De entrenar en la playa a organizar torneos: la historia de superación del Club de Rugby Lanzarote

El equipo nació en la playa de Matagorda y creció hasta tener un campo y ganar varias ligas, pero ahora ha tenido que volver a la arena tras unos malos años

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Jugadores del Club de Rugby Lanzarote entrenando en la playa del Reducto, en Arrecife./ Cedida
Jugadores del Club de Rugby Lanzarote entrenando en la playa del Reducto, en Arrecife./ Cedida

Hay una leyenda urbana en el mundo del rugby que cuenta que, una vez, un periodista preguntó al capitán de la selección nacional de Fiyi por qué los fiyianos, con el juego virtuoso y creativo que exhiben en sus partidos, nunca pateaban el balón. "Cuando aprendes a jugar al rugby en la playa con un coco, en lo último que piensas es en patear", se dice que respondió el jugador.

Algo parecido les pasa a los jugadores del Club de Rugby Lanzarote. Ellos no juegan con cocos como los fiyianos, sino con ovales reglamentarios, pero sí entrenan en la playa. Con el talón del pie hacen surcos en la arena de la playa del Reducto, en Arrecife, todos los martes y jueves a las 19:30. La marea las vuelve a borrar cada mañana.

Con unos conos, los jugadores señalizan las esquinas del campo y se ponen a jugar, iluminados por las últimas luces del día y las farolas de la calle, ante la mirada de los curiosos que caminan por el paseo marítimo.

 

 

Comenzó como una reunión entre amigos

El club ha vivido momentos mejores desde su fundación en 2005, pero poco a poco va recuperándose de unos malos años marcados por la pérdida del campo municipal donde solían jugar, la marcha de los jugadores jóvenes a otras islas y la pandemia. David Pérez, uno de sus fundadores, cuenta a Atlántico Hoy cómo empezó todo hace 17 años.

"Al principio, éramos unos amigos que se juntaban en la playa de Matagorda [en Puerto del Carmen] a jugar tocatas", cuenta David. Una "tocata" es una forma coloquial de llamar al rugby que se juega sin contacto y en la que se sustituyen los placajes por toques con las manos, generalmente en las caderas.

"Se empezó allí porque la sede social era un pub irlandés, el Sainte, donde íbamos tras entrenar y donde se hicieron muchos terceros tiempos", explica el veterano jugador conejero. El tercer tiempo es todo un ritual en este deporte, por el que el equipo local invita a comer y beber al visitante tras el partido. No hacerlo se considera una auténtica falta de respeto al rival.

Un primer torneo en Tenerife y sin medios

Ese primer año, la mayoría eran veteranos con muchos años de rugby a sus espaldas en clubes de toda España e incluso extranjeros. Un día decidieron apuntarse al torneo del Cristo, en La Laguna. Viajaron 14 jugadores a Tenerife, cuando un equipo lo componen 15 y los suplentes, sin ni siquiera camisas para jugar, pero ganaron la competición.

La primera expedición del Club de Rugby Lanzarote, que ganó el torneo del Cristo en La Laguna./ Cedida
La primera expedición del Club de Rugby Lanzarote, que ganó el torneo del Cristo en La Laguna./ Cedida

Los conejeros se pusieron a reclutar gente por La Laguna y llegaron a 18 jugadores. "Tuvimos que coger a un tipo extranjero que jugaba al balonmano que encontramos por la calle y le pusimos de ala. En la vida había jugado a rugby", ríe David, que cuenta que se llevaron el trofeo jugando con camisas cedidas por el equipo de la Universidad de Las Palmas.

Aunque conejeros, realmente, sólo había dos. En La Laguna jugaron "11 anglosajones, dos argentinos y tres penínsulares", cuenta David, que añade que todavía les faltó "uno de Zaragoza" que no pudo viajar.

El turista extranjero jugador de balonmano que se unió al CR Lanzarote, contento por la victoria./ Cedida
El extranjero jugador de balonmano que se unió al CR Lanzarote, contento por la victoria./ Cedida

La época dorada con un ex de los Leones

El éxito en su primer torneo disputado animó a aquellos jugadores a inscribirse en la Liga Canaria de Rugby en 2006. El Ayuntamiento de San Bartolomé les cedió el uso de un campo en la localidad de Playa Honda, que pintaron con líneas reglamentarias e incluso contaba con los inconfundibles postes en forma de hache que distinguen al deporte oval.

Aquella temporada quedaron terceros y la siguiente, el curso 2007-2008, ganaron la competición. El CR Lanzarote se había convertido en representante acreditado del rugby canario. Unos años después llegó la época dorada del equipo. Al club comenzaron a llegar jugadores de todos lados y en él recaló el exinternacional con los Leones (como se conoce al seleccionado español) Raúl Turrión, que venía de retirada tras haber jugado casi toda su carrera en el Club de Rugby El Salvador de Valladolid, uno de los clubes más laureados de España.

