Una familia busca, desde hace dos semanas, una silla de ruedas perdida en un taxi de Las Palmas de Gran Canaria / ATLÁNTICO HOY
Una familia busca, desde hace dos semanas, una silla de ruedas perdida en un taxi de Las Palmas de Gran Canaria / ATLÁNTICO HOY

Dos semanas sin rastro de una silla de ruedas olvidada en un taxi de Las Palmas de Gran Canaria

La silla se perdió tras un trayecto desde el Hospital Insular y aún no hay noticias de su paradero, a pesar de que la familia se ha puesto en contacto con taxistas, Taragranca y la Policía Local

ariadna

La familia de Fran Melián busca desde hace dos semanas la silla de ruedas que su padre necesita a diario para desplazarse. La perdieron tras un traslado en taxi desde el Hospital Insular hasta Alcampo y, aunque han movido cielo y tierra para recuperarla, todavía no han recibido ninguna noticia sobre ella. 

Se han puesto en contacto con el propio Hospital Insular, con taxistas conocidos, con Taragranca y hasta con la policía. “Seguimos a la espera de que aparezca. Nos cuesta creer mucho que alguien se quede con una silla de ruedas, pero después de dos semanas, estamos un poco más pesimistas”, cuenta Melián desalentado, solicitando la colaboración de la gente. 

La necesidad de la silla

Melián explica que el hecho ocurrió “hace dos semanas”, el pasado 21 de enero, cuando sus padres cogieron un taxi para regresar del hospital. “Mis padres cogen un taxi desde el Hospital Insular hasta Alcampo”, relata.

El motivo del trayecto, cuenta, es recurrente. Su padre debe acudir periódicamente al Insular para pruebas y analíticas. “Mi padre tiene que ir cada cierto tiempo al hospital… y tiene bastante dificultad para caminar”, señala.

Por esa razón, su madre suele llevar la silla cuando tienen que hacer desplazamientos o trámites. “Cuando van a hacer algún trámite personal o lo que sea, mi madre siempre lleva la silla”, explica.

Olvidada en el maletero

El olvido se produjo al llegar a Alcampo. En el momento de ayudar al padre a bajarse del taxi para pasarlo al coche, la silla quedó en el maletero del vehículo sin que nadie se percatara. Fran subraya que fue un despiste general: “En ese momento se olvidan de la silla… tanto mis padres como el propio taxista”.

La familia se dio cuenta más tarde, ya de camino a casa. “Es cuando llegan ya… cuando mi madre me llama y me lo comenta: se me olvidó la silla”, recuerda Fran. Al principio pensó que se trataría de algo fácil de resolver: “Yo le dije que se tranquilizara, que seguramente eso aparecía”.

Taxis en el Hospital Insular / ATLÁNTICO HOY
Taxis en el Hospital Insular / ATLÁNTICO HOY

Todas las vías para encontrarla

“Como tengo varios contactos de taxistas, empecé a informarles y lo pasaron por los grupos de WhatsApp”, cuenta. También contactó con Taragranca, que tomaron nota y apuntaron su número de teléfono por si aparecía. Sin embargo, “pasaban las horas y nadie decía nada”. 

Ante la falta de resultados, Melián se acercó al hospital “a ver si de casualidad hay cámaras grabando en la zona donde recogen a los pacientes… pero no hay ninguna cámara que apunte a ese lugar”. E incluso intentaron localizar al conductor: “Mi madre se fue al hospital y estuvo allí como una hora y media a ver si veía al conductor, pero no lo vio”.

El siguiente paso fue acudir a objetos perdidos de la Policía Local, donde los taxistas tienen que llevar lo que encuentren en sus vehículos en máximo 72 horas, según recoge la ordenanza municipal. “Me tomaron nota por si aparecía, pero no se había entregado ninguna silla”, señala Melián.

Información del taxista

El principal obstáculo, explica, es que sus padres pagaron el servicio en efectivo, por lo que no tienen ticket ni datos de licencia. “Si te dan un ticket o si pagas con tarjeta, por lo menos puede salir el nombre o el número de licencia, pero no consiguieron nada de eso”, expone Melián.

El único dato que tienen es que se trata de “un taxi Toyota Prius blanco”. Además, los padres de Melián recuerdan que en la conversación durante el trayecto, el conductor mencionó que tendría alrededor de 59 años. 

Ayuda para recuperarla

Dos semanas después, la silla sigue sin aparecer. Melián reconoce que les cuesta entenderlo. “Nos cuesta creer mucho que alguien se quede con una silla de ruedas”, dice, aunque admite que el tiempo que ha pasado empieza a desanimarlos

Mientras tanto, la falta de la silla está afectando al día a día de su padre, por lo que la familia, aunque algo más pesimista que al principio, continuará esperando y pidiendo ayuda para recuperarla.