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Carmen Luisa Castro, alcaldesa de Güímar|MONTAJEAH

Castro defiende los reparos como decisiones “justificadas” en su primer año en Güímar tras la moción de censura

La alcaldesa de Güímar, Luisi Castro, llegada al cargo hace casi un año tras una moción de censura, reivindica que levantar reparos “no es un delito” y remarca que su gestión prioriza seguridad, limpieza y fiestas por barrios

Luisi Castro no rehúye la palabra “reparos” y la coloca en el centro de su balance de casi un año al frente del Ayuntamiento de Güímar. Llegada a la Alcaldía tras una moción de censura al anterior equipo de gobierno, admite que ha tenido que levantar reparos de forma reiterada y lo asume como parte inherente al ejercicio del cargo. 

Un alcalde que no levante reparos creo que no hay, no sé, yo todavía no conozco alguno en España”, sostiene, para subrayar que la figura del reparo no equivale a una irregularidad penal sino a decisiones políticas que deben estar bien motivadas. 

“Levantar reparos no es un delito, es una decisión justificada que tiene que tomar un alcalde y mis reparos siempre han sido justificados y los elevo a pleno y demás”, afirma, reivindicando transparencia en el procedimiento. "Un alcalde no puede ser cobarde, tiene que ser valiente y tomar decisiones en el ejercicio del gobierno", expone, añadiendo que "prefiero pedir perdón que permiso"

Contexto judicial en mandatos anteriores

Los reparos que ahora reivindica Castro como herramienta de gestión estuvieron en el origen de una denuncia por presunta prevaricación administrativa que marcó buena parte de su trayectoria al frente del Ayuntamiento güímarero en etapas anteriores, concretamente desde 2013, cuando se hizo con el bastón de mando tras una moción de censura al entonces alcalde, Rafael Yanes

En noviembre de 2015, PSOE y Sí se Puede formularon una denuncia que después fue asumida por la Fiscalía Anticorrupción, motivada inicialmente por el levantamiento de 168 facturas por un importe aproximado de 200.000 euros y que, tras ampliaciones, llegó a un montante investigado de hasta 3,4 millones de euros; la acusación se apoyaba en informes de Intervención que advertían de “graves infracciones” en contratos y externalizaciones.

Archivada 

Diez años después, en 2025, la jueza del Juzgado de Primera Instancia e Instrucción número 3 de Güímar acordó el archivo provisional de la denuncia al entender que, aunque las resoluciones pudieran ser “irregulares”, no resultaban “groseramente ilegales” ni dictadas por intereses ajenos al interés público,.

Añadía la jueza que la suma de irregularidades aisladas no alcanzaba a configurar el delito de prevaricación sin otros elementos incriminatorios de peso. El archivo no cerró del todo la vía judicial ya que el PSOE presentó recurso.

De ordenar la casa a gestionar el municipio 

En su repaso a estos once meses de mandato, la alcaldesa diferencia con claridad una fase inicial de “ordenar” la administración y otra, la actual, dedicada a la gestión cotidiana del municipio

Ya llevamos casi un año en gobierno y en los primeros meses priorizamos ordenar y ahora ya estamos pasando todo a la gestión”, explica, recordando que muchas de las cuestiones que están afrontando ya las advertían cuando estaban en la oposición. “No nos llevamos muchas sorpresas, nos encontramos lo que nos temíamos”, comenta, aludiendo a problemas heredados que ahora, desde el Gobierno, han pasado del diagnóstico a la intervención

Seguridad, limpieza y fiestas 

Entre las prioridades que señala, destaca la seguridad, la limpieza y la garantía de servicios. “Lo primero que hicimos fue, en los anteriores meses cuando entramos, desbloquear el problema que había con la Policía Local, ahora hay seguridad, hay limpieza y hay servicios”, subraya. 

Reconoce que aún quedan licitaciones por sacar, pero recuerda que “los vecinos pagan unos impuestos y hay que darles unos servicios y eso es lo que está notando el ciudadano de Güímar. Están notando que ha habido un cambio sobre todo en la gestión”. 

Plan de ajuste y refuerzo de seguridad 

En lo que se refiere a la parte económica, la regidora describe un Ayuntamiento con margen, aunque condicionado por un plan de ajuste que, admite, se está tensionando para reforzar la seguridad. 

Hay dinero en las arcas municipales y nos estamos saltando también el plan de ajuste, sobre todo teniendo en cuenta que la seguridad tiene que crecer en el municipio”, explica, defendiendo que la prioridad es que el municipio sea más seguro. “Es donde estamos trabajando más en estos meses”, añade. 

La oposición y la fiscalización política 

Preguntada por el papel de la oposición en este tiempo, la alcaldesa ofrece una valoración crítica. “Yo la veo floja, ya de por sí no es fácil estar en la oposición, pero sí que tienes que tener tiempo, tienes que estar fiscalizando”, señala, recordando que quienes hoy fiscalizan la acción del gobierno local también llevan casi un año en ese rol. “Parece que se les ha olvidado también lo que era estar en el gobierno”, añade.

En conjunto, Castro dibuja un primer año de mandato marcado por decisiones que, en ocasiones, han exigido levantar reparos, pero que ella defiende como necesarias para desbloquear problemas enquistados y reforzar servicios básicos

Con el foco puesto en la seguridad, la limpieza, las fiestas y la gestión “por los barrios”, su mensaje es el de una etapa de gobierno que, según sostiene, ha pasado de ordenar la casa a asumir sin rodeos el coste político de decidir.