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Residencia Hermano Pedro|FUNDACIONTUTELARCANARIA

Familias tinerfeñas denuncian el colapso de la residencia Hermano Pedro por la falta de personal

Las familias alertan de problemas por la falta de personal, ausencia de enfermería de tarde y hasta seis plazas de auxiliares sin cubrir en el único recurso residencial educativo para grandes dependientes de la provincia tinerfeña

La representante de las familias de la residencia Hermano Pedro, Olimpia Segovia, en declaraciones a Atlántico Hoy, alerta de una “situación dramática” en el único recurso residencial de la Consejería de Educación para menores con gran discapacidad en la provincia de Santa Cruz de Tenerife, debido a la falta de personal sanitario y auxiliares no docentes.  

Segovia, madre de una joven de 20 años que vive en el centro, recuerda que la problemática “viene de atrás” y las familias ya han acudido al Diputado del Común y a otras instancias, sin que hasta ahora se haya dado una respuesta efectiva.​ 

Colegio y residencia

Según explica, el complejo del Hermano Pedro se divide en dos estructuras diferenciadas: el colegio y la residencia, con direcciones, equipos y plantillas distintas, aunque ambos dependientes del Gobierno de Canarias. Comparten espacios comunes, pero todo lo que tiene que ver con la vida diaria de los menores internos -ropa, pertenencias, rutinas- se gestiona exclusivamente desde la residencia

Durante el horario lectivo, los niños están escolarizados en el colegio y, cuando termina la jornada, son trasladados a la zona residencial, donde trabaja  el grueso del personal no docente. 

Personal no docente

El núcleo del problema, subraya Segovia, está precisamente en ese personal no educativo, que no se está sustituyendo ni reforzando con la rapidez necesaria

La portavoz diferencia entre los refuerzos que sí se han cubierto en el ámbito estrictamente docente y la plantilla específica de la residencia, que constituye el grueso del servicio y que, insiste, “no se está gestionando bien”. 

Problemas desde 2023

Segovia detalla que, a día de hoy, faltan cuatro auxiliares educativos, dos auxiliares de enfermería, un enfermero y un auxiliar de asistencia, "este último pendiente de confirmación porque podría corresponder al puesto que se ha cubierto recientemente para la apertura y cierre de la residencia". 

Hemos tardado tres meses en conseguir a la persona que abre la puerta”, lamenta, al tiempo que recuerda que las primeras quejas formales ante el Diputado del Común se registraron ya en 2023. En aquel momento, la Consejería admitió la dificultad de gestionar el personal no docente al no disponer de listas propias para estos perfiles.​ 

Consecuencias graves

La consecuencia más grave de este déficit de personal se da en el ámbito sanitario: desde Navidad, la residencia no cuenta con enfermera en el turno de tarde. En un recurso que atiende a menores con casos “graves” que requieren vigilancia permanente, esto implica que, si un niño sufre, por ejemplo, una crisis epiléptica, quien termina atendiéndole puede ser un docente que ni está preparado para ello ni puede asumir esa responsabilidad. 

Estamos hablando de vidas”, enfatiza Segovia, que considera incomprensible que los menores con grandes necesidades de apoyo no sean tratados como prioritarios.​

Sobrecarga

La falta de enfermería de tarde ha obligado a reorganizar los turnos y a sobrecargar al equipo de mañana, que asume tareas añadidas para que el servicio no se paralice. Las enfermeras de la mañana preparan toda la medicación del día para dejarla lista, pese a que, en teoría, por la tarde no se debería ni administrar ni preparar medicación sin personal sanitario específico

Al mismo tiempo, el personal de tarde se ve abocado a asumir responsabilidades que no le corresponden si ocurre cualquier incidencia, con el consiguiente riesgo legal y emocional.​ 

Ratios

En el día a día, la carencia de auxiliares educativos dispara las ratios de atención y resiente la calidad del cuidado directo. Segovia explica que estos menores necesitan apoyo permanente, “no es dejarles media hora jugando y volver después”, y que la asignación óptima sería un auxiliar para tres residentes

Sin embargo, la ausencia de al menos tres auxiliares educativos ha llevado a situaciones en las que "un solo profesional puede tener que atender hasta a quince alumnos", algo que, advierte, no responde a falta de voluntad, sino a pura imposibilidad material.​ 

Residentes

Actualmente, en la residencia viven alrededor de 35 niños y jóvenes, con edades que oscilan desde los 7 años hasta los 21, momento en el que deben abandonar el recurso educativo. La hija de Segovia, de 20 años, forma parte del grupo de mayores, lo que le ha permitido seguir de cerca varios cambios políticos y encadenar años de falta de personal. 

La portavoz recuerda que, en uno de los momentos más críticos, cerró la residenia y las familias se vieron obligadas a llevarse a los menores a casa, después de quedarse sin enfermería de tarde ni de noche.​

Sustituciones laborales

El Hermano Pedro es, subraya Segovia, el único centro residencial dependiente de Educación para menores con gran discapacidad en la provincia de Tenerife. Tras los 21 años, las familias pueden derivar a sus hijos a otros recursos según su grado de autonomía, pero mientras son menores o estudiantes el Hermano Pedro es el único recurso residencial disponible.  

Este curso se han incorporado algunas figuras nuevas, como un fisioterapeuta y un terapeuta ocupacional en enero, lo que demuestra, a juicio de Segovia, que cuando se quiere sí se pueden sacar plazas. 

Sin embargo, insiste en que el problema estructural sigue estando en la plantilla más antigua de la residencia, compuesta por personal laboral que ha ido envejeciendo, jubilándose o finalizando contrato sin que la Administración haya articulado un sistema ágil de sustitución. “La residencia tiene muchos años de historia, la gente se jubila y no son ágiles en la sustitución”, resume.​