Más de 100.000 escolares de Infantil y Primaria vuelven este miércoles a las aulas en la red pública canaria, en el arranque oficial del curso 2026-2027. Para esas familias, la vuelta al colegio no se mide solo en ste primer día de clase: se mide también en los euros que salen del bolsillo, en si hay comida suficiente en el comedor y, para muchos de ellos, en si se puede llegar al centro sin atasco.
Desde este nuevo curso escolar, el Gobierno de Canarias ha comenzado a aplicar la gratuidad progresiva de los libros de texto, pero esa ayuda no llega al material escolar suelto como pueden ser estuches, mochilas o archivadores que las familias siguen comprando cada septiembre.
Dentro de este presupuesto familiar, el comedor escolar también se ha convertido en una de las mayores preocupaciones económicas: según el V Observatorio Cofidis, es ya la segunda (46,9%), solo por detrás de las guarderías (47,6%).
¿Cuánto se gastan las familias en material escolar?
Desde noviembre de 2025, la Consejería de Educación ha aplicado de forma progresiva la gratuidad de libros de texto y material didáctico, con una inversión inicial de 11 millones de euros. Este primer año se beneficiarán más de 70.000 alumnos de 1º a 3º de Primaria, 1º de ESO y FP Básica, con importes de referencia de entre 120 y 220 euros según el nivel.
Esta gratuidad no cubre el material escolar propiamente dicho: estuches, mochilas, archivadores o folios siguen corriendo enteramente por cuenta de las familias. Según el desglose de Asescon, esa partida ronda los 130 euros por hijo en la educación pública canaria, una cifra que las asociaciones de padres y madres de Gran Canaria han llegado a elevar hasta los 500 euros si se suma también la ropa y el calzado necesarios para ir a clase.
En conjunto, la vuelta al cole en la educación pública canaria supone un desembolso medio de 680 euros por hijo, 45 euros más que la media nacional (635 euros), según el mismo estudio de Asescon. En la concertada la factura sube a 720 euros, y en la privada se dispara a 1.720 euros, con la matrícula (556 euros) y los libros (358 euros) como las partidas más pesadas.
El comedor escolar, otra de las preocupaciones
Según el V Observatorio Cofidis, el comedor escolar es ya la segunda mayor preocupación económica para los hogares canarios con hijos (46,9%), solo por detrás de las guarderías (47,6%).
Pero el problema no es solo el precio: el 70,7% de los comedores escolares canarios (362 de 512) dependen ya de una empresa de catering externa, según los datos oficiales del curso 2026-2027, una posible explicación al encarecimiento de este servicio. El Hierro y La Gomera cocinan en casi todos los suyos; Lanzarote depende casi por completo del catering, con un único colegio de gestión propia en toda la isla.
Un caso llamativo es el del CEIP Punta Larga de Candelaria, donde el AMPA se manifestó ante la Consejería por varios episodios de comida insuficiente: solo en un día, 16 niños se quedaron sin comer. A eso se suman quejas sobre la calidad, como un potaje que "sabía ácido" el curso anterior. Este es un ejemplo concreto de lo que está en juego cuando se discute si un comedor pasa a manos privadas.
Cuando llegar al colegio también es un problema
En el macizo de Anaga, la masificación de tráfico que llega a colapsar a diario los accesos al Parque Rural complica el acceso a las seis escuelas rurales de este territorio tinerfeño. "Antes vivía en el paraíso, ahora vivo en el infierno", resumía a Atlántico Hoy la vecina Marina Suárez el pasado mes de marzo, describiendo cómo los niños que salen del macizo para cursar Secundaria toman guaguas que quedan atrapadas en esos mismos atascos.
Este tipo de problemas de acceso al colegio no se reduce a estas zonas aisladas. Canarias es la única región de España con una señal de tráfico propia para las puertas de los centros, la "Besa y Baja", pensada para frenar el caos que generan los propios coches de las familias cada mañana.
Otro ejemplo llega este mismo miércoles, con el inicio de curso, cuando Las Palmas de Gran Canaria ha reforzado la vigilancia policial en esas zonas por el arranque simultáneo de colegios, institutos y universidad
El propio Consejo Escolar de Canarias reconoce que la falta de comedor u otros servicios en las escuelas unitarias empuja a algunas familias a matricular a sus hijos en otro centro, aunque eso implique desplazamientos de hasta media hora.
Entre el material que la gratuidad no cubre, el comedor que preocupa cada vez más y los accesos que siguen sin resolverse, la vuelta al cole en Canarias vuelve a poner sobre la mesa cuestiones que van mucho más allá del primer día de clase.
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