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José María Segura, por Farruqo.

José María Segura, el jesuita que encontró la Fuerza en Radio ECCA

Fan declarado de Star Wars, llegó a Canarias para transformar Radio ECCA sin perder la misión que durante seis décadas cambió la vida de más de tres millones de personas

El maestro Yoda dejó escrita una de las frases más célebres de la galaxia: "Hazlo o no lo hagas, pero no lo intentes". José María Segura sonríe cada vez que alguien la recuerda. No porque pretenda comparar el universo de Star Wars con la espiritualidad ignaciana, sino porque en esa historia de caballeros Jedi encuentra algunas de las preguntas que le han acompañado durante toda la vida: qué significa servir, cómo ejercer el liderazgo sin imponerlo o de qué manera se puede utilizar el conocimiento para mejorar la vida de los demás.

Pocas personas imaginan que detrás de este jesuita se esconde un apasionado de la saga creada por George Lucas. Quienes lo conocen saben que no es una afición pasajera. Habla con naturalidad del credo Jedi, de la responsabilidad que acompaña al poder y de la importancia de mantener la serenidad cuando las decisiones afectan a otras personas. Son conversaciones que, lejos de quedarse en el cine, terminan desembocando en la educación, la justicia social o las migraciones. Al fin y al cabo, los grandes relatos sobreviven porque hablan de conflictos profundamente humanos.

Coherencia marcada

No deja de resultar curioso que un hombre que estudió Ingeniería Agrónoma acabara encontrando su vocación entre aulas, proyectos sociales y organizaciones humanitarias. Tampoco que un sacerdote terminara dirigiendo una de las instituciones educativas más importantes nacidas en Canarias. Pero quienes han compartido camino con José María Segura coinciden en que pocas trayectorias muestran una coherencia tan marcada. Cambian los escenarios, cambian las responsabilidades e incluso cambian las herramientas. Lo que permanece es la misma idea: abrir oportunidades a quienes parten desde posiciones más difíciles.

Esa convicción fue la que lo llevó hasta Las Palmas de Gran Canaria en 2020. No aterrizaba para ocupar un despacho. Llegaba para asumir una de las responsabilidades más delicadas que podía recibir un jesuita en España: pilotar la transformación de Radio ECCA, una institución que durante más de medio siglo había cambiado la vida de cientos de miles de familias canarias y que afrontaba el mayor proceso de reinvención de toda su historia.

Porque Radio ECCA nunca fue solamente una emisora. Fue una respuesta a uno de los grandes problemas sociales del Archipiélago.

José María Segura, director de la Fundación Ecca Social durante la presentación / ATLÁNTICO HOY

Analfabetismo crónico

Cuando el jesuita Francisco Villén puso en marcha el proyecto en 1965, Canarias convivía todavía con importantes bolsas de analfabetismo y con enormes dificultades para acceder a la educación en muchas zonas del territorio. La geografía insular, la dispersión de la población y las limitaciones económicas hacían imposible llegar a miles de personas mediante los sistemas tradicionales. Aquella radio educativa rompió esa barrera utilizando un método tan sencillo como revolucionario: una clase emitida por las ondas, un cuaderno de trabajo y un tutor que acompañaba el aprendizaje. Lo que parecía una solución de emergencia terminó convirtiéndose en uno de los modelos de educación a distancia más reconocidos del mundo. Con el paso de las décadas, más de tres millones de alumnos han pasado por sus aulas, primero en Canarias y después en otros territorios de España, África y América Latina.

En muchas casas del Archipiélago la radio no se encendía para escuchar música o las noticias. Se encendía para estudiar.

Madres que nunca habían terminado la escuela, trabajadores que buscaban una oportunidad laboral, personas adultas que querían obtener el graduado escolar o jóvenes que necesitaban seguir formándose encontraron en ECCA una segunda oportunidad cuando parecía demasiado tarde. La institución dejó de ser únicamente un proyecto educativo para convertirse en una parte inseparable de la memoria colectiva de Canarias.

Legado y método

Ese era el legado que José María Segura recibía cuando aceptó el relevo al frente de la organización. El desafío, sin embargo, no consistía en conservar una pieza de museo. Consistía en evitar que la institución quedara atrapada en su propio éxito.

