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José Carmona Presidente de la Federación de Gitanos de Canarias habla de la comunidad gitana en las islas y la discriminación |CEDIDA

Día del Pueblo Gitano Canario: “Cuando no conocemos nuestra historia, otros la escriben por nosotros”

El 16 de mayo, Día del Pueblo Gitano Canario, llega marcado por la memoria de la resistencia romaní y la reivindicación de José Carmona de que la historia gitana ocupe por fin el lugar que merece

Tal y como se aprobó en el 2025 en el Parlamento de Canarias, el 16 de mayo se ha convertido en la fecha conmemorativa del Día del Pueblo Gitano Canario, aunque no todos lo celebran, ya que la comunidad gitana de las islas llega dividida a esta onomástica, como así lo ha podido comprobar Atlántico Hoy.

Por un lado, la Asociación Rumí Camela Nakerar dice no tener nada que celebrar porque esta “no es una fecha alegre que represente la llegada del pueblo gitano a Canarias”, y por otro lado, la Federación de Asociaciones de Gitanos de Canarias que sí que lo celebra y ha preparado diferentes actos para ello.

16 de mayo

Estamos tan integrados en la sociedad que, para muchos, somos hasta gitanos invisibles”, destaca José Carmona, presidente de la Federación de asociaciones gitanas en declaraciones a Atlántico Hoy, resumiendo su preocupación por “el desconocimiento de la propia historia del pueblo gitano, también dentro de la comunidad” 

Explica Carmona que el 16 de mayo no es una fecha elegida al azar, sino una jornada de memoria y dignidad que, según recuerda, se eligió “precisamente para reivindicar justamente el día de la resistencia romaní” y “darle mayor visibilidad”.

“No es un día triste”

Explica que esta iniciativa, defendida por diez asociaciones de diferentes puntos de Canarias, ha sido aprobada ya en varios ayuntamientos, entre ellos La Laguna, Santa Cruz e Ingenio, y que se sigue extendiendo a otros municipios como Granadilla, donde se prevé su aprobación en próximas sesiones plenarias.

Sin embargo, ese 16 de mayo no está exento de polémica. Carmona responde a quienes lo consideran un día “triste” y cuestionan que sea una fecha adecuada para celebrar. “¿Cómo va a ser triste celebrar un día de una resistencia donde ese día no murió nadie en las cámaras de gas?”, se pregunta, insistiendo en que precisamente se trata de conmemorar el valor de quienes se rebelaron.

2 de agosto: la Noche Negra

Si hay una fecha que define el dolor y el duelo del pueblo gitano, esa es el 2 de agosto. Carmona la menciona con calma, pero subrayando su peso histórico. “Una fecha triste para los gitanos es el día del Samudaripen, también conocido como la Noche Negra o Gran Matanza, cuando mataron más de medio millón de gitanos en las cámaras de gas”, expone

Según cuenta, este día se conmemora cada año a nivel mundial y también en espacios institucionales de Canarias, como el Cabildo Insular de Tenerife. Se trata de una efeméride que fue ganando reconocimiento a partir de los años 2000, después de mucho insistir para que la memoria gitana tuviera un lugar propio en la agenda pública, más allá de la tradicional conmemoración del Holocausto judío.

La herida del olvido 

La reivindicación de estas fechas no es solo hacia fuera. Carmona pone el foco en el desconocimiento de la propia historia en buena parte de la población gitana. “Vamos perdiendo mucho de nuestra cultura por integrarnos de determinada manera, hasta tal punto que desconocemos la historia nuestra”, admite.

“¿De qué me sirve hacer documentales y tal si después desconozco mis orígenes, desconozco mi cultura, desconozco mi historia?”, se pregunta. Esa falta de conocimiento, añade, tiene consecuencias: “después viene cualquier otra persona que no es gitana y nos escribe la historia”.

Políticas públicas que no terminan de llegar

La memoria necesita también políticas, dice. Y en este punto defiende la puesta en marcha de diferentes iniciativas, sobre todo en el Parlamento de Canarias. “Se defiende la inclusión, se defiende la presencia del pueblo gitano”, pero denuncia que “después, a la hora de la verdad, en los hechos no hay nada”.

Desde su papel como coordinador de vivienda en el Consejo Estatal del Pueblo Gitano, explica que cada año el Ministerio de Vivienda transfiere fondos a las comunidades autónomas con objetivos específicos, entre ellos la inclusión del pueblo gitano en materia de vivienda. Pero cuando mira a los municipios, se pregunta "cuánto se ha ejecutado realmente en esa línea".

Hacer política más allá de las subvenciones

En medio de este contexto, Carmona insiste en que su federación no se limita a perseguir ayudas económicas. “Nosotros sí hemos hecho política. No hemos ido detrás de una subvención, lo que hemos ido es a hacer política”, afirma.

Entre las acciones que relata, cita la creación e impulso de mesas del pueblo gitano a nivel insular y municipal en Santa Cruz de Tenerife y en La Laguna, la promoción de una mesa similar en Gran Canaria y la adhesión de ayuntamientos y cabildos a un pacto entre servicios sociales y población gitana en distintos territorios del archipiélago.

Para Carmona, todo se resume a trabajar para que el reconocimiento histórico y político del pueblo gitano no sea un gesto simbólico, sino una herramienta para que las generaciones presentes y futuras sepan de dónde vienen y puedan reclamar con legitimidad un lugar en las decisiones que les afectan.