Canarias roza ya los dos millones de vehículos, según la Dirección General de Tráfico (DGT). Pero esa cifra, por sí sola, no dice si una carretera concreta aguanta o no ese tráfico. Para responder a eso existe un índice técnico, la Intensidad Media Diaria (IMD): el número de vehículos que pasa cada día por un tramo de carretera, medido por sensores que cuentan los ejes y permiten diferenciar turismos, camiones, motocicletas o guaguas.
Víctor Jiménez Barrado, investigador de Geografía en la ULPGC, lleva meses aplicando ese índice desde su proyecto de divulgación Másgeografía, publicando un mapa cada mes y ampliando la escala poco a poco.
De momento, esta es una de las mediciones más rigurosas que existe sobre cuánto tráfico pueden soporta realmente las vías canarias, en este caso, el de Las Palmas de Gran Canaria, y su primer resultado encaja, sin haberlo pactado, con lo que ya planteaba la catedrática de Economía y Movilidad de la ULL, Rosa Marina González Marrero, en otra entrevista para Atlántico Hoy.
¿Cómo se mide este tráfico?
"La saturación es un concepto que depende no solo del número de vehículos, sino de la categoría de la vía", explica Jiménez a Atlántico Hoy. El índice ofrece ya algunas referencias para interpretarlo: a partir de 20.000 vehículos al día ya se considera una densidad alta, mientras que superar los 30.000 o 40.000 "solo se da en las áreas metropolitanas de toda España". Por encima de 80.000, señala, "claramente es una zona tensionada".
Técnicamente, el dato sale de sensores instalados bajo el asfalto —"unas líneas que aparecen en la carretera que nosotros no vemos"— capaces de contar el número de ejes de cada vehículo que pasa, lo que permite diferenciar turismos, vehículos pesados o motocicletas.
Este registro que menciona se toma en distintos puntos kilométricos de una misma vía, tanto de ida como de vuelta, lo que permite construir un mapa detallado de dónde se concentra realmente el tráfico, y no solo una cifra global.

Un viaducto al límite
El único punto de Canarias donde este índice se ha aplicado con rigor hasta ahora es Las Palmas de Gran Canaria, y el resultado ya es contundente: el viaducto de Guiniguada ronda o supera los 80.000 vehículos al día en un solo sentido (150.000 si se suman ambas direcciones). "Eso ya denota que es un lugar crítico", resume.
Sobre si algo similar ocurre en Tenerife, es honesto: "puede suceder, pero ahí ya hablo sin datos". Por el momento, el índice no ha llegado hasta esta isla. Eso no significa que el problema en Tenerife sea invisible, matiza.
Jiménez Barrado, que vive en el centro de Las Palmas y se mueve a pie, reconoce que no tiene "una experiencia tan directa" con los atascos, pero apela a la evidencia compartida: "conozco a miles de personas y todos conocemos a alguien que día tras día tiene que soportar los atascos", tanto en las autopistas de Gran Canaria como en Tenerife.
En esta isla capitalina, Jiménez reconoce que "son archiconocidas las retenciones que hay" y también asegura que "ya solo con esa evidencia queda claro que hay un problema".
Dos disciplinas, un diagnóstico
Para el geógrafo, buena parte de la saturación viene del precio de la vivienda: "uno renuncia a comprar en el centro para ir a zonas periféricas y más baratas, pero eso obliga a desplazamientos diarios que también colapsan las vías".
Esta reflexión es casi un eco de González Marrero, que hablaba de "un modelo de desarrollo que durante décadas ha situado al coche en el centro de la organización del espacio", visible sobre todo en los desplazamientos interurbanos y periféricos.
Además, los dos investigadores en su campo coinciden también en el peso del turismo. Las carreteras, según afirma Jiménez, "tienen que soportar" ese tráfico además del de los residentes, algo que la economista ya apuntaba al hablar del alquiler de vehículos.
Por otro lado, el territorio no es homogéneo: para Jiménez, la saturación "depende de la categoría de la vía"; para González Marrero, no es lo mismo restringir en el casco de Santa Cruz o Las Palmas, con alternativa real, que en una zona rural sin ella.
Ambos llegan, cada uno desde su disciplina, a la misma advertencia sobre las alternativas: si el coche son 20 minutos puerta a puerta y la guagua son dos horas encadenando líneas, "eso no es una alternativa viable", resume Jiménez Barrado, un hecho que también matizaba González Marrero asegurando que "no sería razonable limitar el acceso sin garantizar antes una alternativa adecuada"

Un índice en construcción, mapa a mapa
El propio origen del índice lo deja incompleto: no lo mide ninguna administración, sino este proyecto personal de divulgación geográfica realizado por Víctor Jímenez, sin plazos fijos. Este geógrafo asociado a la ULPGC va subiendo de escala (Las Palmas, Gran Canaria y, más adelante, Canarias al completo).
Tras ser preguntado por si hará un estudio sobre Tenerife u otras islas no capitalinas, Jíménez responde que "si hay datos y encaja con la actualidad, lo haré sin duda". Una comparativa entre islas, calcula, sería "como poco, un mapa para 2027" y no descarta que pueda ser un trabajo interesante que analizar.
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