Una persona se protege del sol durante un episodio de altas temperaturas en Canarias. / ARCHIVO
Una persona se protege del sol durante un episodio de altas temperaturas en Canarias. / ARCHIVO

Menos polen, más sol y comidas fuera: las alergias que cambian el verano canario

El alergólogo José Carlos García Robaina identifica la urticaria solar o las reacciones por nuevos alimentos como las alergias más comunes para la población canaria durante el verano

El verano no acaba con las alergias, pero sí altera el mapa de quienes las padecen en Canarias. Después de la primavera, el alivio comienza a aparecer entre los pacientes con síntomas respiratorios asociados al polen. Sin embargo, las olas de calor, el sol, las horas de playa y las comidas fuera de casa abren la puerta a otros problemas: desde las urticarias solares hasta las reacciones a determinados alimentos.

Por estas razones, la estación estival es una tregua parcial para la población canaria. En una entrevista a Atlántico Hoy, el alergólogo José Carlos García Robaina describe estos meses como un periodo de "mejoría o un poco de bonanza para los pacientes con alguna alergia respiratoria". 

En estos meses de verano, el calor y la calima pueden complicar la respiración y agravar las molestias de quienes ya tienen una enfermedad de base. Pero, al margen del polvo en suspensión, la vida de verano también expone a la población a otro tipo de reacciones que no tienen ninguna relación con la atmósfera: más tiempo al aire libre, baños de sol y una dieta distinta, marcada por esos planes fuera de casa. Las vacaciones se convierten en una causa para las alergias de los canarios y canarias.

Tres de cada diez personas padecen algún tipo de alergia / QUIRÓNSALUD
Tres de cada diez personas padecen algún tipo de alergia / QUIRÓNSALUD

"Bonanza" para las alergias respiratorias

García Robaina sitúa las alergias "a los ácaros y al polen" entre las más relevantes en el archipiélago canario. Por eso, tras los meses de mayor carga polínica y fuera del periodo que el especialista identifica como el más desfavorable para los ácaros, el verano puede suponer un respiro para algunos pacientes.

Un estudio elaborado por alérgologos del Hospital Universitario de Canarias (HUC) en el 2023, donde analizaban 150 pacientes afectados por rinitis, asma o dermatitis atópica en Tenerife, identificaba a los ácaros como los principales alérgenos ambientales, vinculados a más del 97% de la muestra estudiada, muy por encima del propio polen, que solo afectó al 14% de la muestra.

La afección causada por la alergia a los ácaros suele disminuir en los meses estivales, pero no desaparece. Las condiciones climáticas de Canarias, con una humedad superior al 70 % y temperaturas cercanas a los 25 grados en gran parte del territorio, hacen que estos pequeños arácnidos microscópicos se mantengan presentes durante todo el año.

No obstante, y siendo fieles a las declaraciones de García Robaina: "En esta época suele haber una mejoría o un poco de bonanza para los pacientes con alergia respiratoria". El cambio de estación desplaza el foco y hace visibles otras alergias que durante el resto del año quedan en un segundo plano.

La exposición al sol

El sol es uno de los grandes protagonistas del verano y, según el propio Gobierno autonómico, Canarias registra el mayor índice de radiación UV de España durante todo el año. Esta exposición puede desencadenar diversas reacciones cutáneas que, en ocasiones y de forma imprecisa, se engloban bajo el término "alergia al sol". Entre ellas se encuentra la urticaria solar, una afección que puede provocar ronchas y picor tras una exposición prolongada al sol.   

García Robaina confirma que, durante los meses de verano, "sí es frecuente que veamos urticarias solares". Estos síntomas se relacionan de manera directa a los cambios en la rutina de la población: más actividades al exterior, más sol directo y una exposición más prolongada de la piel.

Sin embargo, no toda erupción estival equivale a una alergia. Identificar cuándo aparecen las lesiones, cuánto duran y qué las ha precedido puede resultar determinante para una posible consulta médica posterior.

Imagen de una persona en la playa de Canarias en verano / EFE
Imagen de una persona en la playa de Canarias en verano / EFE

Comer fuera

Los viajes, las celebraciones y las comidas familiares pueden introducir alimentos distintos o menos habituales en la dieta cotidiana. "A veces, la ingesta de algunos alimentos da lugar a la aparición o al debut de enfermedades alérgicas", explica García Robaina, que cita entre los posibles desencadenantes algunas frutas o los frutos secos.

En verano, este tipo de episodios puede ser más común y, aunque una reacción no implica necesariamente una nueva alergia, comer fuera de casa y compartir platos puede dificultar la identificación de nuevos ingredientes. La recomendación de los expertos es no normalizar estos episodios ni eliminar alimentos por cuenta propia: conviene consultar con el especialista para confirmar el origen de la reacción.

Por todo ello, el verano canario no es un paréntesis libre de alergias. Es, más bien, una estación distinta. Para una parte de los pacientes respiratorios llega el alivio tras la primavera; para otros, o para quienes debutan con nuevos síntomas, aparecen las ronchas relacionadas con el sol o las reacciones tras determinadas comidas. Y es que la alergia, al igual que el verano, se adapta por completo al entorno.
 

 

 

 

   

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