Raul Turrion, exjugador de la selección española de rugby, jugando con el CR Lanzarote./ Twitter de Raul Turrión
Raúl Turrion, exjugador de la selección española de rugby, jugando con el CR Lanzarote./ Twitter de Raúl Turrión

Potenciar la cantera en Canarias

Turrión, nacido en Salamanca hace 42 años, comenzó a jugar al rugby a los 13. Tras retirarse del deporte de manera profesional, llegó a Lanzarote por un traslado en su trabajo como funcionario de prisiones. El exleón cuenta a Atlántico Hoy que apareció con su mochila en el campo del equipo, buscando la complicidad de otros jugadores de rugby en una isla que no conocía, lejos de casa. El club lo recibió como si fuese su familia.

Aunque al principio sólo quería jugar como uno más, acabó inevitablemente involucrándose hasta el final con el equipo: capitán, entrenador y captador. Turrión atiende a este medio tras un largo día haciendo captaciones en tres colegios de Arrecife. "Lo que queremos es que haya cantera. Más que por nosotros, que ya estamos viejos, hacemos esto porque el deporte y sus valores perduren", comenta a Atlántico Hoy.

Este jugador, que le debe todo al deporte oval, cuenta que lo más urgente que necesita el rugby en Canarias es gente. Y, en especial, niños que sostengan los clubes el día de mañana. "Después hablaremos de patrocinadores y todas esas cosas, pero lo primero es darse a conocer a los colegios. Creo que es algo por lo que están ahora apostando todos los equipos canarios", indica.

Auge y declive del equipo

Con la llegada de Turri, como le llaman sus compañeros, el CR Lanzarote despegó por completo, ganando dos ligas consecutivas en 2012 y 2013. El exleón solía (y suele) decir que tenía que devolver al rugby lo que le había dado y se empeñó en "darle una vuelta" al deporte en Lanzarote. El club ganó tanto músculo que llegó a inaugurar un equipo femenino, uno juvenil y una potente cantera.

Pero los años de oro acabaron sobre 2016 y el club comenzó a perder fuelle. "El problema es que, cuando cumplen 18 años, muchos jugadores jóvenes se van a Fuerteventura o a otras islas a estudiar", cuenta David. La fuga de talentos le costó al CR Lanzarote, ya sin relevo generacional, su equipo senior y el femenino y volvieron a ser los amigos veteranos que hacían "tocata" los fines de semana y jugaban algún que otro partido amistoso.

El CR Lanzarote celebrando su primera liga ganada, en la temporada 2006-2007./ Cedida
El CR Lanzarote celebrando su primera liga ganada, en la temporada 2006-2007./ Cedida

Se quedan sin el campo y vuelven a la playa

La puntilla final fue la remodelación del campo en Playa Honda. El ayuntamiento invirtió en reformar las instalaciones y le dio un uso exclusivo al fútbol. Como el equipo de rugby había dejado de competir en la liga canaria, se priorizó a clubes federados del "deporte rey". "Ahora estamos intentando que nos dejen usar el campo una hora a la semana, pero es difícil", comenta David Pérez. "Sólo con una hora nos valdría para entre semana, porque los sábados lo podríamos complementar por la mañana en la playa", añade Raúl Turrión.

La pandemia, además, paralizó por completo las ganas de entrenar de aquellos veteranos que quedaban en Lanzarote. Pero a principios de este año, un pequeño grupo de seis jugadores decidió comenzar a jugar en la playa capitalina del Reducto y trasladar la sede social del club a la casa de uno de ellos.

La gente comenzó a unirse

Muy pronto, la gente que paseaba por el paseo marítimo comenzó a interesarse y a unirse. "Un señor que estaba tomando el sol vino un día a entrenar. Otro chico que jugaba al voley-playa probó una tarde y se quedó", explica David a Atlántico Hoy, que detalla que también empezaron a llegar muchos niños que les permitieron reactivar la cantera.

Poco a poco, entrenando sobre la arena, el club ha sido capaz de sacar un equipo reducido de jugadores comprometidos. "No nos da para jugar 15, pero sí podemos hacer rugby diez", explica el veterano. Con estas fichas sobre la mesa, y en vista de que la falta de jugadores es un problema que afecta a más equipos del panorama rugbístico de Canarias, desde la Federación Canaria de Rugby se planteó crear un circuito de torneos en la modalidad de diez jugadores.

Entrenamiento en la playa del CR Lanzarote./ Facebook CR Lanzarote
Entrenamiento en la playa del CR Lanzarote./ Facebook CR Lanzarote

De vuelta a la competición

La idea fue acogida con tremenda ilusión en Lanzarote, que llevaba años sin medirse con ninguno de los otros equipos de las Islas. La primera cita del torneo tuvo lugar el pasado sábado en Arrecife, en un campo de fútbol cedido por el ayuntamiento de la ciudad, y con una entrada sorprendente. "Entre jugadores, familiares y amigos, habría unas 150 personas", calcula Raúl Turrión.

Hasta Lanzarote se trasladaron el Club de Rugby Universidad La Laguna (Tenerife), el CR Las Palmas (Gran Canaria), Mahos (Fuerteventura) y el equipo de militares del Batallón Soria de Fuerteventura, que compite en ligas internas del Ejército pero suele jugar partidos amistosos o torneos con el resto de equipos federados.

La Laguna se llevó el trofeo, pero el verdadero ganador fue el rugby en Lanzarote, que consiguió acoger la cita y volver a juntar a un equipo sólido después de años fuera de juego y tras meses preparándose con unos balones, unos conos, la arena de la playa y la luz de las farolas.