Pedro Herrera, por Farruqo.
Pedro Herrera, por Farruqo.

Pedro Herrera, un juez colchonero en la Audiencia Provincial de Las Palmas

El magistrado ha firmado algunas de las sentencias más relevantes de Canarias tras una trayectoria que combina judicatura, gestión pública y compromiso con el debate judicial

Martín Alonso

Actualizada:

El 3 de abril de 1966 el Atlético de Madrid se proclamó campeón de Liga. Lo hizo al ganar al RCD Español en Sarriá (0-2) con goles de Griffa y Ufarte. Aquel título no fue un episodio de gloria puntual, de esos que se cuelan en el palmarés casi por casualidad. En los siguientes años, el Atleti se comportó como lo que es, como un grande, y ganó mucho más: tres Ligas (69/70, 72/73 y 76/77), dos Copas de España (72 y 76) y una Intercontinental en 1974. Por el camino se le escapó una Copa de Europa que llevaba su sello, con aquel gol de Georg Schwarzenbeck al final de la prórroga que forzó un partido de desempate que luego ganó el Bayern de Múnich en el estadio de Heysel y que aún hoy, cuando se evoca ese apellido, suena como una maldición que perdura en el tiempo.

Aquellos años fueron tiempos, primero, de Luis Aragonés, Collar, Adelardo, Griffa, Calleja o Ufarte y, luego, de Reina, Ayala, Irureta, Gárate, Ovejero, Heredia, Panadero Díaz, Leivinha o Luis Pereira. Con esa nómina de tantos y tan buenos jugadores no es de extrañar que el juez Pedro Herrera Puentes, por entonces un niño que pasaba su infancia en un pequeño pueblo del interior de Andalucía entre partidos de fútbol y hoyospanes recién sacados del horno con un pequeño agujero abierto por donde derramar un poco de aceite de oliva y sal o azúcar—, se conviertiera en un devoto fiel del Atlético de Madrid —condición que le ha generado algún que otro pique con un primo suyo muy del Real Madrid (que un día de victoria rojiblanca le pidió que se fuera de su casa en medio de la rabieta)—. 

Hoy, 60 años después de su nacimiento en Porcuna (Jaén), Pedro Herrera presume de condición de colchonero allá por donde va, aunque la vida —que siempre nos lleva por sitios raros—, le haya obligado a buscar en su corazón de futbolero un hueco para la Unión Deportiva Las Palmas. La carrera en la judicatura lo trajo a Canarias y lo que parecía un lugar de paso se ha convertido en su hogar junto a su mujer, Ana —secretaria judicial—, y sus hijas, María y Carlota. Habitual en su asiento del Estadio de Gran Canaria cuando la UD juega de local, en más de una ocasión se le ha visto mirar de reojo el móvil viendo al Atlético de Madrid en acción. Ya lo decía Octavio Paz en Piedra de sol: amar es combatir.

Sentencias históricas

Licenciado en Derecho por la Universidad de Granada, Pedro Herrera Puentes accedió a la carrera judicial en 1991. En 1998 alcanzó la categoría de magistrado. Desde entonces ha desarrollado una trayectoria vinculada esencialmente al orden penal, hasta su actual destino en la Sección Primera de la Audiencia Provincial de Las Palmas, uno de los órganos más exigentes del sistema judicial en Canarias. En esa sección se enjuician delitos graves, procedimientos con jurado y causas que suelen tener un fuerte impacto social. Allí, Herrera Puentes ha ejercido como ponente en resoluciones que forman parte ya de la memoria judicial del Archipiélago.

En la imagen, el presidente del tribunal, Pedro Herrera (c), se dirige a las partes. / EFE - Ángel Medina G.
En la imagen, Pedro Herrera (c), se dirige a las partes durante un juicio. / EFE - Ángel Medina G.

Fue el magistrado encargado de redactar la sentencia derivada del denominado caso Eólico, tras el veredicto de un jurado popular. El fallo estableció condenas por delitos como revelación de información reservada, cohecho y malversación, aplicando además la atenuante de dilaciones indebidas debido a la prolongada duración del proceso. Aquella sentencia puso punto final judicial a una de las causas político-administrativas más prolongadas y sensibles de la historia reciente de Canarias.

En el ámbito migratorio, participó igualmente en resoluciones de notable repercusión, como la condena al patrón de una patera en la que fallecieron una mujer y un bebé durante la travesía hacia las islas, un caso que obligó al tribunal a analizar con precisión la responsabilidad penal en contextos de extrema vulnerabilidad.

Gobierno de Canarias por el PSOE

Entre julio de 2011 y septiembre de 2015 fue viceconsejero de Justicia del Gobierno de Canarias, cargo que asumió en situación de servicios especiales tras su designación a propuesta del PSOE —con José Miguel Pérez como vicepresidente de un Ejecutivo presidido por Paulino Rivero—. Durante ese periodo participó en la gestión administrativa del sistema judicial en las islas, en años marcados por restricciones presupuestarias y por el debate sobre la modernización tecnológica y organizativa de la Administración de Justicia.

Tras abandonar el cargo regresó a la Audiencia Provincial, retomando su actividad jurisdiccional. Esa doble experiencia —la del juez que dicta sentencias y la del gestor que conoce desde dentro las limitaciones estructurales del sistema— ha moldeado una visión amplia del funcionamiento de la justicia. En paralelo, es presidente en Canarias de Juezas y Jueces para la Democracia, asociación judicial de carácter progresista que participa activamente en el debate sobre reformas estructurales del poder judicial, independencia institucional y modelo de acceso a la carrera. Desde esa posición ha defendido públicamente la necesidad de consensos amplios que refuercen la estabilidad del sistema.

Simeone, Sabina, Extremoduro...

Quienes lo tratan destacan su meticulosidad técnica y su cuidado en la motivación de las resoluciones. Pero también subrayan rasgos menos visibles: es presumido al vestir, atento al detalle sin caer en la ostentación, y disfruta de las largas sobremesas donde la conversación se impone al reloj. En ese territorio íntimo aparecen sus otras pasiones: la música —Extremoduro, Sabina, Leiva— y el fútbol vivido como lealtad de largo recorrido.

2100 x27
Pedro Herrera, durante el juicio del caso Emalsa, sigue la intervención de la fiscal Evangelina Ríos. / EFE

En su último cumpleaños recibió un regalo inesperado: un vídeo de felicitación de Diego Simeone, el Cholo, entrenador del Atlético de Madrid y símbolo contemporáneo del carácter rojiblanco. Fue un detalle que, cuentan quienes lo acompañaban, le emocionó más de lo que dejó ver. Porque al final hay un hilo que conecta al niño de Porcuna con el magistrado de la Audiencia Provincial y el abonado que alterna la Unión Deportiva Las Palmas con el Atlético. Es la idea de pertenencia. De irse sin dejar de ser. De elegir dónde quedarse. Y quizá por eso encaja aquel verso de Si te vas, canción de Extremoduro que ha acompañado a toda una generación: "Si te vas, llévate el viento… que yo me quedo aquí".

Pedro Herrera Puentes se fue una vez, cuando la carrera judicial lo sacó de Andalucía. Y se quedó después, cuando Canarias dejó de ser destino provisional para convertirse en hogar. Se quedó en la judicatura, en el compromiso institucional, en las conversaciones sin prisa y en esa forma sobria de entender la responsabilidad pública. Y si algún día no lo encuentran en la Audiencia Provincial, probablemente no haya misterio que resolver. Tal vez esté simplemente contemplando cómo cae el sol en Meloneras, dejando que el Atlántico cierre el día con la misma serenidad con la que él termina una sentencia.