Loading...
Una 'casa salón', construcción típica en las medianías de Tenerife y La Palma. /Cedida

Salón, garaje y centro social: la casa popular canaria abre un debate sobre arquitectura tradicional

Una investigación en la que participa el Ayuntamiento de La Laguna quiere recuperar la memoria de la 'casa salón', una construcción típica popular de las medianías de Tenerife y La Palma que ha primado funcionalidad sobre estética

El Ayuntamiento de La Laguna colabora en un estudio que recupera la memoria de la denominada casa salón, un tipo de vivienda tradicional que ha pasado desapercibida en la valoración patrimonial de Tenerife. Este modelo se caracteriza por un salón alto en la planta baja que históricamente sirvió como garaje, espacio de comercio o lugar de convivencia familiar.

Según explica a Atlántico Hoy el historiador Joaquín Carreras Navarro, estas construcciones surgieron en las décadas de los 60 y 70 con inmigrantes retornados de Venezuela, quienes trajeron su experiencia y adaptaron un diseño que combina vivienda y espacio de trabajo. En la planta superior se construyen las habitaciones y, en muchos casos, una azotea, permitiendo que varias generaciones compartan el mismo edificio.

El concepto de casa salón "realmente lo he creado yo porque este tipo de vivienda como tal no tiene nombre”, señala el investigador, apuntando que este modelo se repite especialmente en barrios vinculados a La Laguna y otros núcleos de medianías.

Un modelo importado y adaptado

El origen de estas construcciones se sitúa en el retorno migratorio desde Venezuela durante las décadas de 1960 y 1970. "Los inmigrantes retornados trajeron este tipo de vivienda cuando regresaron tras la migración", explica Carreras Navarro, aunque el diseño fue adaptado progresivamente hasta convertirse en un modelo propio.

Estas edificaciones se caracterizan por un gran salón con pocas columnas que permite múltiples usos. "Se hacían con pocas columnas para tener más espacio libre", detalla el historiador, recordando que podían servir tanto para guardar vehículos como para instalar pequeños negocios o desarrollar la vida diaria de la familia.

Arquitectura funcional frente a estética

Desde el punto de vista arquitectónico, estas viviendas han sido poco valoradas debido a su apariencia exterior. Grandes portones, estructuras de hormigón y materiales modernos contrastan con la imagen tradicional de la arquitectura canaria. "Desde fuera parecen mamotretos, pero responden a una necesidad práctica", afirma.

También tiene que ver esta falta de reconocimiento con que muchas de ellas se construyeron al margen del planeamiento urbanístico. No obstante, el estudio plantea reconsiderarlas como parte de un patrimonio arquitectónico reciente, al contar ya con más de medio siglo de historia.

Centro de la vida social

Más allá de su forma, el valor principal de estas casas reside en su dimensión social. "Para mí la clave es la parte antropológica: hace comunidad", sostiene Carreras Navarro. Los salones se convierten en espacios donde se celebran reuniones vecinales, fiestas o preparativos vinculados a tradiciones locales.

El historiador destaca que muchas celebraciones populares no se entienden sin estos espacios: "Las carretas de Tegueste, por ejemplo, no se entienden sin los salones, porque es donde se hacen". En ellos, añade, se desarrolla la vida cotidiana del pueblo: "Ahí haces amistades, conoces a la gente, te enamoras, te cabreas; haces vida de pueblo".

Entre lo público y lo privado

Una de las singularidades de la casa salón es su carácter híbrido. Aunque forma parte de la vivienda, funciona como punto de encuentro comunitario. "Es un espacio curioso porque no sabes si es público o privado", explica.

Ese uso cotidiano se refleja también en la organización del hogar: "Cuando vas de visita normalmente te reciben en el salón, no arriba", un espacio donde se ubican por norma general las habitaciones y que se limita a lo íntimo.

Pueblos de medianías

El estudio plantea además que estas viviendas pudieron contribuir a mantener la población en los pueblos de medianías. "Probablemente este tipo de vivienda ha permitido que comunidades locales se mantengan sin tener que irse a la capital", afirma el historiador.

Para Carreras Navarro, reconocer su singularidad resulta clave dentro del debate patrimonial actual: "Este tipo de vivienda es algo que no se da en la Península ni en Europa; es algo propio de aquí". Una realidad cotidiana que durante décadas pasó desapercibida incluso para quienes convivían con ella, porque, resume, "parece que alguien tiene que venir de fuera para decirte que esto es especial".