La radio había cambiado. También la sociedad. Las nuevas generaciones aprendían delante de una pantalla, los teléfonos móviles habían sustituido a los transistores y la enseñanza digital avanzaba a una velocidad desconocida. La pregunta era inevitable: ¿cómo mantener viva la misión de Radio ECCA cuando la radio había dejado de ser el centro del aprendizaje?

Segura entendió desde el primer momento que el verdadero patrimonio de ECCA nunca habían sido las ondas. Había sido el método. Y, sobre todo, la filosofía.

Transformación digital

La tecnología podía cambiar tantas veces como fuera necesario. Lo que no podía desaparecer era la capacidad de llegar precisamente allí donde otras instituciones no llegaban. Esa idea presidió la transformación que dio lugar a ecca.edu, una evolución que trasladó al entorno digital el mismo modelo de acompañamiento personalizado que había hecho célebre a Radio ECCA durante seis décadas. La decisión de abandonar las emisiones tradicionales despertó una lógica nostalgia entre quienes habían crecido escuchando aquellas clases, pero también confirmó que la organización seguía fiel al principio que la vio nacer: adaptar la herramienta para no renunciar jamás a la misión.

José María Segura SJ, director general de ecca.edu, y Sara Mateos, directora de la Fundación DISA. /Cedida

Ese proceso exigía mucho más que conocimientos de gestión. Requería comprender el alma de una institución profundamente ligada a la historia reciente de Canarias. Y quizá por eso los jesuitas eligieron a alguien cuya biografía nunca había estado marcada por los cargos, sino por el servicio. Antes de llegar al Archipiélago, José María Segura había dedicado buena parte de su vida a trabajar con jóvenes, enseñar en centros educativos y acompañar a personas obligadas a empezar de nuevo lejos de su hogar. Su currículum hablaba de ingeniería, de estudios de Teología en Boston College, de un máster en Migraciones y de programas de alta dirección. Pero, por encima de cualquier título, hablaba de una forma muy concreta de entender el mundo: la educación solo cobra sentido cuando se convierte en una herramienta de justicia social.

Migración

Antes incluso de aterrizar en Canarias, José María Segura Salvador ya había aprendido que las fronteras más difíciles de cruzar no aparecen en los mapas. Durante años trabajó en el Servicio Jesuita a Migrantes, primero en Valencia y después como responsable del área de incidencia de la organización en España. Allí conoció de cerca la realidad de quienes abandonan su país dejando atrás la familia, la profesión y, muchas veces, la identidad. También colaboró con UNICEF, impulsó la plataforma Visibles.org y convirtió la defensa de los derechos de las personas migrantes en uno de los ejes de su actividad pastoral y social. 

Esa experiencia explica buena parte de su manera de entender el liderazgo. En una época en la que la inmigración suele abordarse desde el enfrentamiento político o la estadística, Segura insiste en mirar primero a las personas. Ha escuchado demasiadas historias de quienes cruzaron el Mediterráneo, huyeron de una guerra o escaparon de la pobreza como para reducir ese fenómeno a un debate ideológico. Sabe que detrás de cada patera, de cada solicitud de asilo o de cada expediente administrativo existe una biografía interrumpida que busca reconstruirse. Y esa convicción ha terminado impregnando también la forma en la que dirige las organizaciones que tiene a su cargo.

Relevo en ecca.edu

No sorprende, por tanto, que desde 2023 asumiera la dirección general de ECCA Social, la fundación que concentra la intervención con personas en situación de exclusión, menores migrantes, familias vulnerables y colectivos con especiales dificultades para acceder a una vida digna. Si en ecca.edu la educación sigue siendo el principal vehículo de transformación, en ECCA Social ese compromiso se amplía para acompañar a quienes necesitan mucho más que una titulación: necesitan recuperar la confianza en el futuro. El reciente relevo de Gorety Almeida al frente de la rama educativa le permite ahora dedicar todavía más tiempo a esa labor, convencido de que la promoción social y la formación forman parte de un mismo proyecto.

