Fotograma de One Piece
Fotograma de One Piece

¿Por qué es tan raro oir canario en 'One Piece'? "Con educación adecuada, nadie cambiaría su acento"

El actor Taz Skylar, nacido en Tenerife y el encargado de dar vida a Sanji, uno de los personajes protagonistas de la serie 'One Piece', ha optado por doblar a su personaje con acento canario. ¿Por qué resulta esta decisión tan excepcional?

"Soy más canario que el gofio", dijo en el programa de TVE La Revuelta el actor Taz Skylar, nacido en Tenerife y el encargado de dar vida a Sanji, uno de los personajes protagonistas de la serie One Piece, el live action de un famoso anime japonés.

Que un canario llegue a protagonizar una superproducción en otro idioma no pasa todos los días pero la verdadera anécdota reseñable es que este actor ha decidido doblarse a sí mismo en la versión española, y lo ha hecho con su acento canario, lo que ha despertado un debate que ha trascendido a los fans de la serie. 

Hay suficientes actores de doblaje canarios en el audiovisual patrio para que este episodio resulte tan excepcional, y sin embargo lo es, así que cabe preguntarse por qué Skylar es pionero. Para Antonio M. Piñero, lingüista e investigador de la Universidad de La Laguna (ULL), "hay un entramado social donde se entienden las variedades lingüísticas como el español de canarias como algo gracioso, inculto, o menor".

Cuestión de educación

Este delirio colectivo en el que parece que el único español válido para el audiovisual es el español neutro (que aunque se parezca más al del centro de la península también es un constructo) no nace solo, es fruto de la educación, "porque se ha enseñado, de forma más o menos explícita, que cierta variedad vale menos o es menos rentable, en un sentido económico y mercantilista del lenguaje: que tiene menos promoción social", asegura Piñero. 

"Hablar castellano no es el problema, el problema es que nadie querría dejar una variedad por otra, es algo complicado y que en principio no tiene utilidad. Con una educación adecuada, nadie querría abandonar su variedad". 

Falta de referentes

Si todo el doblaje responde a una variedad inventada, alejada de los acentos de toda la periferia española, es natural pensar que es la forma normal de hacer las cosas porque "yo veo a los actores canarios en las películas y hablan castellano". Pero además, todo el lenguaje asociado al poder es muy similar: "Entre otros, el presidente del gobierno habla en castellano o el presidente del banco habla en castellano".

Piñero recala en una anécdota televisiva que ejemplifica bien la profundidad de las raíces del complejo de inferioridad del acento canario: "En su momento, el programa de la Televisión Canaria En Clave de Ja tenía un sketch en el que el médico era un actor canario que hablaba castellano, mientras que la persona que iba al médico era presentada como la más indeseable del mundo: desagradable de ver, sucio, maleducado; y tenía un acento canario muy marcado".

Poder y estereotipos

Hay un discurso claro: "poder, autoridad, formación y limpieza asociados al castellano, frente a una persona estúpida e indeseable asociada al español de Canarias. Y esto pasa en la propia televisión autonómica", afirma.

Y estos estereotipos pueden llevar a la persona que "quiere tener un discurso público a cambiar de variedad, para poder hablar sin que se burlen". 

Afortunadamente, según el experto, se está corrigiendo el discurso social que identifica normativismo y estándar con hablar bien frente a hablar mal. "La mayoría de lingüistas defendemos que todo el mundo habla bien y que las academias deberían limitarse a recoger el uso y elaborar diccionarios sin valorar". Gracias a eso se está consiguiendo que la gente entienda que todas las variedades son igual de válidas y que no existe ningún criterio lingüístico ni científico que diga que una es mejor que otra. No existe el español como entidad única, sino variedades del español.

El canario de la publicidad

Pero igual de erróneo que es pensar que existe un español único, es pensar que todas las personas de Canarias hablan igual, o crear un artefacto intermedio que no representa ningún acento por querer representarlos todos. Y esto se ve muy claro en la publicidad del Archipiélago, sobre todo en los últimos tiempos: "Mucha gente lo comenta y hace bromas, como 'estás hablando como un anuncio'. Se crea una caricatura del habla canaria".

Para Piñero, estos registros artificiales surgen "de la exigencia de trabajar en medios nacionales donde se impone el estándar castellano y no se permite usar la variedad propia. Por analogía aparece la idea de crear un estándar canario, una norma canaria, como forma de hacer las cosas bien".

"Si el manual de estilo lo elabora un lingüista que conoce y protege la variedad, como hizo Humberto Hernández, el resultado es positivo: un manual que permite hablar español de Canarias respetando la variedad, con ciertos ajustes propios de un medio de comunicación", afirma. El problema surge cuando "quien decide no sabe y simplemente piensa: 'esto sonará mejor así' o 'si quieren rollo canario, aspiramos un poco y ya está". 

Una industria difícil

¿Es imposible la industria para quien no imposta el acento? "Yo creo que no. Es difícil, pero repetir que es imposible hace que menos gente lo intente y, por tanto, se vuelva realmente más difícil", dice el lingüista que considera que, siempre que sea posible, "la estrategia sería buscar un hueco propio e intentar doblar también en la variedad canaria".

El contexto parece propicio para cambiar las cosas. "La gente está volviendo a las raíces, también en las Humanidades. Entre los expertos conviven las fuerzas a la contra y a favor. Por un lado, personas que intentan conservar lo propio, y por otro, gente con una voluntad más globalista", explica.

Pero sobre todo, se tiende "hacia una divulgación lingüística objetiva y real. No solo apelando a lo afectivo: 'habla como habla tu abuela, tu entorno, tu gente, porque no tiene nada de malo'; sino también desde la lingüística". Lo ideal, concluye Piñero, "es que todo el mundo pudiera expresarse como quisiera".