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Enfermos de ELA y acompañantes durante el debate de la ley ELA en el Congreso / EFE - SERGIO PÉREZ

Los hospitales de Canarias aceleran el acceso a las ayudas de casi 10.000 euros para dependientes extremos: requisitos y cómo solicitar el grado III+

Los hospitales públicos de Canarias activan un nuevo procedimiento para agilizar los informes médicos necesarios para solicitar el grado III+ de dependencia en pacientes con ELA y otras enfermedades irreversibles

Los hospitales públicos de Canarias ya han empezado a aplicar un nuevo procedimiento específico para pacientes con ELA y otras enfermedades neurodegenerativas graves que necesiten acceder al recién estrenado grado III+ de dependencia extrema.

La medida, que entró en funcionamiento este 11 de mayo, busca acelerar uno de los procesos que más preocupación generaba entre familias y pacientes: la acreditación médica necesaria para poder solicitar las nuevas ayudas y prestaciones vinculadas a este grado de dependencia.

Qué cambia realmente para los pacientes

Hasta ahora, muchas familias denunciaban trámites lentos, informes dispersos y procedimientos poco claros entre sanidad y dependencia. Con el nuevo sistema, el Servicio Canario de la Salud ha creado un circuito único y coordinado dentro de los hospitales públicos para que toda la documentación médica necesaria se tramite de forma homogénea.

La idea es sencilla: que el paciente no tenga que ir saltando de consulta en consulta intentando reunir papeles. Ahora será el propio especialista hospitalario que sigue el caso quien emitirá directamente el certificado clínico necesario para acceder al grado III+. Ese documento quedará incorporado además a la Historia Clínica Electrónica.

Casos muy graves

Esta nueva categoría de dependencia está dirigida especialmente a personas con enfermedades avanzadas, irreversibles y con necesidades de cuidados extremadamente intensas. El ejemplo más claro es la ELA. Para acceder al grado III+, los pacientes deberán cumplir al menos dos de varios criterios clínicos muy concretos, entre ellos:

  • Necesidad de ventilación mecánica más de ocho horas al día.
  • Dependencia permanente para funciones vitales.
  • Graves limitaciones de movilidad, especialmente en brazos y manos.
  • Necesidad diaria de aspiración de secreciones.

Son situaciones de enorme complejidad clínica que requieren atención prácticamente constante.

Imagen de una paciente con ELA / EFE

El trabajador social pasa a ser clave

Una vez emitido el certificado médico, el procedimiento no termina ahí. El hospital derivará automáticamente el caso al área de Trabajo Social Sanitario, que será la encargada de coordinar toda la documentación y facilitar la tramitación ante Dependencia. Ese paso pretende evitar otro de los grandes problemas históricos del sistema: que las familias tengan que enfrentarse solas a procesos administrativos complejos en momentos especialmente duros.

Según los datos del Servicio Canario de la Salud, en las islas hay registradas actualmente 146 personas afectadas por ELA —86 hombres y 60 mujeres—. El sistema sanitario canario cuenta además con cuatro unidades multidisciplinares especializadas en esta enfermedad, donde trabajan profesionales de distintas áreas médicas y sociales.

Una enfermedad devastadora y sin cura

La ELA sigue siendo una de las enfermedades neurodegenerativas más duras y complejas. Provoca una pérdida progresiva de movilidad y autonomía debido al deterioro de las neuronas motoras. Con el tiempo, los pacientes terminan necesitando ayuda para prácticamente todas las actividades diarias.

Actualmente no existe tratamiento curativo. Además del impacto físico, la enfermedad suele generar una enorme carga emocional, psicológica y económica tanto para quienes la padecen como para sus familias y cuidadores.

Reducir tiempos y evitar bloqueos burocráticos

El nuevo circuito sanitario llega después de la aprobación del decreto que implantó el grado III+ en Canarias y que abrió la puerta a prestaciones económicas que, en determinados casos, pueden superar los 9.800 euros mensuales para financiar cuidados intensivos en domicilio.

Ahora, el reto pasa por lograr que el acceso a esas ayudas no quede atrapado entre trámites médicos y burocráticos.