Su trayectoria profesional, sin embargo, nunca ha respondido a una planificación milimétrica. Ingeniero agrónomo por la Universidad Politécnica de Valencia, completó después su formación teológica en Deusto y obtuvo la licenciatura en Boston College, una de las grandes universidades de la tradición jesuita. Más tarde cursó un Máster en Migraciones en la Universidad Pontificia Comillas y continuó especializándose en dirección de organizaciones con programas de perfeccionamiento ejecutivo. Antes de asumir responsabilidades nacionales, enseñó en las Escuelas Profesionales San José de Valencia, fue profesor en el Colegio El Salvador y coordinó las áreas social y de teología del Centro Pignatelli, en Zaragoza.

Liderazgo sereno 

Podría parecer una carrera construida a partir de etapas muy diferentes entre sí. Él, sin embargo, suele interpretarla de otra manera. En todas ellas identifica un mismo hilo conductor: acompañar procesos de crecimiento. A veces fueron adolescentes descubriendo su vocación. Otras, personas migrantes intentando empezar de nuevo. En Canarias, ese acompañamiento se dirige a quienes buscan una segunda oportunidad a través de la educación o necesitan apoyo para salir de una situación de exclusión. Cambian los escenarios, pero la misión permanece.

Quienes trabajan a su lado destacan precisamente esa capacidad para escuchar antes de decidir. No responde al estereotipo del directivo que monopoliza las reuniones o busca protagonismo. Prefiere formular preguntas, dejar hablar y construir consensos. Es un liderazgo sereno, probablemente heredado de la espiritualidad ignaciana, donde el discernimiento ocupa un lugar central. En un tiempo acostumbrado a las respuestas inmediatas, Segura reivindica el valor de detenerse para comprender antes de actuar.

Paseos con Linda

Fuera del despacho, la vida recupera un ritmo mucho más sencillo. Es frecuente cruzárselo caminando por Las Palmas de Gran Canaria acompañado por Linda, la perra que se ha convertido en su inseparable compañera de paseos. No necesita demasiadas ceremonias para desconectar. Caminar, observar la ciudad y conversar con quienes se encuentra forman parte de una rutina que le ayuda a mantener los pies en el suelo después de jornadas marcadas por reuniones, decisiones estratégicas o problemas sociales especialmente complejos.

Y, de vez en cuando, vuelve Star Wars.

José María Segura, junto a Gorety Almeida Hernández, primera persona laica en asumir la Dirección General de ecca.edu. / CEDIDA

No como una extravagancia ni como una afición infantil, sino como un lenguaje compartido desde el que explicar cuestiones profundas. En el universo creado por George Lucas no le fascinan las batallas espaciales ni los efectos especiales. Le interesan los personajes que descubren que la autoridad no consiste en dominar, sino en servir; que el conocimiento exige responsabilidad; que la verdadera fortaleza nace de la capacidad para ponerse al lado de los más débiles. Por eso no le incomoda reconocer que siente simpatía por el credo Jedi. No porque sustituya a sus convicciones religiosas, sino porque encuentra en él valores universales que también forman parte de la tradición humanista de la Compañía de Jesús.

Cambiar vidas

Quizá por eso resulta fácil comprender el sentido de su paso por Canarias. José María Segura no llegó para cambiar la historia de Radio ECCA. Llegó para evitar que la historia dejara de cambiar vidas. Entendió que una institución nacida en 1965 no podía seguir utilizando exactamente las mismas herramientas en pleno siglo XXI, pero también que renunciar a su esencia habría supuesto traicionar el legado de quienes convirtieron una sencilla emisora en uno de los proyectos educativos más influyentes del mundo hispano.

Cuando termina la jornada y vuelve a recorrer las calles de la capital grancanaria junto a Linda, es difícil imaginar que sobre sus hombros descansa parte del futuro de una institución que forma parte de la memoria sentimental de Canarias. Tampoco hace falta. A José María Segura nunca le han interesado demasiado los focos. Como los viejos maestros Jedi a los que tanto admira, parece sentirse más cómodo trabajando desde un segundo plano, convencido de que el verdadero éxito no consiste en ocupar el centro de la escena, sino en conseguir que otros descubran que todavía están a tiempo de escribir un futuro diferente.

Porque, al final, la Fuerza que más le interesa no pertenece a ninguna galaxia muy, muy lejana. Sigue estando aquí. En una persona adulta que vuelve a estudiar después de décadas. En un migrante que encuentra una mano tendida al llegar a Canarias. Y en una radio que dejó de emitir hace tiempo, pero cuya misión continúa resonando, con la misma intensidad, en la vida de millones de personas.

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