La Universidad de Las Palmas de Gran Canaria (ULPGC) ha obtenido en Estados Unidos la concesión de una patente internacional para producir biomasa de microalgas a partir de aguas residuales diluidas en agua de mar. Se trata de un sistema con potencial de aplicación en el sector industrial y con una doble vertiente: generar biomasa útil y ayudar a depurar el agua.
La invención se basa en el cultivo de microorganismos capaces de aprovechar los nutrientes presentes en efluentes contaminados. De esta forma, el proceso permite producir biomasa de manera más eficiente y sostenible, reduciendo además la necesidad de utilizar fertilizantes externos.
Menos costes y más sostenibilidad
El principal avance del método patentado es que utiliza las propias aguas residuales como medio de cultivo. Esto evita añadir fertilizantes, reduce costes y facilita la cosecha de las microalgas.
Además, el sistema contribuye a la depuración del agua, ya que permite eliminar contaminantes como el nitrógeno y el fósforo, dos elementos presentes en aguas residuales y que pueden generar problemas ambientales si no se tratan adecuadamente.
Un proyecto europeo
La patente tiene su origen en los trabajos desarrollados dentro del proyecto europeo Sabana Project, liderado por el investigador Juan Luis Gómez Pinchetti.
En el marco de esta iniciativa, el equipo científico buscó microorganismos marinos —microalgas y cianobacterias conservadas en la colección del Banco Español de Algas (BEA)— capaces de cumplir una doble función: limpiar aguas residuales urbanas mezcladas con agua de mar y generar una biomasa aprovechable.
Aplicaciones en agricultura y acuicultura
Este proceso de limpieza natural se conoce como biofiltración o biorremediación, y utiliza organismos vivos para depurar el agua. En este caso, el objetivo era encontrar especies que pudieran hacerlo de forma eficaz en un entorno marino.
Al mismo tiempo, la biomasa obtenida podría utilizarse después para obtener compuestos de interés en sectores como la agricultura, por ejemplo en la fabricación de bioestimulantes para favorecer el crecimiento de las plantas, o en la acuicultura.
Cuatro especies eficaces
Tras el proceso de selección, los investigadores identificaron cuatro especies especialmente eficaces: dos microalgas y dos cianobacterias.
La patente se solicitó inicialmente en Estados Unidos por la existencia de un amplio tejido empresarial interesado en desarrollos relacionados con la producción de biomasa de microalgas. Actualmente, el método también está pendiente de patentarse en Europa.