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Los ferris de Armas y Fred. Olsen evitan una tragedia con un velero en pleno temporal

'Therese' hunde dos embarcaciones de recreo en Arguineguín y deja a otra varada en Pasito Blanco. Las restricciones operativas impuestas por Capitanía Marítima evitan más incidentes en los puertos

La borrasca Therese se despide de las costas canarias dejando un rastro de incidentes técnicos y materiales, pero con un balance general de alivio para las autoridades marítimas, en contra de lo sucedido en el interior de las islas, con carreteras cortadas, presas desbordadas y núcleos vecinales aislados en el sur de Gran Canaria por la crecida de los barrancos.

Pese a la virulencia del viento y el mar de fondo, la estrategia de seguridad impuesta por Capitanía Marítima de Las Palmas ha logrado evitar tragedias humanas y episodios de contaminación, aunque el temporal ha causado daños e intervenciones importantes en los puertos de la provincia, como hundimiento de contenedores y embarcaciones de recreo, accidentes y rescates la límite. 

Navieras y contenedores

Lanzarote fue una de las zonas más castigadas por el oleaje. Según los informes oficiales, la fuerza del mar provocó la pérdida de 12 contenedores que terminaron hundidos en aguas al norte de la isla. El buque afectado es el Aquarius, de la Alisios Shipping, que transporte mercancías entre Huelva y Canarias y está ahora inmovilizado en el Puerto de Las Palmas, a la espera de que los estibadores recuperen la carga y los talleres reparen los daños causados por los golpes de mar y los pesos caídos.

Otros de los momentos de mayor tensión se vivió en la bocana de Playa Blanca, también en Lanzarote. Un velero quedó varado en una zona de maniobras, a la entrada y salida del puerto, a merced del temporal y en la trayectoria de los ferris de Naviera Armas y Fred. Olsen.

La rápida intervención de los servicios de emergencia evitó que los buques de pasajeros embistieran a la pequeña embarcación, en una maniobra de rescate al límite debido a las condiciones del mar. La situación obligaba a los ferris a realizar un giro bastante cerrado para evitar al velero, que era de bandera francesa, navegaba con dos tripulantes y sufrió una avería mecánica.

Rescate y traslado

El Centro de Coordinación de Salvamento (CCS) de Las Palmas gestionó la asistencia a la embarcación, que estaba en mitad de la bocana del puerto y dificultaba las maniobras de los ferris.

Tras recibir avisos de las navieras y del puerto, se activaron los recursos de Emergencias de Lanzarote, que se coordinó con la Guardia Civil y Puertos Canarios. El velero fue remolcado con seguridad hasta Marina Rubicón por la Guardamar Polimnia. A pesar de las condiciones meteorológicas adversas y la complejidad de la situación, la operación concluyó con éxito y sin daños personales.

Embarcaciones de recreo

En el sur de Gran Canaria, el tiempo sur y la marejada pusieron en jaque a la flota de recreo: en Arguineguín se fueron a pique dos embarcaciones de unos siete metros de eslora que estaban fondeadas frente a la playa de Las Marañuelas, mientras que en Pasito Blanco otra embarcación deportiva acabó sobre las rocas.

Ante la dificultad que presentan los puertos del sur de la Isla para mantener la posición de los barcos cuando entran este tipo de borrascas, Capitanía Marítima coordinó la asistencia a un buque cementero. El navío, que estaba en Arguineguín y tenía más de 100 metros de eslora, buscó refugiado en el Puerto de Las Palmas para protegerse del viento y el oleaje.

Prevención, clave del éxito

A pesar de la gravedad de algunos incidentes, como el del buque portacontenedores, las autoridades coinciden en que los accidentes en el mar fueron menores de los esperadas. Este resultado se atribuye directamente a las acciones preventivas de Capitanía Marítima, que priorizó en todo momento la integridad de las tripulaciones y las instalaciones frente a la actividad comercial, con el cierre incluso de los puertos en Lanzarote y Fuerteventura durante los picos de mayor intensidad del temporal.

En el Puerto de Las Palmas hubo cierre, pero sí se limitaron las entradas y salidas de buques en las horas críticas del temporal durante la madrugada del jueves al viernes

Gracias a estas medidas, no se han registrado heridos ni se han detectado vertidos contaminantes en las aguas del Archipiélago, permitiendo que la actividad portuaria recupere la normalidad de forma escalonada.