Desde este 15 de junio, la Comunidad de Madrid exige un padrón municipal para poder sacar un nuevo abono de transportes o renovar el antiguo. La medida es similar a las que aplican otras regiones (entre ellas Canarias, que pide un empadronamiento para poder acceder al bono residente). Sin embargo, muchos canarios que viven en Madrid se han sentido soliviantados.
Desde este lunes, en Madrid sólo podrán sacarse el abono o renovar el antiguo los residentes o quienes vivan en alguna de las zonas limítrofes a la Comunidad de Madrid con convenio con el Consorcio de Transportes. La red de cercanías madrileña llega desde hace años a municipios castellanoleoneses y castellanomanchegos como Ávila, Segovia, Guadalajara o Toledo.
Canarios afectados
Hay dos grandes grupos de "perjudicados" por la decisión: quienes viven y están empadronados fuera de la Comunidad de Madrid pero se trasladan a ella cada día a trabajar y no son de zonas limítrofes (cada vez es más habitual que, debido a los precios de la vivienda, trabajadores que viven en ciudades como Valladolid, Zamora o Ciudad Real cojan cada mañana el AVE para ir a la capital y vuelvan por la tarde a sus domicilios); y quienes viven en Madrid pero no quieren empadronarse.
La medida ha puesto de relieve que en la ciudad viven miles de personas que, por una razón u otra, prefieren mantener su padrón de origen. Esto, realmente, es un fraude, ya que la legislación española obliga a empadronarse en el lugar donde uno resida más de la mitad del año. Sin embargo, hay motivos diversos que llevan a estas personas a mantenerse en su censo de origen, principalmente vinvuladas a subvenciones como las becas MEC de estudiantes, incentivos fiscales o los descuentos de residente en Canarias, Baleares, Ceuta y Melilla.
Elegir entre descuento y abono
Ahora, los canarios que viven en Madrid tienen que decidir si mantener su residencia en las Islas (a pesar de que legalmente deberían empadronarse en el lugar donde residen efectivamente) y mantener su descuento del 75% para viajes de vuelta a casa, o censarse en su comunidad de residencia para poder renovar el abono.
Y es que la Comunidad de Madrid no prevé crear algo así como un abono no-subvencionado para los no-residentes (actualmente, el abono tiene grandes ayudas y los usuarios pagan poco más de 30 euros por las zonas básicas), sino que directamente tendrían que sacar viajes sencillos, bonos de diez viajes o el paquete semanal turístico, disparando el coste de viajar en transporte público a más de 160 euros mensuales en la mejor de las opciones.
Canarios que viven en Madrid
Según los datos del Instituto Nacional de Estadística, en 2022 (último año del que hay registros) había casi 15.000 nacidos en Canarias residentes en la Comunidad de Madrid. Sin embargo, según el informe Datos Básicos de Movilidad Contratación y movilidad geográfica de los trabajadores de España de 2022 (elaborado con datos de 2021), en solo un año se firmaron unos 9.600 contratos de trabajadores canarios con destino Madrid.
Es decir, las cifras reflejan una gran movilidad geográfica de trabajadores desde Canarias hacia Madrid (y eso sin contar con los estudiantes) que no se ve acompañada del número de empadronados. De hecho, esde 2003 hasta 2022, según el INE, el número de canarios empadronados en Madrid sólo ha crecido de 10.988 a 14.924, y a la vista está que anualmente se desplazan a la capital casi 10.000 solo por trabajo.
El Gobierno canario no baraja pedir un acuerdo
Ante estas cifras, poco puede hacer el Gobierno de Canarias por defender los intereses de sus conciudadanos en la capital. Preguntada por Atlántico Hoy, la Dirección General de Transportes de Canarias que dirige María Fernández indica que los transportes de la Comunidad de Madrid son competencia de la misma y poco puede pedir otra región, máxime cuando el archipiélago pide también la residencia en las islas para beneficiarse del abono.
Indica la dirección general que no está, de momento, sobre la mesa solicitar a Madrid ninguna clase de acuerdo para evitar, de forma generalizada, que los canarios en la región tengan que renunciar a su descuento de residente para poder usar el abono transportes capitalino. Ahora bien, la presidenta madrileña Isabel Díaz Ayuso matizó este lunes que se plantearía llegar a acuerdos interautonómicos para que los estudiantes de fuera de Madrid pudieran acceder al abono.
En esta línea sí está dispuesta a trabajar la Dirección General de Transportes de Canarias, que aclara a Atlántico Hoy que participaría de esas negociaciones, pero respetando la iniciativa madrileña. Es decir, Canarias no pondrá ninguna propuesta motu propio sobre la mesa, sino que negociará las alternativas que plantee Madrid, que de momento sólo están planteadas para estudiantes.
Canarios Sin Alas
La alternativa para el resto de canarios en Madrid, por lo tanto, parece ser renunciar al descuento de residente para poder acceder al abono. Una decisión que muchos canarios residentes fuera del archipiélago ya tomaron y que conlleva un importante sobrecoste en los viajes de conciliación familiar.
