La elección de una plaza MIR no es solo una cuestión de vocación. También pesan las guardias, el desgaste, las salidas profesionales, la posibilidad de trabajar en la privada, el hospital donde se hará la residencia y, cada vez más, la calidad de vida. En ese mapa de preferencias, Medicina Familiar y Comunitaria vuelve a quedar en una posición delicada, especialmente en Canarias.
El proceso de adjudicación de plazas MIR comenzó el pasado 4 de mayo y se prolongará hasta el día 27. En los primeros turnos, mientras especialidades como Dermatología, Cirugía Plástica, Oftalmología, Cardiología o Cirugía Oral y Maxilofacial ya habían agotado sus plazas, la Medicina de Familia seguía sin estrenarse. “A nivel nacional, ya se han elegido como 40 plazas de familia en la Península, pero en Canarias todavía no se ha elegido ninguna", explica a Atlántico Hoy Levy Cabrera, secretario general del Sindicato de Médicos de Canarias.
Una especialidad necesaria
El Archipiélago necesita médicos de familia, pero los futuros residentes no parecen tener prisa por escoger esta especialidad en las Islas, expone Cabrera. Para el propio médico, el motivo no está en que la Atención Primaria sea menos importante, sino precisamente en lo contrario. “Creo que es la especialidad más difícil”, sostiene.
El médico de familia, recuerda, debe tener una visión muy amplia de la medicina. No se limita a una parte concreta del cuerpo ni a una técnica determinada. “Tiene que saber de todas las especialidades lo que puede tratar en el ámbito y con los medios que tiene en el centro de salud”, señala. Si está bien actualizado, añade, puede resolver hasta el 80% de los problemas que llegan a consulta. Y si la Atención Primaria funciona, “es fundamental para que el resto del sistema funcione bien”.
Saturación y poco prestigio
Sin embargo, esa importancia no se traduce siempre en mejores condiciones. Cabrera apunta a varios factores que explican por qué Medicina de Familia se queda para más tarde en el proceso de elección: la masificación, la saturación de las consultas, la poca valoración y el desprestigio que todavía arrastra la especialidad frente a otras ramas hospitalarias.
“Las condiciones que los médicos que tienen que especializarse ven en cómo trabajan los médicos de familia en Canarias hacen que no sea una especialidad apetecible”, resume. A su juicio, hay aspirantes que sí eligen Familia porque realmente les gusta, incluso pudiendo optar a otras especialidades, pero también hay otros que terminan escogiéndola cuando ya no quedan las opciones que tenían en mente.

Se necesitan más plazas
Según Cabrera, Canarias oferta 92 plazas de Medicina Familiar y Comunitaria: 34 en Gran Canaria, 37 en Tenerife, siete en La Palma, seis en Fuerteventura y ocho en Lanzarote. Para el Sindicato de Médicos, esas cifras siguen siendo insuficientes, pues en comunidades de población similar, como País Vasco o Castilla y León, superan ampliamente esa oferta. “Nosotros pedimos que como mínimo debían ser ya no 92, sino 130. Y lo ideal serían 150 en Canarias”, defiende.
El problema, advierte, no se resuelve de un año para otro. Formar a un especialista lleva tiempo y la planificación sanitaria debe mirar más allá de las necesidades inmediatas. “Esto hay que planificarlo no por lo que falta ahora, sino por lo que va a hacer falta”, insiste Cabrera.
El envejecimiento de la plantilla médica y, por tanto, las próximas jubilaciones, además de la contratación de médicos generales no especialistas para cubrir huecos en Atención Primaria son, para el sindicato, señales de alarma. “La proporción de especialistas que hay en Primaria va bajando”, señala. Por eso considera que aumentar la formación en Medicina de Familia y Pediatría “era vital” y que “se tenía que haber hecho hace 20 años”.
