Microplásticos, amenaza perenne de Canarias

Las corrientes del Atlántico envían sin parar plásticos y microplásticos a las costas de Canarias que afectan a la fauna y a los canarios

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microplasticos
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Canarias es uno de los puntos del planeta donde las corrientes convierten su territorio en un lugar determinante de deposición de plásticos en sus costas. Conocidos son ya los casos en la playa de Ámbar, en la isla de La Graciosa o la más reciente zona de playa Arenas Blancas, en El Hierro, un posible nuevo punto negro. Esta isla posee, según algunos expertos, uno de los mejores mares del mundo para bucear.Más allá del trascendental desastre medioambiental en la costa, los grandes damnificados son las especies marinas que conviven —y mueren— con estos microplásticos. Indirectamente, acaban siendo parte de su dieta alimentaria.

Microplásticos como alimento

Esta situación repercute directamente en la propia salud de los peces y animales marinos y, por tanto, en el propio ser humano, consumidor habitual de pescado.Un estudio realizado durante el verano de 2019 en la playa de Las Canteras, en Las Palmas de Gran Canaria, demostró que 29 medusas (casi todas las estudiadas) tenían basura de origen humano en sus tentáculos o dentro de su cavidad gástrica. Además, la mitad había ingerido microplásticos.

Canarias, prisionera de las corrientes

La situación geográfica de Canarias, más allá de la situación idílica de su clima, se ha convertido a la vez en una prisión medioambiental. Las islas están muy afectadas por los microplásticos por la corriente del Golfo y su rama descendente, la llamada corriente de Canarias. Estas, arrastran dirección sur todo el plástico y restos de basura marina que acaban en el océano en el norte de Estados Unidos y norte de Europa.Por lo tanto, la costa de Canarias recibe basura contaminante de territorios mucho más grandes que todo el espacio fragmentado del archipiélago. Concretamente, las playas orientadas al norte son puntos calientes en recepción de microplásticos por culpa de estas corrientes.

La covid aumenta el problema

La llegada de la pandemia de la covid-19 ha agravado más aun la situación en los océanos. Ya es demostrable la ingente cantidad de plástico desechable que se ha generado, ya sea por las mascarillas o por otros productos. Durante un año y medio de pandemia se ha puesto en jaque la sostenibilidad del ecosistema submarino."No hay cifras exactas del aumento de la contaminación por plásticos en esta pandemia, aunque es un elemento que salta a la vista. Ya podemos ver numerosos desechables tirados por las calles y no podemos olvidar que, a través de las alcantarillas, pueden descomponerse y llegar al mar", comentó Celia Ojeda, portavoz de Greenpeace.

Pérdida de pesca en Canarias

Pero no solo los plásticos y microplásticos amenazan las aguas de Canarias. El alto consumo de pescado y, sobre todo, la explotación pesquera, están vaciando los mares del Archipiélago de peces. Esto afecta directamente al ecosistema y, más individualmente, a familias canarias que viven de la pesca.La desaparición o, mejor dicho, la falta de tuna respecto a años anteriores, afectan a unas 700 familias de las islas. Nada pueden hacer ante los cerqueros de túnidos que faenan junto a las costas de Senegal, Mauritania y Cabo Verde que impiden la llegada de atún a Canarias.Esta combinación, la del alto consumo de pescado y los microplásticos, puede tener consecuencias fatales en Canarias a nivel territorial y humanitario a no tan largo plazo.