A finales del siglo XIX, cuando la producción azucarera era uno de los motores de la economía canaria, una fábrica inaugurada en Arucas —Gran Canaria— inició un camino que la convertiría en una de las destilerías más antiguas y reconocidas de Europa.
Más de 140 años después, sus instalaciones siguen funcionando y reciben miles de visitantes cada año.
Destilería histórica
La historia de Destilerías Arehucas comenzó el 9 de agosto de 1884 bajo el nombre de La Fábrica de San Pedro. En sus orígenes, la actividad principal era la producción de azúcar, aprovechando el importante cultivo de caña existente en Gran Canaria.
La elaboración de aguardientes y ron era entonces una actividad complementaria. Sin embargo, la calidad de aquellos primeros destilados comenzó a llamar la atención dentro y fuera de Canarias. Apenas un año después de su inauguración, la fábrica ya había conseguido importantes reconocimientos gracias a la excelencia de sus productos.
Uno de los hitos más destacados llegó en 1885, cuando la Reina Regente María Cristina de Austria concedió a la empresa el título de Proveedora de la Real Casa y Corte Española, una distinción reservada a compañías consideradas referentes por la calidad de sus productos.
De azúcar a ron
La evolución de la empresa estuvo estrechamente ligada a los cambios económicos de Canarias. Durante las primeras décadas de actividad, la producción de azúcar siguió siendo fundamental, pero el creciente éxito de los destilados terminó marcando el futuro de la fábrica.
En 1920 cesó definitivamente la producción azucarera y la compañía centró todos sus esfuerzos en la elaboración de ron y licores. Aquella decisión acabaría definiendo el rumbo de una marca que hoy es una de las más reconocidas del archipiélago.
A comienzos del siglo XX, la empresa siguió apostando por la innovación. En 1909 incorporó un moderno alambique procedente de París para mejorar la calidad de sus rones, reforzando así una reputación que ya comenzaba a extenderse por todas las Islas Canarias.
Las 4.300 barricas
Si hay una imagen asociada a Destilerías Arehucas es la de su impresionante bodega de envejecimiento.
Las instalaciones albergan más de 4.300 barricas de roble americano, convirtiéndose en una de las colecciones más singulares de Europa. En estos toneles reposan durante años algunos de los rones más apreciados de la compañía, desarrollando los aromas y matices que caracterizan a la marca.
La bodega se ha convertido además en uno de los grandes atractivos turísticos de Arucas. Miles de personas recorren cada año sus pasillos para contemplar un espacio donde tradición, historia y artesanía conviven entre el aroma de la madera y el ron envejecido.
Muchas de estas barricas guardan además una curiosidad especial: están firmadas por personalidades del mundo de la cultura, la política, el deporte y el espectáculo que han visitado la destilería a lo largo de los años.
El ron más exclusivo
Entre todos los productos elaborados por la compañía destaca una auténtica joya para los amantes del ron: el Capitán Kidd.
Considerado uno de los productos más exclusivos de Destilerías Arehucas, este ron se embotella directamente desde barricas de roble americano en las que permanece envejeciendo desde 1983.
Su limitada producción y el largo periodo de reposo lo han convertido en una de las referencias más especiales de la marca, muy apreciada tanto por coleccionistas como por aficionados a los destilados premium.
Curiosidades desconocidas
La historia de Arehucas también está llena de pequeñas anécdotas que reflejan el ingenio de sus primeros años.
Una de las más llamativas es que las primeras botellas utilizadas por la empresa eran recicladas. En una época en la que los recursos eran limitados, la reutilización de envases formaba parte del proceso productivo habitual.
Con el paso de las décadas, la compañía fue creciendo hasta alcanzar una producción que ronda actualmente los 4,3 millones de botellas al año, exportadas a distintos mercados nacionales e internacionales.
Visitar Arehucas
Hoy, Destilerías Arehucas es mucho más que una fábrica de ron. Se ha convertido en uno de los principales atractivos turísticos e industriales de Gran Canaria.
Ubicada en Arucas, una ciudad conocida por su patrimonio histórico y por la espectacular iglesia de San Juan Bautista, la destilería recibe más de 95.000 visitantes anuales, que recorren sus instalaciones, descubren el proceso de elaboración del ron y participan en degustaciones de algunos de sus productos más emblemáticos.
Más de 140 años después de su inauguración, aquella pequeña fábrica dedicada al azúcar sigue siendo una de las grandes embajadoras de Canarias. Una historia que comenzó entre cañaverales y que hoy continúa escribiéndose entre miles de barricas de roble americano.