Las manifestaciones feministas del 8 de marzo han sido reconocidas oficialmente como Lugar de Memoria Democrática por su relevancia en la consolidación de la igualdad y de los valores democráticos en España. La declaración, publicada este sábado en el Boletín Oficial del Estado (BOE), destaca el papel de estas movilizaciones en la defensa de derechos y libertades.
La resolución subraya el carácter democrático y transformador de las marchas del 8M, que en los últimos años han reunido a millones de personas en distintas ciudades. En especial, se recuerda el impacto de las movilizaciones de 2018 y 2019, consideradas hitos recientes de un movimiento que, año tras año, continúa reivindicando nuevos avances en igualdad.
En Canarias, este 8M las manifestaciones, bajo lemas que apelan a la resistencia feminista frente al avance del fascismo y a la defensa de los derechos y los cuidados, se han convocado en Las Palmas de Gran Canaria y Santa Cruz de Tenerife, donde las marchas comenzarán a las 12.00 horas, mientras que en Lanzarote la jornada arrancará a las 11.30 con actividades previas en Arrecife. En La Palma la concentración será en Los Llanos de Aridane desde las 11.30, mientras que en Fuerteventura, la manifestación partirá a las 11.00 en Puerto del Rosario.
Orígenes históricos del 8 de marzo
El Día Internacional de la Mujer fue instaurado por Naciones Unidas en 1975 para recordar la primera gran protesta de trabajadoras textiles celebrada en Nueva York el 8 de marzo de 1857. Aquella manifestación reclamaba, entre otras medidas, la reducción de la jornada laboral a diez horas y salarios equiparables a los de los hombres.
Según la referencia histórica recogida en la declaración, aquella movilización fue duramente reprimida, con un balance de 120 mujeres muertas. Décadas después, el 8 de marzo de 1908, se celebró otra gran manifestación feminista en Nueva York que tuvo una repercusión similar.
El impulso del feminismo
El desarrollo del movimiento feminista europeo a finales del siglo XIX impulsó la organización de mujeres de distintas clases sociales. Entre las figuras más influyentes destacó la alemana Clara Zetkin, que en 1910 propuso en Copenhague la creación de una jornada internacional dedicada a las mujeres durante la II Conferencia Internacional de Mujeres Socialistas.
En España, el movimiento feminista comenzó a consolidarse también a finales del siglo XIX con asociaciones como la Sociedad Progresiva Femenina de Barcelona. En ese contexto se celebró en 1910 una gran manifestación en la capital catalana, en la que unas 20.000 mujeres reclamaron el fin del control eclesiástico sobre la vida y la educación femeninas.
Avances y retrocesos en el siglo XX
Tras la Primera Guerra Mundial surgieron nuevas asociaciones que defendían derechos como el voto, la igualdad salarial o el acceso a profesiones hasta entonces vetadas a las mujeres. Entre las figuras más destacadas de estas corrientes estuvieron Clara Campoamor, Victoria Kent, Margarita Nelken, Carmen de Burgos, Emilia Pardo Bazán, Concepción Arenal o María Lejarraga.
Durante la Segunda República, el movimiento feminista logró avances significativos, como el derecho al voto, el acceso a cargos públicos en igualdad de condiciones, el matrimonio civil o el divorcio. Sin embargo, con la dictadura franquista se anularon muchas de estas conquistas y el papel social de la mujer volvió a quedar relegado al ámbito doméstico.
La recuperación del 8M en democracia
Con la llegada de la democracia, el movimiento feminista recuperó protagonismo y volvió a impulsar movilizaciones. El 8 de marzo de 1978 se autorizó la primera manifestación feminista en España bajo el lema “Por un puesto de trabajo sin discriminación”, en la que se reclamaba igualdad salarial y el fin de la discriminación laboral.
Las fuerzas de seguridad disolvieron aquella protesta con botes de humo y bolas de goma cuando las participantes intentaron prolongarla. Desde entonces, el movimiento feminista ha impulsado avances legislativos como la despenalización del aborto, la legalización de anticonceptivos o normas destinadas a combatir la violencia de género y promover la igualdad.
Difusión y reconocimiento
La declaración como Lugar de Memoria Democrática implica la puesta en marcha de medidas de difusión y reconocimiento con finalidad conmemorativa, didáctica y reparadora. Entre ellas se prevé la creación de recursos audiovisuales y digitales, así como la instalación de placas o paneles interpretativos.
Además, la Secretaría de Estado de Memoria Democrática impulsará acciones de homenaje y divulgación para destacar el papel histórico de las mujeres en la defensa de derechos y su contribución al fortalecimiento de los valores democráticos, integrando este reconocimiento en circuitos internacionales de memoria democrática.