según relata, ya se han retomado algunos vuelos nacionales, mientras que los internacionales “todavía están cancelados”.
Sobre la posibilidad de regresar a vivir a Venezuela, Agustín Rodríguez se muestra prudente: “No te voy a decir que todo el mundo, porque los que ya tienen una vida hecha aquí, lógicamente, es muy difícil que planteen irse”. Sin embargo, confirma que “hay muchísima gente que sí está pensando en irse para allá” si la situación se estabiliza.
“Se abre la esperanza”
Pese a la incertidumbre, el mensaje que lanza a sus compatriotas es de moderado optimismo.
“Se abre un arcoíris de esperanza”, resume, convencido de que la comunidad venezolana en Canarias seguirá muy pendiente de cada movimiento político y de las oportunidades reales de cambio en su país de origen.
Expectación
Agustín Rodríguez asegura que el futuro inmediato dependerá en gran medida de la actuación de Delcy Rodríguez y su entorno, y de la respuesta de Estados Unidos. “La jugada va a depender de lo que haga la señora Rodríguez y su gente, porque a lo mejor cometen el error y EEUU ya le está advirtiendo que, si no hace lo que le están diciendo, van con un segundo plan”, afirma.
Aun así, llama a la paciencia y a asumir que la reconstrucción institucional del país llevará tiempo, desde las Fuerzas Armadas hasta el resto de poderes del Estado.
Un “paso de película” y un futuro incierto
El máximo representante de UCVE en Canarias califica como un “gran paso” la salida de Maduro del poder, comparando su detención y “extracción” con una operación “tipo Hollywood”. Aun así, advierte de que el futuro inmediato del país dependerá de los “siguientes pasos” que se tomen desde el exterior, en especial desde EEUU.
Según este testimonio, Venezuela llega a este punto como un “país destruido desde sus poderes”, con instituciones “secuestradas por el poder ejecutivo” y la necesidad urgente de “institucionalizar nuevamente las Fuerzas Armadas y la Asamblea Nacional”. El objetivo declarado es devolver al país las bases mínimas que necesita una democracia para sostenerse en el tiempo.
Petróleo y estrategia
“Menos mal que tenemos el bendito petróleo, si no estaríamos abandonados”, subraya Rodríguez al preguntarle por las declaraciones de Donald Trump y el posible liderazgo de la ya presidenta encargada (Delcy Rodríguez), reconociendo que en el centro de todo está el petróleo. “No nos están engañando”, afirma, dando por hecho que Washington negocia directamente sobre los recursos energéticos venezolanos.
A su juicio, existe una “estrategia” en marcha para buscar una salida democrática, que pasaría por una negociación con la representante del poder venezolano y figuras como Diosdado Cabello, incluida la posibilidad de que se les exija su propia renuncia como parte de un intercambio de poder. También plantea el escenario de unas futuras elecciones con un Consejo Nacional Electoral intervenido y supervisado internacionalmente, “sin necesidad de una intervención militar”.
Entre la crítica y la justicia
El entrevistado asume que esta vía genera críticas tanto de quienes rechazan una acción de fuerza como de quienes reprochan una estrategia más gradual, pero insiste en que se están dando “pasos hacia la libertad y la democracia”.
Resume este momento con una sola palabra: “justicia”, al considerar que la caída del “presidente usurpador” abre una oportunidad inédita, incluso si la vicepresidenta también es, en su opinión, “ilegítima”.
El temor al “efecto Haití”
A pesar del optimismo, expresa un temor claro: que Venezuela repita el “efecto Haití”, donde un cambio político no logró consolidarse por falta de estructura y capacidad para mantener el país. Recuerda que la Policía, la Guardia Nacional, las Fuerzas Armadas y el sistema judicial siguen siendo “bolivarianos”, lo que deja al nuevo escenario en una posición de gran debilidad institucional.
Por ello, envía un mensaje a sus compatriotas “decepcionados” para que no se dejen llevar por los altibajos emocionales y analicen con calma el proceso. “Nadie creía que podían detener a Maduro y se hizo”, señala, llamando a confiar en que “los siguientes pasos se van a dar”.
La alternativa, concluye, sería “retroceder”, una opción que considera inasumible para quienes aspiran a reconstruir el país.