Plazas sin ofertar
En este sentido, Cabrera pone el foco en otro asunto sobre el problema de plazas actual. Las Islas tienen plazas acreditadas para formar residentes que, sin embargo, no se ofertan. Según explica el médico, este año hay unas 20 plazas MIR acreditadas en el Servicio Canario de la Salud que no han salido finalmente en la convocatoria.
El representante sindical cita casos como Obstetricia y Ginecología, Endocrinología o Cirugía Cardiovascular. “Con la falta de especialistas que hay, no nos podríamos permitir no ofertar todo lo acreditado”, sostiene. En su opinión, el criterio no debería limitarse solo a la actividad actual de algunos servicios, sino a las necesidades sanitarias reales y futuras de la población.
Pediatría y geriatría
Y es que el debate va más allá de Medicina de Familia. Cabrera también menciona Pediatría, una especialidad que sigue teniendo demanda, pero con un cambio de fondo: la caída de la natalidad. En los hospitales, explica, los pediatras suelen estar cada vez más subespecializados, mientras que donde faltan profesionales es en Atención Primaria.
También llama la atención sobre Geriatría. En una comunidad cada vez más envejecida, Canarias solo forma históricamente un número muy reducido de geriatras. “No se ha valorado nunca esa especialidad con el envejecimiento tan importante de la población”, lamenta. Para Cabrera, el futuro obligará a reforzar áreas ligadas a la longevidad, como Neurología, Psiquiatría, Reumatología, Traumatología o la propia Geriatría.

Por qué se agotan antes otras especialidades
En cuanto a la adjudicación de plazas, en el otro extremo están las especialidades que vuelan en los primeros días. Dermatología, por ejemplo, volvió a situarse entre las más deseadas porque "no tiene guardias y tiene una salida estupenda a la privada”. Además, es una especialidad médica con una parte quirúrgica “limpia”, algo que la hace atractiva para quienes quieren combinar consulta y procedimientos.
Algo parecido ocurre con Cirugía Plástica, que, aunque es quirúrgica, no tiene el mismo perfil de urgencias ni el mismo nivel de presión que otras cirugías más duras. “El atractivo de la salida profesional es lo que más atrae”, apunta Cabrera. Oftalmología también entra en ese grupo de especialidades médico-quirúrgicas que permiten operar, pero también trabajar en consulta, con una actividad menos ligada a las urgencias que otras ramas.
Cardiología es otro ejemplo de especialidad muy buscada. Para el representante sindical, se trata de una de las especialidades médicas más demandadas porque tiene buena salida profesional y muchas posibilidades de subespecialización.
Las cirugías más duras pierden atractivo
No obstante, no todas las especialidades quirúrgicas tienen el mismo tirón. Cabrera señala que ramas como Cirugía Cardiovascular, Neurocirugía, Cirugía Torácica o Angiología y Cirugía Vascular han perdido parte del atractivo que tenían años atrás. “La gente las ve como muy penosas a nivel laboral”, explica.
Son especialidades con muchas guardias, mucha responsabilidad y un alto nivel de sacrificio. “Eso de que se gastaban en las 2.000 primeras ya no pasa desde hace tres o cuatro años”, apunta. Según Cabrera, en determinados años algunas de estas plazas han llegado incluso a números de orden mucho más altos, algo impensable hace tiempo.
Una elección que retrata al sistema
La adjudicación MIR funciona por riguroso orden de puntuación y cada aspirante decide según sus preferencias, su número de orden y las plazas que van quedando libres. Por eso, recuerda Cabrera, no siempre se pueden hacer predicciones exactas: “Todos los años son distintos”. Una especialidad puede agotarse antes o después según los gustos de quienes estén por delante.
Pero la tendencia sí deja un mensaje claro. Las especialidades con mejores condiciones, menos guardias o más salida privada se agotan pronto. Las que soportan más presión asistencial o tienen menos reconocimiento quedan para más tarde. Y en ese reparto, Medicina de Familia vuelve a reflejar uno de los grandes problemas del sistema sanitario canario.