“Es verdad que han bajado los números de las listas de espera, pero ha sido a costa de hacer jornadas complementarias todas las tardes y derivaciones a centros privados”, ha señalado Levy Cabrera, secretario general de la Confederación Estatal de Sindicatos Médicos (CESM) en Canarias.
La declaración de Cabrera a este medio se produjo después de la presentación de los últimos datos de las listas de espera de la sanidad canaria a 31 de diciembre de 2025. Una situación “agotadora y estresante” para los profesionales sanitarios, que solo piden que se haga un refuerzo estructural del sistema sanitario en las Islas.
Agotados y estresados
Desde el sindicato médico insisten en que los datos ofrecidos por la Consejería “son ciertos”, pero se sustentan en una inversión económica muy elevada y en una actividad asistencial fuera de la jornada ordinaria.
“Muchos médicos lo están haciendo porque se les paga, pero eso lleva a un cansancio y a un agotamiento real del personal especialista”, advierte Cabrera.
Hasta cuándo
Ante esta situación, el dirigente sindical cuestiona la sostenibilidad de este modelo a medio y largo plazo, es decir “hasta cuándo se puede seguir haciendo así”, ya que se trata “de pan para hoy y hambre para mañana”.
Según Cabrera, la bajada de las listas de espera se apoya en planes extraordinarios que han convertido las jornadas complementarias en algo habitual en lugar de una cosa puntual.
Déficit de personal e infraestructuras pendientes
Desde CESM reclaman un refuerzo estructural del sistema sanitario público, sobre todo en lo relativo a las plantillas e infraestructuras. Y es que, como recuerda Cabrera, siguen pendientes proyectos clave como la finalización del Hospital del Norte y del Sur de Tenerife, así como las ampliaciones del del Hospital Universitario de Canarias (HUC), el Hospital Doctor Negrín y el Complejo Hospitalario Universitario Insular (CHUIMI).
A ello se suma, según el sindicato, la necesidad de reformar y ampliar centros de salud y de construir otros nuevos para dar respuesta al crecimiento de la población y al aumento constante de la demanda asistencial. “La actividad sigue aumentando, pero se está sosteniendo sobre la base de jornadas complementarias diarias”, ha insistido Cabrera.
Vender los datos buenos
Como ejemplo del desgaste acumulado, Cabrera relata el caso de un anestesista que encadena jornadas de tarde de 15:00 a 20:00 horas todos los días. “Llevan años así prácticamente”, lamenta.
Es por ello que, desde CESM defienden que las jornadas extraordinarias deberían reservarse para situaciones puntuales y no convertirse en la herramienta habitual para mejorar los indicadores. “No se puede usar el esfuerzo de los profesionales como norma para conseguir buenos números y venderlos a la población”, concluye Cabrera.