La retirada de varios lotes de leche infantil por posible presencia de toxina cereulida ha puesto en alerta a las autoridades sanitarias y ha generado preocupación entre las familias. En España se han notificado 41 casos de bebés con síntomas gastrointestinales vinculados al consumo de las fórmulas afectadas, nueve de ellos en Canarias.
Ante la inquietud, Aimón Sánchez, matrona y presidenta de la Comisión de Lactancia Materna del Hospital Universitario de Canarias (HUC), explica a Atlántico Hoy que entrar "en pánico no tiene sentido". La especialista recuerda que se ha identificado el lote contaminado y, aunque considera normal la preocupación, "si se ha detectado es porque los controles funcionan y en principio podemos confiar en que el resto de lotes son seguros".
Las fórmulas no son estériles
La matrona insiste, sin embargo, en un aspecto poco conocido por muchas familias: estos productos no son estériles. “El problema principal es que la gente piensa que las leches en polvo son estériles, pero no lo son". Aunque hay controles para evitarlo y no deberían aparecer, es posible que existan contaminantes de varios tipos, afirma, "esa posibilidad siempre está ahí”.
La contaminación está relacionada con la bacteria Bacillus cereus, productora de la cereulida. No es la primera vez que ocurre algo similar. "En otras ocasiones en las que ha sido salmonela o cronobacter" detalla Sánchez.
No se desactiva con calor
La importante particularidad de esta bacteria es que no se desactiva con el calor habitual. "Pero muchas otras sí y por eso la recomendación es que la leche en polvo siempre se reconstituya en agua a 70 grados". Es decir, no sirve hacer los biberones en frío o "solo hervir el agua y luego enfriarla", sino que cuando se mezcle el polvo con el agua tiene que ser a una temperatura de 70 grados "para que las bacterias que mueren con el calor se destruyan y la leche sea más segura”.
Sánchez añade que "se debería hacer un llamado a las empresas", ya que la contaminación se ha debido a uno de los componentes no obligatorios, el ácido araquidónico, un ácido graso que se usa como añadido "para que se parezca más a la leche materna".
Vómitos y diarrea
Los casos se han registrado en diez comunidades autónomas y afectan a lactantes de alrededor de cuatro meses. Todos presentaron cuadros gastrointestinales, principalmente vómitos y diarrea. Trece requirieron ingreso hospitalario y uno pasó por la UCI al combinar los síntomas digestivos con una infección respiratoria. En el archipiélago, nueve bebés presentaron náuseas y vómitos y dos fueron hospitalizados, aunque en ningún caso se trató de problemas graves
El Ministerio de Sanidad ha comunicado los 41 casos al Centro Europeo para la Prevención y el Control de las Enfermedades (ECDC) y mantiene la coordinación con las comunidades autónomas y con la Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición (Aesan). Entre el 12 de diciembre y el 17 de febrero, la Aesan ha emitido seis alertas para retirar del mercado diferentes fórmulas infantiles tras detectar la posible presencia de cereulida.
Retiradas masivas
Según la evaluación rápida de riesgo de la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA) y el ECDC, la probabilidad actual de exposición es baja tras las retiradas masivas, aunque no se descarta que puedan aparecer nuevos casos si todavía quedan productos afectados en los hogares.
La Aesan ha detallado los lotes implicados de las marcas Almirón y Bledina, con distintas variedades y formatos y fechas de caducidad comprendidas entre julio de 2026 y septiembre de 2027. Recomienda a las familias que tengan alguno de estos envases que no los utilicen y sigan las indicaciones de retirada.