El descuento de residente contempla únicamente la variable del padrón municipal, impidiendo que ciudadanos con vínculos en Canarias que necesiten viajar regularmente a las islas (por ejemplo, por reagrupación familiar) puedan tener acceso al descuento. Precisamente por eso, hace años se creó la plataforma Canarios Sin Alas.
Sin volver al origen
El manifiesto fundacional de la asociación reza: "Los canarios, baleares, ceutíes y melillenses que residimos en la Península y que, evidentemente, nos empadronamos en nuestro lugar de residencia, perdemos el derecho a los descuentos en los vuelos a nuestro lugar de origen".
Y continúa: "Es como si al dejar de ser residentes, también dejásemos de ser de nuestra tierra. Como si dejáramos a nuestras familias y amigos de lado. Como si tuviéramos que dejar de sentir por decreto la necesidad de regresar a casa por Navidad, a una boda, a cualquier evento familiar o incluso a un entierro".
Más allá del abono
Tomás Hernández Lecuona, presidente y portavoz de Canarios Sin Alas, explica a Atlántico Hoy que, más allá del abono de transportes, los canarios que se empadronan fuera de las islas principalmente lo hacen por dos razones que priman sobre el descuento de residentes: poder inscribir a sus hijos en colegios públicos cercanos a su domicilio y poder acceder a una tarjeta sanitaria y médicos especialistas en el lugar de residencia.
Al final, se trata de sopesar qué es más necesario, pero la pérdida del descuento levanta una barrera para miles de canarios en la Península a la hora de regresar puntualmente a las islas.
Un precio distorsionado
Los costes para viajar al archipiélago en familia son altísimos. Una familia de cuatro personas que quiera regresar a su isla por Navidad se ve en la tesitura de pagar más de 1.500 euros solo por los pasajes. Esto sin mencionar los viajes imprevistos.
Hace unos años, en 2022, Radio Televisión Canaria emitió un episodio de su programa Informe Trópico titulado Embarque al 75% en el que se analizaba el efecto perverso de la subvención sobre el mercado. En él, el catedrático de economía de la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria Ginés de Rus explicaba que las aerolíneas tienden a subir los precios en los vuelos en los que esperan una mayoría de viajeros residentes en Canarias para que el precio final que estos pagan continúe siendo aceptable para el consumidor, pero ellas reciban en concepto de subvención el otro 75% del precio del billete.
En el entorno de lo aceptable
Por eso, según De Rus, los vuelos en los que viajan pocos residentes o aquellos a los que no se les puede aplicar el descuento tienen precios mucho más asequibles que los que pueden ser subvencionados. Es frecuente ver vuelos de Canarias a Reino Unido en el entorno de los 100 euros ida y vuelta, pero a la Península por más de 400 antes del descuento.
Esto es porque, siguiendo la lógica explicada por el catedrático, las aerolíneas aumentan su precio hasta el límite de lo aceptable para un residente canario, que se sitúa en el entorno de los 100 euros. Pero, realmente, la compañía se está embolsando 400 por billete, ya que el resto está subvencionado por el Estado y la Comunidad Autónoma.
Lo que esta situación provoca es que para los no residentes, que conforman el menor porcentaje de los asientos de esos aviones, viajar a las islas resulte muy poco asequible. Cuando el viajero es un turista, suele permitirse hacer un exceso puntual. Cuando es un canario que regresa a su isla por alguna necesidad recurrente, perder la subvención se convierte en una barrera.
¿Y la OSP?
Es por esto que Canarios Sin Alas lleva años reclamando una Obligación de Servicio Público en determinadas rutas de Canarias a la Península, que tope los precios como ocurre con algunos vuelos interinsulares o, por ejemplo, con las rutas marítimas de Canarias a Huelva y a Cádiz.
Sorprendentemente, esta OSP no existe con el puente aéreo. En 2023, el Ministerio de Transportes y el Gobierno de Canarias acordaron poner en marcha una prueba piloto con una ruta de servicio público de Lanzarote a Madrid antes de junio. Sin embargo, tres años después la propuesta sigue sin avanzar. En 2025, de hecho, la Comisión Europea emitió un escrito diciendo que la propuesta "no parece proporcional". "Si –y solo si– no hay servicios operados en una ruta, o los servicios existentes no satisfacen las necesidades de movilidad, es posible imponer una OSP", decía la misiva.
¿Otras opciones?
Canarios Sin Alas no renuncia, pese a la negativa de la Comisión Europea, a lograr una OSP, aunque Tomás Hernández explica a Atlántico Hoy que se han reunido en múltiples ocasiones con las autoridades para buscar otras alternativas.
Destaca que la opción de extender el descuento a canarios no residentes es algo que siempre les han rechazado, aunque añade que se reunieron con Fernando Clavijo cuando este era senador y en las islas gobernaba Ángel Víctor Torres y este les dijo que, si conseguía ser presidente en 2023, plantearía propuestas como financiar determinados viajes al año para nacidos en canarias o dar subvenciones a posteriori para viajes imprevistos, como por ejemplo a causa de un entierro. "Seguimos esperando", zanja el presidente de Canarios Sin Alas.